Archive for December, 2006

Cuando el perdón nos libera del pasado

December 28, 06 by Oliver

La visita no tenía nada de usual. Por el contrario, era lo más inverosímil que se pudiera concebir. El momento del encuentro fue emocionante. Como el de dos amigos que llevan mucho tiempo sin verse.

Al principio no hubo palabras, solo miradas porque a veces los gestos y los ojos dicen mucho más que las expresiones bonitas. La reunión fue breve, sin protocolos pero cargada de sentimientos y tuvo lugar en la Cárcel de Villahermosa, en el patrio cuatro. Fue un mediodía caluroso en Cali, Colombia.

¿De qué hablaron? Solo la mujer, de unos sesenta años, y el joven de veinte años lo saben. Lo que sí quedo claro es que, de esta manera inusual, aquella madre testimonió que le perdonaba el haber dado muerte

a su hijo, de apenas 17 años, en una riña callejera entre pandillas, al oriente de la ciudad.

El perdón nos libera

Si Dios perdona, nosotros no tenemos excusa para no hacerlo. No hay pecado, por grave que parezca, que el Señor en su infinita misericordia no perdone. El profeta Isaías, al referirse a esta disposición perdonadora del Creador, escribió: “Vengan, pongamos las cosas en claro—dice el Señor–¿Son sus pecados como escarlata?¡Quedarán blancos como la nieve!¿Son rojos como la púrpura?¿Quedarán como la lana!. ¿Están ustedes dispuestos a obedecer?¡Comerán lo mejor de la tierra!” (Isaías 1:18, 19. Nueva Versión Popular).

Respuesta cristiana al debate homosexual

December 27, 06 by Oliver

La tríada de Pablo: la fe, la esperanza y el amor aplicados a un tema que desafía los valores cristianos
Respuesta cristiana al debate homosexual
“Y esto erais algunos mas ya habéis sido lavados, ya habéis sido santificados, ya habéis sido justificados en el nombre del Señor Jesús y por el Espíritu de nuestro Dios” (1 Corintios 6:11).

No existe un desafío ético que enfrenten las iglesias hoy que sea más radical que el debate homosexual o “gay”. Tiende a ser polarizado entre “homofobia y “homofilia”, esto es, entre aquellos que sienten una repulsión emocional hacia las personas homosexuales, y aquellos que ven las relaciones comprometidas del mismo sexo como equivalentes moralmente al mismo matrimonio.
¿Estamos limitados a esta alternativa? ¿O es posible desenredar nuestras emociones de nuestras convicciones? ¿Existe una forma cristiana de combinar el pensamiento bíblico acerca de la intención de Dios para la sexualidad humana, con una actitud igualmente bíblica de entendimiento, respeto y apoyo para personas con disposición homosexual?
A causa de la naturaleza explosiva del tema, permítanme comenzar describiendo el contexto apropiado de nuestro pensamiento acerca de los compañeros del mismo sexo, y afirmando una cantidad de verdades que tomo por sentadas en mis lectores y yo mismo mientras escribo.