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Dante Gebel – La guerra de la mente

November 15, 08 by Oliver

La guerra de la mente
Dante Gebel

En lugar de enfocarse en lo que no podía hacer, puso todos sus sentidos y su energía en aquello que sí podía hacer.

Una terapia saludable para un oscuro hábito

Cuando enfrentas la batalla de la mente, no puedes “intentar” dejar la pornografía o ese hábito oculto que te derrota en la intimidad, no puedes creer que con pasar al altar del domingo ya no te enfrentarás a tu gigante el lunes por la mañana. Te costará tu mayor esfuerzo diario, todos los días de tu vida.

Hace poco me contaron una historia fascinante y conmovedora. Se trata de un joven que cuando era niño había perdido su brazo izquierdo. Pero un día, al llegar a la adolescencia, decidió que quería practicar judo.

Sus familiares trataron de persuadirlo, diciéndole que no podía practicar artes marciales siendo manco. Pero al muchacho no le importó la imposibilidad. En lugar de enfocarse en lo que no podía hacer, puso todos sus sentidos y su energía en aquello que sí podía hacer: practicar judo con solo el brazo derecho.

Al poco tiempo había logrado sorprender a su mismo entrenador, al pedirle participar en un torneo regional. Para sorpresa de todo el mundo, este muchacho logró ganar el campeonato y ser el mejor en su categoría.

Un periodista le preguntó cuál era el secreto por el cual había ganado, a pesar que contaba con un brazo de menos que el resto. El joven respondió:
– Dado que tengo la imposibilidad de un brazo, tuve que concentrarme en trabajar muy duro en la gran mayoría de los ejercicios.

A diferencia de otros, sé que no puedo permitirme errores. Así que, como soy consciente que cuento con menos recursos que la mayoría, tengo que lograr la perfección en lo que hago. Pero el gran secreto –dijo en tono cómplice– es que la única manera que tiene el contrincante para vencerme, es tomándome del brazo izquierdo.

Increíblemente, este muchacho había logrado hacerse fuerte, justamente, en su misma debilidad. En lugar de sentarse a llorar y reclamarle a la vida el porqué ya no tenía su brazo izquierdo, trató de esforzarse al máximo, sacándole utilidad a lo que se suponía era su defecto.

Es que todos, sin excepción, tenemos una debilidad con la que hemos de tener que luchar por lo que nos reste de vida. El gran secreto es la manera en que reaccionamos a ella. La actitud que tomemos en esos momentos críticos es lo que hace que crucemos el desierto en tres semanas, o en cuarenta años.

Un testimonio real
Hace poco un ministro de alabanza se me acercó en su propia oficina, y extremadamente dolorido y avergonzado me confesó que una debilidad lo estaba matando espiritualmente.

– Estoy atravesando mi peor desierto –resumió.
Entre algunas lágrimas, este hombre, esposo y padre de varios niños, me comentó que un día, en la soledad de la oficina, decidió “investigar” algo acerca de la pornografía en Internet.

Me dijo que honestamente, no lo hizo por morbosidad, sino por simple curiosidad. Pensó que como era un hombre adulto, no le haría mal un poco de información acerca de este flagelo.

Stephen Arterburn dice que un hombre tarda veinte segundos en mirar una imagen pornográfica… y veinte años en borrarla de su mente. Y eso fue exactamente lo que le sucedió a este hombre que ahora lloraba amargamente en su propio escritorio.

– Estoy atado a todo tipo de basura virtual –confesó–Al principio esas imágenes me chocaron drásticamente, pero luego, de regreso a casa, no podía olvidar aquellas fotografías.

Al día siguiente volví a navegar por sitios para adultos, pensando que solo se trataría de una pequeña mirada más, totalmente inofensiva. Lo cierto es que desde hace meses me siento vulnerable a todo tipo de pornografía.

Lo que comenzó con una inocente mirada, se ha transformado en una adicción compulsiva. Cada vez que vuelvo a caer, siento una culpa atroz, pero luego, al cabo de unas horas, otra vez estoy envuelto en la misma trampa.

Aquel hombre me contó que en muchas ocasiones quiso hablar esto con su esposa, pero el temor al juzgamiento o quizá a perder su respeto, lo había hecho arrepentirse de confesárselo. Así que, hasta el momento en que finalmente me lo dijo, había optado por guardarse esa oculta debilidad en privado, hasta poder solucionarla. Pero lo peor era que se sentía demasiado sucio para orar o recuperar la integridad perdida.

Recuerdo que le mencioné que no tenía por qué darse por vencido. Que aún contaba con algo a su favor: reconocía que era un adicto a la pornografía y deseaba, profundamente, ser completamente libre de ello.

Luego le conté la historia del muchacho manco, e hice hincapié en que debía enfocarse en esforzarse por cambiar su estilo de vida, y no en su debilidad. Así que, nos pusimos a trabajar juntos.

Hicimos una oración, pero le aclaré que nada milagrosamente instantáneo iba a suceder. Ese es el gran problema que tenemos los predicadores cuando le pedimos a la gente que crea, piensan que la oración del evangelista lo cambiará como por arte de magia.

En muchas ocasiones se requiere mucho más que una imposición de manos. Se necesita un trabajo duro, un esfuerzo diario, entrenamiento.
No puedes “intentar” dejar la pornografía o ese hábito oculto que te derrota en la intimidad.
No puedes creer que con pasar al altar del domingo ya no te enfrentarás a tu gigante el lunes por la mañana. Te costará tu mayor esfuerzo diario, todos los días de tu vida.

Aún a los ochenta
Hace unos años, en una importante convención de las Asambleas de Dios de cierto lugar de los Estados Unidos, un reconocido evangelista, cuyo ministerio ha dado la vuelta al mundo entero, dijo:

– Tengo una palabra para los hombres de este lugar. Tengo ochenta y tantos años, y debo decirles que muchas veces me siento tan tentado como cuando era un joven adolescente. Nunca te distraigas, jamás bajes la guardia. Vas a pelear con tu carne hasta el último aliento de tu vida.

El gigante de la debilidad no suele aparecer los domingos por la mañana. Tampoco luego que acabaste de orar. Él esperará pacientemente a que estés un tanto deprimido, solo, o cuestionándote algunas cosas. Entonces, como Goliat, hará su entrada triunfal en tu valle privado de Ela.

Te dirá que nadie se enterará si miras una película para adultos en la soledad del hotel. Es tan sencillo, nadie se enterará.

Te susurrará que un hombre debe estar medianamente informado, y que un vistazo a algunas páginas pornográficas te pondrán al tanto de lo que afecta al mundo.

Mencionará que como eres maduro, hay cosas que a ti no te producirán ningún daño. Luego, cuando te sientas por tierra, te dirá que no te atrevas a volver a orar o pedir perdón al Señor. Que ya lo intentaste y fracasaste. Que, obviamente, no has nacido para ser íntegro.

La terapia: un día a la vez
Es por esa misma razón que comenzamos una saludable terapia, para ayudar al hombre que me confesó su lucha privada. Convenimos que de alguna manera le pediría ayuda a su esposa. Que buscaría la forma de confesarle su debilidad, para que sea ella quien lo supervise en los momentos de mayor presión.

Pero que debía seguir luchando, que se trataba de una guerra mortalmente seria para su vida espiritual. Que esta iba a ser su batalla diaria.

Y que cada noche que llegara a la cama sin haber cedido a la tentación, debía agradecer al Señor por haberle dado fuerzas, pero que debía pedir una nueva dosis de esfuerzo para el siguiente día.
Hace poco me lo encontré en una reunión de pastores. Y me mencionó que estaba luchando todos los días, y que hasta el momento no había fracasado.

Que comprendió que la tentación lo espera a la vuelta de la esquina, y es por eso que no permite que el enemigo lo acuse cuando se siente tentado. Pero que ofrece resistencia a cualquier tipo de pensamiento impuro.

– Desde que tomé esta decisión de practicar esta “terapia de santidad” –dijo– parece como si una suelta de demonios hubiese venido en mi contra. Me han sucedido las cosas más atípicas. Pero estoy dispuesto a redoblar mi pelea. Voy a ganar esta batalla de la mente.

Gracias al Señor, mi amigo ya no intenta luchar, se está entrenando para ganar. Y por lo que me cuenta, el infierno ya se ha enterado de ello.

Tomado del libro: “Las arenas del alma”,
Editorial Vida/Zondervan.

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6 Comentarios

  • At 2008.11.21 14:50, Hebert said:

    Hola. Soy un adicto a la pornografia. Y digo soy, porque al igual que este hombre de la historia, todas las adicciones se hacen tan internas en nosotros, que nunca jamas vuelven a irse. Se entierran en nuestra naturaleza humana, se apoyan en nuestra inclinacion a pecar y se alimentan de nuestras soledades y de nuestros descuidos. Una vez eres adicto a la pornografia luchas contra la adiccion por el resto de tu vida. Hoy dia es cada vez mas dificil esta lucha. La pornografia es el tema mas frecuente en internet. Puedes ver pornografia en tu hotel, en el cable, en DVD, en tu computador etc. Por ello la lucha con la adiccion es de todos los dias. Por ello al igual que los adictos al alcohol o las drogas, la mejor terapia es la de SOLAMENTE POR HOY. “Solamente por hoy no consumire pornografia”. Y al dia siguiente “Solamente por hoy no consumire pornografia”y asi. Necesitas dos bastiones que son dificiles de conseguir: el apoyo de tu esposa, y la fortaleza de Dios. Son dificiles de conseguir porque la verguenza de confesar la adiccion a la pornografia (que es una forma de infidelidad, Mateo 5:27,28) hace que no lo hagas con tuesposa y por supuesto ella no te puede apoyar. Tambien es dificil porque somos orgullosos y creemos inocentemente que sin recurrir a Dios, podremos. NO PODEMOS. Asi que con el apoyo de nuestra esposa, y con la ayuda de Dio poco a poco lograremos no caer. Pero seguimos siendo adictos, pues todos los dias somos tentados y en cualquier momento podemos caer de nuevo. Mi consejo: a la oracion del padre nuestro agregale a la peticion por el pan de cada dia, una peticion por la abstinencia de cada dia.
    Bendiciones. Hebert

    • At 2009.03.19 11:29, Afrodita said:

      Hebert, me da gusto ver que tienes el valor de reconocer que has pecado delante de Dios y, sobre todo, que no quieres seguir cayendo en la pornografía.

      Pero quiero decirte 3 cosas, espero las tomes a bien. La primera es que heches fuera todo temor o verguenza de tí respecto a confesar tu pecado para pedir ayuda, la palabra dice en proverbios que el que confiesa su pecado y se aparta alcanzará misericordia, Dios no te va a delatar delante de las personas, Satanás si quiere hacer eso, pero tu Padre Celestial lo que quiere es restaurarte, limpiarte; y mediante la confesiòn verbal te libera, cuando lo haces habres una puerta grandísisma para que la gracia de Dios sea derramada en tu vida. Sólo para mencionarte otro versículo respecto a esto dice el salmista que “mientras callé envejecieron mis huesos en mi gemir todo el día”. Ànimo, el Señor está de tu parte.

      Lo segundo es que Jesucrito ha venido a darte libertad, ha romper toda cadena de opresión que el enemigo haya tenido sobre tí. Eres propiedad de Cristo, él te compró a precio de Su sangre y eres nueva criatura en él. Quizá estés pensando que yo no he pasado por esa situación de tentación en pornografía y la verdad te diré que no, pero también viví, por muhco tiempo, engañada en que mi preferencia sexual era hacia las mujeres, siendo yo mujer. Pero te diré algo, quien define mi identidad es Dios. No te voy a decir que es fàcil salir porque no es cierto, pero la victoria es tuya porque tienes la victoria de Jesús, y la manera en como alcanzarás a vivir en una libertad completa es reconociéndote como hijo de Dios día a día, está bien que cada mañana te levantes y declares que no verás pornografía ese día, en verdad que es una batalla ganada, pero comienza a declarar que ese día tu mente estará ocupada en alabar a Dios, pensando en todo lo que es bueno, digno, puro, honorable, perfecto, que ese día honrarás a tu esposa aún en tus pensamientos, declara quien eres en Cristo y verás cambios mucho más trascendentales de lo que has visto hasta hoy.

      Y por útlimo, quiero compartir contigo algo que el Señor puso en mi corazón en un tiempo que yo pensaba que el lesbianismo sería parte de mí siempre. Dios me dijo que la batalla la tengo ganada, que soy libre de ese espíritu de lesbianismo pero que Satanás vendría una y otra vez a querer hacerme caer, pero que resistiera, porque yo soy libre… Y en verdad, le creo a Dios. Sé que no es fácil salir de esos pecados que traemos muy grabados en nuestra mente, pero quien define nuestras vidas es Dios, todopoderoso, el que nos da todo lo que necesitmaos para vencer, en quien todo lo podemos porque él mismo nos fortalece. Échale ganas, Dios ha prometido que la obra que comenzó en tí la perfeccionaría. El Señor tiene propósitos grandes para tu vida, ánimo no desmayes, el Señor está contigo como poderoso gigante!!!!

    • At 2009.03.19 11:09, Afrodita said:

      Hebert, me da gusto ver que tienes el valor de reconocer que has pecado delante de Dios y, sobre todo, que no quieres seguir cayendo en la pornografía.

      Pero quiero decirte 3 cosas, espero las tomes a bien. La primera es que heches fuera todo temor o verguenza de tí respecto a confesar tu pecado para pedir ayuda, la palabra dice en proverbios que el que confiesa su pecado y se aparta alcanzará misericordia, Dios no te va a delatar delante de las personas, Satanás si quiere hacer eso, pero tu Padre Celestial lo que quiere es restaurarte, limpiarte; y mediante la confesiòn verbal te libera, cuando lo haces habres una puerta grandísisma para que la gracia de Dios sea derramada en tu vida. Sólo para mencionarte otro versículo respecto a esto dice el salmista que “mientras callé envejecieron mis huesos en mi gemir todo el día”. Ànimo, el Señor está de tu parte.

      Lo segundo es que Jesucrito ha venido a darte libertad, ha romper toda cadena de opresión que el enemigo haya tenido sobre tí. Eres propiedad de Cristo, él te compró a precio de Su sangre y eres nueva criatura en él. Quizá estés pensando que yo no he pasado por esa situación de tentación en pornografía y la verdad te diré que no, pero también viví, por muhco tiempo, engañada en que mi preferencia sexual era hacia las mujeres, siendo yo mujer. Pero te diré algo, quien define mi identidad es Dios. No te voy a decir que es fàcil salir porque no es cierto, pero la victoria es tuya porque tienes la victoria de Jesús, y la manera en como alcanzarás a vivir en una libertad completa es reconociéndote como hijo de Dios día a día, está bien que cada mañana te levantes y declares que no verás pornografía ese día, en verdad que es una batalla ganada, pero comienza a declarar que ese día tu mente estará ocupada en alabar a Dios, pensando en todo lo que es bueno, digno, puro, honorable, perfecto, que ese día honrarás a tu esposa aún en tus pensamientos, declara quien eres en Cristo y verás cambios mucho más trascendentales de lo que has visto hasta hoy.

      Y por útlimo, quiero compartir contigo algo que el Señor puso en mi corazón en un tiempo que yo pensaba que el lesbianismo sería parte de mí siempre. Dios me dijo que la batalla la tengo ganada, que soy libre de ese espíritu de lesbianismo pero que Satanás vendría una y otra vez a querer hacerme caer, pero que resistiera, porque yo soy libre… Y en verdad, le creo a Dios. Sé que no es fácil salir de esos pecados que traemos muy grabados en nuestra mente, pero quien define nuestras vidas es Dios, todopoderoso, el que nos da todo lo que necesitmaos para vencer, en quien todo lo podemos porque él mismo nos fortalece. Échale ganas, Dios ha prometido que la obra que comenzó en tí la perfeccionaría. El Señor tiene propósitos grandes para tu vida, ánimo no desmayes, el Señor está contigo como poderoso gigante!!!!

      • At 2009.04.08 09:37, Veronica said:

        Buenos dias, y bendiciones, mi monbre es Veronica, y la verdad tengo una amargura y mucho dolor, estoy de novia con un joven de Eeuu, nos amanos mucho y queremos estar juntos a pesar de la distancia yo sy argentina, y estamos haciendo todo para poder estar juntos.
        Mi papa en su momento fue un gran siervo de Dios hace años esta apartado y me atormenta con cosas que me dice; el me dice que me entrego al Señor y que por lo tanto NO puedo casarme y tener hijos, y en realidad esto es mi sueño y esto me frustra y me deprime y hasta pienso con quitarme la vida, siento que son ataduras que el me pone. ayudenme demen un consejo

      • At 2009.04.08 09:52, Veronica said:

        Buenos dias, y bendiciones, mi monbre es Veronica, y la verdad tengo una amargura y mucho dolor, estoy de novia con un joven de Eeuu, nos amanos mucho y queremos estar juntos a pesar de la distancia yo sy argentina, y estamos haciendo todo para poder estar juntos.
        Mi papa en su momento fue un gran siervo de Dios hace años esta apartado y me atormenta con cosas que me dice; el me dice que me entrego al Señor y que por lo tanto NO puedo casarme y tener hijos, y en realidad esto es mi sueño y esto me frustra y me deprime y hasta pienso con quitarme la vida, siento que son ataduras que el me pone. ayudenme demen un consejo.

        • At 2009.06.13 00:50, Felipe said:

          Verónica: la libertad que nos otorga Dios es absoluta. Nadie puede decidir por ti, por la sencilla razón de que el Espíritu Santo está en tu corazón y Él hace lo que desea contigo, no lo que otras personas piensen o hayan prometido.

          Una cosa es que tus padres te hayan “dedicado” simbólicamente al Señor, y otra que decidan sobre tu vida… vida por la que Cristo murió! Si has orado y es la voluntad de Dios que estés con esta persona, no veo ningún problema: el verdadero caso está en tu papá, quizá él necesite mucha más oración por su condición espiritual actual.

          No te preocupes de más… Dios ha prometido que todo será para bien tuyo. El acomoda nuestras circunstancias si le tenemos confianza.

          Sé valiente y toma decisiones sobre la vida que Dios te dió! =)

        (Obligatorio)
        (Obligarorio, no sera publicado)