Cuando nos parece que la Libertad es Imposible
Desde mi niñez me han cautivado las series y películas de ciencia ficción. Recuerdo vívidamente la primera vez que ví la serie “Tierra de Gigantes”, trataba del “Spindrift” y su tripulación, ésta era una aeronave diseñada para vuelos comerciales. En uno de ellos, volando de Nueva York a Londres, se pierde al atravesar una extraña nube en la órbita terrestre, y la nave se ve obligada a aterrizar en un planeta “gemelo” de la Tierra, pero con una pequeña diferencia…, ¡¡ todo tiene un tamaño descomunal respecto a los tripulantes del “Spindrift” !!. Desde el momento en que aterrizan en ese insólito lugar, serán perseguidos por el gobierno totalitario del planeta, que intentará “cazarlos”, al conocer su existencia. Además, se verán expuestos a los diferentes peligros que les acecharán, dada su “minúscula” estatura, en un planeta habitado por “seres gigantes”. Episodio tras episodio me emocionaba al ver la astucia de los personajes para internarse en las ciudades de los gigantes llevando a cabo alguna misión específica, pero en el fondo, era triste ver que su vida transcurría en ocultarse de estos gigantes por el terror que tenían del daño que estos les harían, era impensable imaginar que podrían enfrentarse a tales gigantes y su única esperanza podía ser hacer volar la aeronave nuevamente para tratar de escapar de aquella Tierra de Gigantes.
Más adelante, al leer los primeros libros del Antiguo Testamento, me encontré nuevamente con una situación en la cual, el pueblo escogido de Dios es llevado a una tierra de gigantes, su tierra prometida, la cual en la mente de Dios ya era de ellos, pero para la mente de la mayoría de estos hombres constituía un reto infranqueable. Los siguientes versículos nos resumen el pensamiento de aquellos hombres:
“…No podemos subir contra ese pueblo, porque es más fuerte que nosotros. Y dieron un mal informe a
los hijos de Israel de la tierra que habían reconocido, diciendo: La tierra por la que hemos ido para
reconocerla es una tierra que devora a sus habitantes, y toda la gente que vimos en ella son hombres de
gran estatura. Vimos allí también a los gigantes (los hijos de Anac son parte de la raza de los gigantes); y
a nosotros nos pareció que éramos como langostas; y así parecíamos ante sus ojos.” Números 13:31-33
Esto me recuerda esa etapa de mi vida, un poco más de dos décadas, en la cual llegue a creer con toda mi mente y con toda mi alma, que verdaderamente, para mí, era imposible ser libre de los hábitos de inmoralidad sexual que se habían convertido en mi estilo esencial de vida. La pornografía por Internet, las películas de adultos en el cable TV y otros fuentes de tentación me parecían FORMIDABLES GIGANTES para los cuales yo era como una langosta, un pequeño insecto, algo tan insignificante que era imposible vencerlos, había intentado tantas cosas, asistido a tantos retiros, hecho tantas promesas a Dios y a mi mismo, ayunado, orado, clamado y sin embargo, los GIGANTES seguían allí, erguidos cual sólidos robles firmemente plantados en la tierra. Mi lucha parecía imposible.
Si acaso me hubieran preguntado si creía que era posible conquistar la tierra prometida, esa tierra de Libertad permanente y verdadera de los hábitos de pecado sexual, yo habría respondido idéntico a los versículos de Números 13:31-33. Pero Dios veía las cosas absoluta y radicalmente distintas para mi, el sabia que esa tierra de Libertad ya era mía, el ya me la había concedido, el precio por esa tierra ya había sido pagado hace unos 2000 años, por un carpintero, un hombre-Dios, el unigénito hijo de Dios que había pagado con precio de sangre el titulo de propiedad de esta tierra que me pertenecía por derecho, y de los GIGANTES, no había que temer tanto, porque la fuerza asombrosa y formidable, increíble e insuperable de un Jesucristo vivo, actuando a través del Santo Espíritu de Dios estaría conmigo a través de esas batallas, para hacerme mas que vencedor, porque esas batallas ya habían sido entregados en mi mano por el mismo Dios Omnipotente que creó nuestro universo.
Llegó un momento de mi vida, en el cual, a través de la guianza que recibí en el curso de Libertad Pura, me fue quitado el velo que tenia en los ojos, y entonces pude ver con claridad, pude ver con los mismos ojos con que Josué y Caleb habían visto esa tierra de gigantes diciendo:
“…La tierra por la que pasamos para reconocerla es una tierra buena en gran manera. Si el SEÑOR se agrada de nosotros, nos llevará a esa tierra y nos la dará; es una tierra que mana leche y miel. Sólo que no os rebeléis contra el SEÑOR, ni tengáis miedo de la gente de la tierra, pues serán presa nuestra. Su protección les ha sido quitada, y el SEÑOR está con nosotros; no les tengáis miedo.” Números 14:7-9
Hoy día, sin embargo, encuentro que varios hombres a los cuales sirvo como mentor en el curso, en ciertas etapas de su camino a la libertad, dan un vistazo a esa tierra prometida de libertad, y no ven la leche y la miel, y se olvidan que Dios ya les concedió esa tierra y que el precio por ella ya fue pagado en la cruz del Calvario, y solo ven a los GIGANTES, como seres “invencibles” contra los cuales no tienen ninguna esperanza, ni la mas mínima oportunidad de vencer. Se dicen a si mismos: “esto (este GIGANTE) es mas fuerte que yo, es imposible vencerlo, jamás voy a poder ser libre.” Y pienso como en ese mismo instante, Dios esta viendo el futuro de estos hombres y puede ver un futuro totalmente distinto, un futuro pleno, lleno de paz que sobrepasa todo entendimiento, un futuro de libertad permanente en esa tierra que fluye leche y miel, un futuro productivo, un futuro fructífero y al recordarles esta verdad innegable de la Palabra de Dios, pueden ver mas allá del velo que los cegó en ese instante, nace la esperanza
y continúan su firme caminar hacia la Libertad. Qué es lo que esos hombres tuvieron que hacer para poder llegar a esa tierra? CREER!!! Y luego que creyeron, ACTUARON!!
Lo más importante de una meta es TENER UNA. Todos los que hemos iniciado el curso de Libertad Pura hemos tenido una meta, SER LIBRES, y esta meta nos ha ayudado en todo este camino que hemos recorrido, ha habido luchas, batallas fuertes, caídas aún, pero con nuestra meta fija en la mente y con la ayuda de Dios y de los otros hombres dentro del grupo de Libres En Cristo, hemos sido victoriosos y hoy disfrutamos de esta nueva tierra, de paz, tranquilidad, libertad y sobre todo bendición de Dios.
Te animo hoy a que veas mas allá de lo que el velo que tienen tus ojos te deja ver, a que creas en Fe y actúes en Fe, teniendo la total y plena certeza que la Tierra de Gigantes si puede ser conquistada, que el Señor se agradará de ti y te llevará a esa tierra y te la dará, a que no tengas miedo de esos gigantes porque serán tu presa, los conquistarás y el Señor estará contigo a lo largo de todo ese camino. Anímate hoy a dar el primer paso hacia la conquista de esa Tierra de Gigantes, envíanos un correo a info@libresencristo.orgEsta dirección de correo electrónico está protegida contra los robots de spam, necesita tener Javascript activado para poder verla y te guiaremos a inscribirte en el curso de Libertad pura, el cual te guiará a lo largo de este caminar, al final del cual, tomarás posesión de esa tierra prometida de Libertad.
Dios te bendiga, Ing. Edwin Sosa
Fuente | Libres en Cristo
Un comentario
Ayudanos
No encuentras lo que buscas prueba aqui….
Recibe por correo
Haste Fan en Facebook
Ultimas Noticias
- Marcos Witt – ¿Cómo ser libres del mal?
- Samuel Hernandez – Dios siempre tiene el control
- Tercer Cielo- Si No Estas Junto A Mi
- Pastor Chepe Putzu – La parábola de la Montaña Rusa
- Marcos Witt – Predica Que ambiente reina en su casa
- Dante Gebel – Predica El Aniquilador
- Pastor Cash Luna – El Desarrollo de la Fe
- Cómo mantenerse “puro” en una cultura de enfoque sexual
- Dante Gebel – El poder de una Vision #3
- Alex Campos – Grabacion del Video Clip – Lenguaje de Amor



que experiencia tan maravillosa!!!! me gusto mucho la manera en que lo escribiste….deberias aconsejar a un amigo mio…. todo en es verdaderamente lindo… pero tiene el mismo problema que tu tenias…. lo peor es que me lo oculta y no hay manera de promover el dialogo…. creo que no desea cambiar… pero no hay imposibles para la oracion con fe….