La Biblia a mi manera

August 13, 08 by Oliver

Existen varios programas de computadora que hacen que las fotos más porquerías parezcan profesionales y que la gente más fea se vea decente. Yo caigo bajo la segunda categoría. Fui a tomarme una foto para un pase de prensa para esta revista y salí como yo salgo siempre: una sonrisa media virada, un ojo más chiquito que otro y con todos mis barritos diciendo: “¡cheese!”. También hubo un mosquito que decidió picarme en el cachete esa mañana y había dejado una roncha. El fotógrafo, uno de alto calibre, supo más que sencillamente darme las fotos. Las llevó a su computadora y allí comenzó la magia.

Uno a uno, mis barritos desaparecían. La roncha del mosquito fue retocada y se hizo del color de mi piel. El fotógrafo le quitó el símbolo de la marca de la camisa que llevaba y, de momento, yo era yo… pero mucho más guapo. Hasta más flaco parecía. Fue una experiencia muy interesante. Es loco porque se le hizo trabajo a sólo esa foto, pero si ves el resto de las fotos que me tomó el fotógrafo, desacreditan esa foto. Uno ve la foto alterada y dice: “Que tipo guapo.” Pero, al ver las otras fotos, uno dice: “Fíjate, es más feito de lo que pensaba.”

¿Por qué traigo esto? Porque muchas veces esto es lo que hacemos con la Biblia. Sacamos un versículo y lo “mejoramos” a nuestro gusto: lo sacamos fuera de contexto para que sea beneficioso para lo que sea que queremos. Literalmente, uno puede tomar cualquier versículo bíblico, por sí solo, y justificar cualquier cosa.

Una dinámica que una vez hice (se pueden copiar, si quieren) fue repartir un solo versículo bíblico o (fragmento de un versículo bíblico) a cada uno de los grupos que ya había formado. Las instrucciones fueron simples: crea una nueva religión con ese versículo. Los resultados fueron increíbles. Por ejemplo, le di a un grupo Romanos 16:22

“Yo, Tercio, que escribo esta carta, los saludo en el Señor.”

¿Qué podríamos deducir de este único versículo? ¿Qué Pablo no escribió la carta a los Romanos? ¿Qué el apóstol era Tercio? Interesante, ¿no? Todas las cosas que pueden surgir de un solo versículo. La realidad es que, en este pasaje en particular, Pablo le dictó la carta a Tercio por que Pablo estaba encarcelado. Así que, aunque Tercio literalmente escribió la carta, el autor sigue siendo Pablo. Sin embargo, con un poquito de mejoras, este versículo puede ser utilizado para todo lo que Dios no quiere.

Hay muchísimas consecuencias cuando se le hacen “mejoras” a algún versículo bíblico. Por ejemplo, hay sectas “cristianas” que surgen a base de una mal interpretación de un único versículo que quieren torcer. Además, hay cristianos que creen ciertos versículos bíblicos fuera de su contexto. Creo que el más famoso de éstos se encuentra en Juan 8:32: “y conocerán la verdad, y la verdad los hará libres.”

Sé que has escuchado este pasaje, pero ¿qué significa? Si no mentimos, ¿seremos libres? ¿De qué? Bueno, tomemos el pasaje en su contexto:

“Jesús se dirigió a los judíos que habían creído en él, y les dijo: – Si se mantienen fiel a mis enseñanzas, serán realmente mis discípulos; y conocerán la verdad, y la verdad los hará libres. – Nosotros somos descendientes de Abraham —le contestaron—, y nunca hemos sido esclavos de nadie. ¿Cómo puedes decir que seremos liberados? – Ciertamente les aseguro que todo el que peca es esclavo del pecado —respondió Jesús—. Ahora bien, el esclavo no se queda para siempre en la familia; pero el hijo sí se queda en ella para siempre. Así que si el Hijo los libera, serán ustedes verdaderamente libres.” (Juan 8:31-36; versión NVI)

Ahora sí. Sólo cuando nos mantenemos fiel a las enseñanzas de Jesús seremos sus discípulos y conoceremos la verdad. Cuando conocemos esa verdad que sólo proviene de las enseñanzas de Jesús, entonces somos libres… del pecado. Cuando tomamos los
versículos bíblicos en su contexto, nos acercamos un poco más a lo que Dios verdaderamente nos quiere decir.

Consejos para interpretar la Biblia

1. Ora antes de leer la Biblia – Esto es muy importante antes de leer la Biblia. Ora para que el Señor prepare tu corazón para la palabra que vas a recibir. Pídele que te dé sabiduría y entendimiento para poder encontrar lo que Él te quiere decir.

2. Lee cuidadosamente – Muchas veces las personas sacan las cosas fuera de contexto por prestarle atención a sólo algunas partes de lo que leen y a otras no. Presta atención a la gramática, las pausas y las sintaxis de las oraciones – las cosas se escriben con propósito.

3. Encuentra el contexto – Ubícate en el momento de lo dicho. ¿Por qué lo dijo? ¿A quién? ¿Es algo que podemos aplicar hoy en día? Hacerte preguntas acerca de lo que lees siempre es una buena práctica – indica que estás estudiando y no sólo leyendo.

4. Si no entiendes un versículo – Lee el pasaje completo nuevamente. Búscale el significado literal antes de buscarle las siete patas al gato. Si aún no entiendes, consulta a tu pastor o discipulador. La Biblia es lo más útil y absoluto en la vida de cualquier cristiano. Apréndela a usar con sabiduría y verás como Dios se revela cada vez más abundantemente.

Fuente

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