Archive for September, 2009
Sonia de Luna – Principios que sustentan tu matrimonio
Muchos empezamos nuestro matrimonio creyendo que lo sabemos todo y que será como un cuento de hadas en donde todo sucede por arte de magia, pero no es así.
Al irse sumando los años de matrimonio empezamos a acomodarnos y dejamos de hacer cosas que son muy importantes y esto empieza a afectar enormemente la relación con tu pareja. Damos muchas cosas por sentado y nuestras prioridades empiezan a cambiar peligrosamente. La relación con nuestros hijos, familia, trabajo, ministerio, etc. nos pueden distraer y podemos desenfocarnos en lo que respecta a la relación con nuestro cónyuge.
Mencionaré algunos principios básicos que nunca debemos olvidar ni restarle tiempo o importancia, pues forman parte de los pilares que ayudan a sustentar y fortalecer la relación de una pareja durante su vida matrimonial:
1. El Respeto: Si no puedes aceptar a tu cónyuge tal y como él es, no podrás jamás respetarlo. La clave de lograr respetarlo está en que lo aceptes y lo ames tal y como él es. Si además de la aceptación das un paso más allá y pones tu mirada en sus virtudes más que en sus debilidades, entonces despertará en ti la admiración hacia él, acrecentando así, el respeto que le tienes.
2. Comunicación: Aprende y esmérate en tener una buena comunicación con tu pareja. Muchas veces tú dices algo con una intención y se interpreta de otra forma y esto sucede a veces por no buscar las palabras correctas para transmitir tu mensaje. O hay ocasiones en que tú recibes el mensaje equivocado y tu pareja no supo darse a entender. Es importante que comprendamos que cada quien tiene un estilo diferente de comunicación por lo que procurar aprender el lenguaje de nuestro cónyuge para funcionar y comunicarnos de la mejor manera posible, ayudará a que la relación florezca cada día más.
Recuerda que la comunicación que mantengas con El Señor y con tu pareja, son clave para un buen matrimonio.
3. El Perdón: Este es uno de los más importantes pues es algo que debemos de practicar genuinamente y continuamente hacia nuestra pareja. El perdón te da libertad para seguir amando a tu cónyuge y funcionar en todas las áreas de tu vida. Recuerda que perdonar es una decisión y aunque no sea fácil, conforme va pasando el tiempo se convierte en un hábito y en un estilo de vida. Recuerda lo que Jesús nos dice en Mateo 6:14: “Porque si perdonáis a los hombres sus ofensas, os perdonara también a vosotros nuestro Padre celestial.”
4. Tu intimidad: Cuando inicias tu matrimonio es toda una aventura y conforme el tiempo pasa, vienen los niños y con ellos más responsabilidades. Procura no descuidar la atención a tu esposo ni robarle el tiempo que le corresponde a él. Cuida tu apariencia personal, tu estado emocional y administra tu tiempo para que puedan disfrutar plenamente de sus momentos de intimidad. “No os neguéis el uno al otro, a no ser por algún tiempo de mutuo consentimiento, para ocuparos sosegadamente en la oración y volved a juntaros en uno, para que no os tiente Satanás a causa de vuestra incontinencia.” (1 Corintios 7:5)
5. Sacerdocio y Sujeción: Es sumamente importante que tanto la esposa como el esposo conozcan cuál es el papel y el orden que Dios ha establecido para cada uno dentro del matrimonio. El entregarte por completo a tu esposo sin condiciones o temores te hace que puedas conducirte en tu vida libremente. Como dice la Palabra en Efesios 5:21 y 22 Someteos unos a otros en el temor de Dios, dice también que las casadas estén sujetas a sus propios maridos, como al Señor y que los maridos amen a sus mujeres como Cristo amó a la Iglesia y se entregó a sí mismo por ella.
El verdadero gozo en el matrimonio proviene de dar, no de recibir, pues el modelo que Dios nos da del mismo, es sobre la relación de Jesús y su Iglesia, en la que el que el dar y la entrega mutua es lo que la caracteriza.
Cada uno de estos principios son una expresión de amor y ayudan a que el mismo crezca, madure y se fortalezca, por lo que es fundamental que te esfuerces en cultivarlos o mejorarlos en tu matrimonio para que puedas ver la perfecta voluntad de Dios en tu vida y puedas disfrutar plenamente de tu relación matrimonial.
¿Cómo le explico a mis hijos adolescentes mis expectativas acerca de su pureza sexual?
Como hombre y como papá, hoy tengo algunas cosas en mi corazón que quiero compartir con los hombres que tienen hijos o hijas, o quienes se están preparando para serlo. Durante algunas próximas entradas, estaremos comentando acerca de los momentos en los que hablamos de sexo con nuestros hijos, para formarlos como Dios desea que lo hagamos.
Hoy, quiero animarle a que en cada ocasión que usted hable de sexualidad con sus hijos e hijas, se asegure de transmitir sus valores y sus expectativas para ellos. Me refiero a que no se limite a hablar de la parte “técnica” de las relaciones sexuales, sino a que incluya frases como “Cuanto un hombre y una mujer se casan…”, “Cuanto tú te cases entonces…”, “Cuando tengas tal edad y consideres que es momento de tener una novia (o un novio, si es una chica)…”, “Cuando tu mamá y yo éramos novios…”. De esa manera les está mostrando que usted valora una sexualidad dentro del matrimonio, y que espera que tengan cierta edad para vivir ciertas etapas en sus relaciones.
Si su hijo o hija ya es pre-adolescente, es también un buen momento para comentar algunos de sus errores, si usted ya los ha superado, y hablar acerca de las consecuencias que trae el no seguir consejo desde la infancia o la adolescencia, incluyendo embarazos no deseados, o relaciones sentimentales que pueden terminar muy mal.
Oro para que usted sienta ahora el mismo deseo para instruir a su hijo o hija acerca de su sexualidad, como lo sintió Salomón cuando escribió el capítulo 1 de Proverbios, diciendo, “Hijo mío, si los pecadores quieren engañarte, no vayas con ellos. Pues corren presurosos a hacer lo malo; pero acabarán por destruirse a sí mismos.”
Háblele a su hijo o hija también de estrategias para resistir la presión de grupo, y acerca algo muy importante que a veces obviamos cuando hablamos de sexualidad: el salir para conocer a una chica o a un chico. A diferencia de las películas, que duran 90 minutos en promedio, y en donde los personajes se conocen en el minuto 12 y resultan en la cama en el minuto 30 del filme, en la vida real se necesitan destrezas para mantener viva una relación durante una vida entera. Sea usted quien le hable de esas destrezas para comportarse como una dama o como un caballero, y para que no sea engañado por falsas nociones acerca de las relaciones.
Fuente | Libres en Cristo
¿Se queja tu esposo porque atiendes a los niños?
La forma en que nosotras establezcamos las prioridades marcará nuestras vidas y relaciones interpersonales con los seres que amamos.
Los hijos son una bendición de Dios para un matrimonio y traen alegría y satisfacción a nuestras vidas, pero también demandan mucho de nuestro tiempo, amor y atención para poder suplir sus necesidades físicas, emocionales y espirituales. No obstante, debemos tener siempre presentes y bien ordenadas nuestras prioridades de acuerdo al orden divino, y este es, primero nuestra relación con Dios, segundo, nuestra relación con nuestro cónyuge, tercero nuestros hijos y luego ya citamos la iglesia, el resto de la familia, trabajo, etc.
Si tu cónyuge se ha quejado de la atención que prestas a los niños, probablemente no sea a la atención en sí, sino a el tiempo y energía que considera le corresponden a el recibir en determinado momento.
Dios estableció un orden y El sabe porque lo hizo. Si el matrimonio está fundado en la relación personal con Dios de cada uno de los padres y además la relación de la pareja es de entrega, amor y comprensión mutua, esto generará el fundamento sólido para amar y educar a los hijos. Jesús mismo dijo en Mateo 22:37-38 “Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente. Este es el primero y grande mandamiento.
Estamos viviendo en una época en la que el orden de los valores considera el trabajo y las posesiones materiales más importantes que la relación matrimonial o por el otro lado encontramos también la creencia de que lo más importante en el hogar son los niños. Claro, nuestros hijos deben ser la prioridad más especial en nuestras vidas después de nuestra relación con Dios y nuestro cónyuge. Mateo 6:33 “Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.”
La forma en que nosotras establezcamos nuestras prioridades, ya sea de acuerdo al orden divino o de acuerdo a nuestros propios parámetros o los del mundo, marcará nuestras vidas y nuestras relaciones interpersonales con los seres que amamos.
Si queremos hacer algo realmente importante para nuestros hijos, proporcionémosles un hogar seguro y amoroso en el que Dios es el centro del mismo y existe armonía matrimonial. Un buen modelo de vida los preparará mejor para tener un buen matrimonio cuando ellos lleguen a esa etapa de su vida. Es necesario enseñarles a respetar el tiempo que de mami y papi deben dedicarse , que aprendan a verlo como una bendición para ellos también y no como una privación de algo o alguien.
Cuando tu esposo se ha quejado de falta de atención, esto es una luz amarilla de alerta, es el momento de prevenir y encontrarle solución al problema. Procura conocer más las necesidades fundamentales de tu esposo y préstale la atención que se merece, dedícale el tiempo y energía que le corresponden a el.
Ahora que ya conocemos nuestras prioridades de acuerdo al orden de Dios, entonces propongamos en nuestro corazón, demostrarlas con hechos más que con palabras y procuremos preservarlas de todo lo que se pueda oponer a las mismas. Si aprendemos a administrar correctamente nuestro tiempo y energía de tal manera que a pesar de las presiones cotidianas podamos dedicarnos y amar a la manera de Dios, entonces podremos disfrutar de una relación armoniosa con nuestro cónyuge y de tiempos maravillosos con nuestros hijos
Recuerda lo que dijo Jesús en Mateo 7:24-25 “Cualquiera, pues, que me oye estas palabras, y las hace, le compararé a un hombre prudente, que edificó su casa sobre la roca. Descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y golpearon contra aquella casa; y no cayó, porque estaba fundada sobre la roca.”
La roca es Cristo y un matrimonio fundado sobre “la roca” permanecerá firme
Quiero perdonar pero…….
…encuentro muy difícil poner en práctica esta verdad cuando se trata de alguien que me ha ofendido seriamente. Resulta que uno de mis mejores amigos me traicionó al contar a otras (muchas) personas un secreto que le había confiado. Le hablé al respecto y me dijo que no lo hizo con la intención de ofenderme, simplemente no pensó que fuera algo tan grave. Para mí, sí lo es; y cuando me dijo que le perdonara, no supe qué responder. Quiero hacerlo, pero no quiero ser hipócrita de decirlo con mi boca y guardar resentimiento. Ahora me pregunto si realmente es posible esto.
Un amigo me contó una vez que una de sus frases célebres favoritas era acerca del perdón: “el perdón es la fragancia que aquella flor deja en el talón que la machuca”. Esta me parece una descripción muy buena acerca de cuán difícil y doloroso puede ser perdonar a alguien, y por supuesto, también me hace pensar en lo grato que es ser perdonados. Para Dios, esta disciplina es de mucha estima. Por un lado, él mismo la ha practicado con nosotros, y por el otro, espera que la ejerzamos cada vez que sea necesario. Así, en la Biblia, él nos da pautas para saber cómo perdonar y mantener relaciones saludables con los demás.
5 LECCIONES IMPORTANTES ACERCA DEL PERDÓN EN COLOSENSES
1. El perdón exige un sacrificio.
Todos sabemos cuán difícil es perdonar, principalmente cuando nosotros no hemos tenido culpa en un problema; somos los ofendidos, las víctimas. No obstante, mantenernos en esa condición no solamente es inútil para resolver el problema, sino que contradice el modelo de Dios. Nosotros teníamos una gran deuda (culpa) delante de Dios. Nosotros, sus enemigos, no podíamos hacer nada para alcanzar su perdón; como ofensores no teníamos esperanza. Pero Cristo, por medio de un sacrificio (esfuerzo doloroso, incómodo, vergonzoso, mortal) decidió hacer algo al respecto (1:14). Tal vez el paso que vas a tener que dar para perdonar a alguien va a significar “la muerte” en algún aspecto de tu vida. ¿Estás dispuesto(a) a atravesar por esa vía dolorosa?
2. El perdón persigue la reconciliación.
Uno de los propósitos por el cual Dios decidió perdonarnos de nuestra maldad (de nuestra traición) fue establecer nuevamente con nosotros una relación de amistad (1:20-22). Es decir, sería demasiado superficial decir “te perdono” si no permitimos ser nuevamente amigos. Claro, después de una ofensa todas las relaciones se deterioran y nunca volverán a ser iguales, ¡es probable que sean mejores! Recuerda siempre dar una oportunidad más; da siempre a la otra persona “el beneficio de la duda” (o sea, cuando no tengas seguridad si la otra persona es sincera o no, si te miente o no, si te falló o no, trata de escoger la opción que más le convenga a la otra persona).
3. Debemos seguir el modelo de Cristo.
¿Qué adjetivos describen mejor el perdón de Cristo por nosotros? ¿Cómo te sientes al saber que has recibido ese perdón? Ahora no solamente somos receptores de esa gran noticia, sino también portadores. Tenemos un ejemplo vivo de la manera en que debemos vivir el perdón (3:13). Casi podemos decir que no tenemos excusa para mantener la enemistad con otra persona. Si nosotros comprendemos cuán sorprendente es el perdón de Dios para nosotros, nuestro corazón deberá ser quebrantado y procurar con “entrañable misericordia” (3:12) hacer lo mismo.
4. Perdonar es anular el acta.
Mucho se pregunta si al perdonar podemos olvidar, anular los recuerdos. Personalmente pienso que esto no es posible (me es muy fácil olvidar las cosas que no quiero olvidar, pero muy difícil olvidar las que quiero olvidar). Más bien, aunque recuerde los incidentes pasados, el perdón es eliminar las evidencias y la condenación por esos actos (2:13,14). Es decir, aunque yo tenga en mi memoria lo que alguien hizo para ofenderme, ya no tengo “un acta” que le condene; ya le considero “no culpable” y sin evidencias de su falta. No hay pena, condena, castigo por aquello. Es probable que todavía vengan ciertos recuerdos y algunos sentimientos contrarios por aquella persona; deberás lidiar con eso. Pero lo que no puede ver es condenación si hay perdón.
5. Compórtate como verdadero(a) hijo(a) de Dios.
Una de las grandes diferencias entre aquellos que tenemos un compromiso fiel con Dios debe ser nuestro carácter, nuestra forma de pensar, hablar y actuar. No se trata simplemente de cambios externos en nuestra conducta, sino de cambios que nacen de un corazón trastornado por el amor de Dios. Así, una nueva perspectiva en cuanto a nuestra relación con los demás constituye una marca que nos distingue (3:7,8). ¡Qué contradictorio es que digamos ser cristianos y mantenemos odio y rencor en nuestro corazón! Estoy convencido que, a pesar de lo difícil que pueda ser perdonar a alguien con toda sinceridad, olvidar el “acta contraria” y mantener una actitud como la de Cristo, hay muy pocas otras cosas que puedan comunicar un testimonio tan poderoso. ¿Cómo crees que impactará la vida de otras personas el hecho que tú les perdones “de la manera que Cristo os perdonó”?
Uno de los desafíos más grandes en la vida cristiana es la habilidad de tomar decisiones fundamentados en nuestro entendimiento de la Palabra de Dios y no en nuestras emociones. Muchas veces tenemos que escoger cosas que no tenemos ganas de hacer, pero sabemos que son lo correcto, lo que agrada a Dios. El perdón que regales gratuitamente a tus amigos cae muy bien en esta categoría de decisiones. Dedica un tiempo para orar por aquellos que te han ofendido; ora que los sentimientos que tienes hacia ellos sean sanados por la gracia y que tu actitud esté saturada de santidad. Recuerda que esta es la voluntad de Dios (Efesios 4:1-3).




