Marcos Witt Video Gracias
October 31, 07 by Oliver->
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Antonio Morales, de Santiago de Chile, levantó su arma y disparó. La bala iba dirigida a su esposa, con quien había tenido una de esas peleas familiares. Para el marido, su revólver era el último recurso. La mujer cayó al suelo herida, y Antonio pensó que la había matado. Asustado, levantó el arma a su propia sien y apretó el gatillo, pero el revólver no tenía más balas. Corrió, entonces, a las vías del tren para arrojarse al paso de algún convoy, pero había huelga de trenes ese día y no pasaba ninguno.
Frustrado y afligido, y pensando que su esposa yacía muerta en el suelo de la casa, se subió a la parte más alta de un edificio que estaba en construcción y se arrojó al vacío. Pero cayó sobre un camión lleno de colchones, y apenas se hizo unos raspones. De ahí lo llevaron al hospital y lo pusieron en la misma sala donde estaba su esposa, cuyas heridas no habían sido de gravedad. La advertencia del médico lo hizo pensar: «Todo esto le ha pasado para que le pida perdón a su señora.»