Spiga

Danilo Montero ¿Por qué no seguí la receta?

April 13, 07 by Oliver

Debemos cultivar la actitud de prestar cuidado a las instrucciones que se nos dan en la Palabra de Dios. Esta necesidad es particularmente urgente en una cultura que no sigue instrucciones, no lee los procedimientos y no respeta las senales de tránsito.
por Danilo Montero
Me gusta cocinar. Una de las razones por la que lo
disfruto es porque la cocina me parece un buen lugar
para dar rienda suelta a mi creatividad. Si, es un
excelente lugar para experimentar…claro si es que no
tienes invitados para comer. Es apasionante descubrir
por qué razón un bistec se transformó en una sandalia
de hule (o goma) después de tirarlo a la sartén. O qué
pasará si uso este condimento y no el otro. Poner
azúcar y leche a los frijoles o mango a la receta de
pescado mediterráneo que llevaba naranja. Bueno, para
ser sincero, algunas buenas recetas que tengo nacieron
alguna noche en que llegando a casa hambriento y al no
encontrar nada, mi instinto de supervivencia me llevó
a “inventar” un nuevo platillo.

Comencé mis días de “chef” con mis galletas de
mantequilla. La receta la trajó mi hermano de la
escuela cuando yo tenía 10. Una tarde decidí estrenar
la nueva cocina con horno que papá había comprado.
Luego de que mi estrategia persuasiva tuviera éxito
con mamá, la cocina fue mía por un rato y tuve los
ingredientes listos en la mesa: el libro de recetas y
un delantal (que bueno que ningún amigo me vio).
Cuando casi terminé de preparar la pasta se me ocurrió
algo. Ya que la mantequilla me gustaba tanto, por qué
no ponerle un poco mas. Pues terminé doblando la
porción de mantequilla.

Hice un arrollado y lo puse en el congelador. Aunque
la receta decía que debía estar mas de dos horas y
media allí, yo decidí sacarlo a la hora. Corté las
galletas y lo puse a hornear.
No pasó mucho rato para que notara que algo extraño
ocurría. El horno estaba lleno de humo y las galletas
no se veían por ninguna parte. Pronto toda la cocina
se cubrió con una nube grasosa y oscura. Me dije:
“Quizás así sea la receta!”… “MMM, no “…-me dije
rápidamente: “algo anda muy mal por aquí”. Así es que
corrí a abrir la puerta del horno para que saliera
todo el humo y bajé la temperatura. Unos minutos
después logré divisar lo que quedaba de ellas en el
fondo del recipiente, una masa deforme y negra .
Algunas sobrevivieron al “incendio”, su forma era
redonda, pero tenían hoyos por todas partes como si
fueran queso tostado.

Esa tarde tomamos café con el pan que vendían al
frente de casa.

¿Por qué razón no seguí la receta?

Saúl fue el primer rey de Israel. En cierta ocasión
Samuel el profeta le trajo una instrucción de parte de
Dios. El Señor le encargaba la misión de juzgar a
Amalec , un perverso pueblo que había estorbado el
peregrinar de Israel hacia la tierra prometida. La
instrucción fue muy precisa:

“ahora, pues, está atento a las palabras de Jehová” I
Samuel 15:1

Añadió luego la dirección:

“Ve, pues, y hiere a Amalec, y destruye todo lo que
tiene, y no te apiades de él…” v.3
Saúl fue con un ejército de doscientos diez mil y
arremetió contra ellos. Sin embargo, el texto revela
que Saúl no siguió la dirección al pie de la letra.

“Y Saúl y el pueblo perdonaron a Agag, y a lo mejor de
las ovejas y del ganado mayor, de los animales
engordados, de los carneros y de todo lo bueno, y no
lo quisieron destruir; mas todo lo que era vil y
despreciable destruyeron.” V.9

El día siguiente, Samuel encuentra a Saúl de nuevo.

“Vino, pues, Samuel a Saúl , y Saúl le dijo :Bendito
seas tú de Jehová; yo he cumplido la palabra de
Jehová. Samuel entonces dijo: Pues qué balido de
ovejas y bramido de vacas es este que yo oigo con mis
oídos?” verso 13,14

Saúl sintió frío en sus entrañas al darse cuenta de su
error. Lo peor es que no solo justificó su acción sino
que atribuyó a su propio pueblo la responsabilidad del
pecado. (verso 20,21)
Lo que siguió no pudo ser mas terrible para el
desobediente de Saúl . Le fue anunciado que había sido
desechado por Dios y que no sería mas el rey sobre su
pueblo. Luego de varios anos de depresión y
decaimiento espiritual , Saúl terminó con su vida.

Es una historia triste pero tiene una lección
importante, de hecho, imprescindible para los hijos de
Dios. Samuel establece una máxima, un principio que
debemos recordar:

“Se complace Jehová tanto en los holocaustos y
víctimas, como en que se obedezca a las palabras de
Jehová? Ciertamente el obedecer es mejor que los
sacrificios, y el prestar atención que la grosura de
los carneros”. I Samuel 15:22

Dios es un padre de amor misericordioso y paciente.
Amo al Señor por ello. Pero como padre, su palabra
tiene un valor eterno para él y espera que lo tenga
para nosotros también. Cuando él instruye, solo espera
que prestemos atención.

Visto | Creazion 

Comparte con tus amigos:
  • Print
  • Facebook
  • Twitter
  • email
  • Google Bookmarks
Entradas Relacionadas

Quieres Comentar

(Obligatorio)
(Obligarorio, no sera publicado)