Articulo
Video Predica – Dante Gebel – La universidad de Dios
Si alguien además de ser inteligente tiene sabiduría del cielo, ese es un coctel explosivo. El Señor tiene planes especiales para el hombre o la mujer que se prepara, que estudia, y que además quiere aprender a ser sabio en la universidad de Dios. Esta universidad dura toda la vida, nunca te gradúas estando en este mundo. Y si eres elegido para aprender con el Maestro, reflejarás Sus enseñanzas en tu diario caminar, en tus relaciones, en tu rostro; y tendrás la marca distintiva del Espíritu Santo en tu corazón.
Predica – Pastor Cash Luna – Eligiendo gobernantes
Vivimos en democracia y cada cierto tiempo, generalmente, cada cuatro años, debemos elegir gobernantes. Este proceso que nos involucra como ciudadanos y cristianos responsables, requiere una actitud comprometida y honorable, fundamentada en los principios que encontramos en la Palabra de Dios. Es necesario que aprendamos a elegir gobernantes –presidente, congresistas y jueces- de acuerdo a los valores que el Señor nos enseña.
Los gobernantes ejercen un trabajo delicado porque su oficio es el que más se parece al de Dios, ya que se asumen la responsabilidad de administrar directamente a los pueblos que le pertenecen a Él, nuestro Creador y Salvador. Alrededor del mundo los gobiernos juegan a ser Dios y se han arriesgado al poner la legalidad por encima de la moralidad. Algunos han legalizado los matrimonios y adopciones de parejas homosexuales, otros han legalizado el consumo de drogas o la prostitución, pero todo esto continúa siendo inmoral porque va contra la ley suprema, la del Señor. Nadie le dirá a su hijo que puede visitar un prostíbulo o consumir drogas porque es legal, cuando sabemos que es inmoral, por lo tanto, está prohibido, aunque la ley de los hombres lo permita. Ahora, los gobiernos no consideran los diez mandamientos de alta moral e ignoran a Dios, olvidando que Él es el dueño de todo y debemos darle cuentas de lo que hacemos con aquello que nos encomendó. Lo primero que debemos tomar en cuenta al elegir un gobernante es el respeto que tenga hacia la ley de Dios. No significa a qué denominación religiosa pertenece, sino cuáles son sus valores morales y el respeto que demuestra por la vida íntegra.
Honestidad sobre lo que nos han encomendado
Génesis 1:27-28 dice: Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó. Y los bendijo Dios, y les dijo: Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra, y sojuzgadla, y señoread en los peces del mar, en las aves de los cielos, y en todas las bestias que se mueven sobre la tierra.
Algunos interpretan literalmente este pasaje y lo obedecen procreando muchos hijos para “llenar la tierra”, pero en el hebreo original dice: “Consagrad a Dios la tierra y gobernarla”, es decir que Él nos ha delegado la responsabilidad de cuidar y regir todo cuanto creó. Si embargo, no lo hemos hecho bien porque no consagramos lo que emprendemos, sino que luego de hacer algo, le pedimos que lo bendiga, sin darnos cuenta que lo mejor sería anticiparnos y ofrecer para Su gloria todo cuanto hacemos. De esa forma, Él nos daría discernimiento para descubrir qué es bueno y santo, evitando que hagamos cosas negativas que destruyen o consumen lo que nos ha dado.
Muchas veces Hemos fallado en el gobierno de lo que nos corresponde. Si queremos tener buenos gobernantes, primero debemos tener la calidad moral para demostrar que hemos gobernado bien nuestro cuerpo, a nuestra familia, hogar y dinero. No podemos orar pidiendo honestidad en los gobernantes si somos deshonestos.
Salmo 24:1 nos recuerda: De Jehová es la tierra y su plenitud; el mundo, y los que en él habitan.
Todo le pertenece al Señor. Nuestro cuerpo es Suyo, templo del Espíritu Santo, pero nosotros lo gobernamos. No hay querubines levantándote a las cinco de la mañana, como tampoco hay un arcángel disponible para bañarte o alimentarte, ¡todo eso te corresponde a ti! La Biblia dice que la tierra, el oro y la plata son de Dios, pero lo puso en nuestras manos para que lo administráramos. Cuando un gobierno concluye su tiempo, piensa que le dará cuenta a la Corte Suprema de Justicia o a la Contraloría Nacional, pero también le dará cuentas a Dios por su proceder al estar en eminencia. Recordemos que hay un juicio final donde todos daremos cuentas de lo que hemos hecho. Es delicado ser gobernante, por lo tanto, es necesario interceder por quienes nos gobiernan.
Entonces, para elegir gobernantes honrados, primero debemos demostrar que somos honrados. No puedes exigir algo que no ofreces. Si quieres que el gobierno combata la violencia y no robe, debes ser el primero en tratar bien a tu familia y trabajar honestamente, sin tomar nada ajeno. Saca la viga de tu ojo para poder discernir y ver la basurita en el ojo ajeno.
El gobernante supremo
Salmo 66: 7 afirma: El señorea con su poder para siempre; sus ojos atalayan sobre las naciones; los rebeldes no serán enaltecidos.
Dios gobierna para siempre. Él “atalaya”, es decir que vigila ya que sus ojos ven en todas las naciones, ciudades, pueblos y aldeas del mundo porque le pertenecen y por ello, nos ha delegado poder para gobernar, pero no lo hemos hecho bien. En la oración del Padre Nuestro decimos: “Venga a nosotros Tu reino” porque formamos parte de Su reino, nuestra ciudadanía es del cielo y para allá vamos, pero mientras eso sucede, debemos honrar la tierra donde vivimos y trabajar en ella lo mejor posible porque nos la ha delegado.
Interceder por todos
1 Timoteo 2:1-3 pide: Exhorto ante todo, a que se hagan rogativas, oraciones, peticiones y acciones de gracias, por todos los hombres; por los reyes y por todos los que están en eminencia, para que vivamos quieta y reposadamente en toda piedad y honestidad.
Hay que orar por todos los candidatos, sean o no de tu agrado, porque no podemos discriminar delante del trono de Dios. No es posible hacer excepciones. Hace un tiempo me criticaron porque había ayudado a cierta persona para que se acercara a los pies de Cristo, ya que ¡ese es mi trabajo como pastor! Si tengo la oportunidad de predicarle al mismo anticristo, lo haré con tal de ganar almas para el reino y cumplir con la responsabilidad que el Señor me ha encomendado, aunque esto le incomode a quienes se dejan llevar por chismes y convenciones sociales. Jesús me enseñó que debo comer con el publicano cobrador de impuestos y debo acercarme a la samaritana y no despreciar a la pecadora que busca arrepentimiento porque ellos son quienes necesitan la salvación. ¿Desde cuándo la presión social es mayor que el mandamiento de predicarle a toda criatura? Si me ven comiendo con alguien deshonesto, tengan la seguridad que no estoy haciendo negocios ilícitos, sino predicando, de lo contrario, realmente no me conocen e ignoran que mi compromiso es con el Señor y con nadie más. Los cristianos somos luz del mundo para llevar iluminar, no para esconderla debajo de la mesa. A veces estoy acercando a Dios a alguien que fuma y el olor se impregna en mi ropa, incluso en el pelo, entonces me acerco y abrazo a algún hermano sólo para ver su reacción. De verdad es cómico descubrir duda en sus ojos cuando deberían estar convencidos de mi integridad como pastor e hijo de Dios.
No sabemos qué candidato ganará la elección y será el nuevo presidente, quizá sea el que te agrada, lo seguro es que uno de ellos resultará electo y tú debes ir delante del Señor a levantarlo en intercesión, esa es tu responsabilidad. Debemos cumplir el mandato de orar por los gobernantes de esta tierra, sean o no de nuestro agrado. No debes dejarte manipular por la presión social que distorsiona el Evangelio, porque los cristianos debemos apoyar al gobierno de turno y trabajar por nuestro país, sin importar la denominación política. En Casa de Dios hemos apoyado a los gobiernos de Guatemala, aunque el ganador de la selecciones no sea el candidato por el que votamos. El presidente de la República cuenta con nuestras rodillas en intercesión delante de Dios, sea quien sea, porque es el designado por el pueblo que lo eligió.
Cumple tu papel e intercede por quienes están en eminencia, sin condiciones, sin excepciones, sin la mezquindad de pensar que no era tu favorito. ¡Debes alumbrar donde quiera que estés porque eres luz del mundo! Además, si participas activamente en algún partido político, debes hacerlo con la motivación correcta, no con un interés egoísta y personal sino con el deseo honesto de apoyar a tu nación y trabajar por engrandecerla, donde quiera que esté y cualquiera que sea su cargo.
También debemos orar por los presidentes de todos los países, no solamente por el de nuestra nación, porque la política internacional nos afectan a todos. Tu presidente puede ser muy bueno, pero si el de otra nación se equivoca y vela sólo por sus intereses, puede damnificar a otros países. Un país tiene relación con otros y afecta a nivel mundial, así que a todos con compete cuidar de la tierra que Dios nos ha encomendado. Hay que orar por todos los reyes de la tierra.
Los países serían diferentes si los ciudadanos intercedieran por el candidato que gane las elecciones, aunque no le agrade, porque es necesario involucrarse en un proyecto de nación, no aislarse en un interés personal. Buscar el bien colectivo es prioridad para que vivamos con piedad y honestidad.
Imagina lo impactante que fue para los primeros cristianos que Pablo les pidiera que oraran por sus perseguidores, porque este pasaje del libro de Timoteo fue escrito cuando eran martirizados por los romanos. Pablo incluso le predicó a uno de los emperadores quien le dijo que poco le faltó para persuadirlo de convertirse al cristianismo pero no lo logró, así que continúo orando.
Hemos pecado seriamente al darle más importancia a nuestra preferencia política que a nuestra responsabilidad de interceder por los gobernantes. La Palabra no garantiza la honestidad de un gobernante, solamente te compromete a orar y levantar intercesión para que se cumpla la justicia del Señor. ¿Porqué nos dará mejores gobernantes si no hemos orado? Si eres fiel en lo poco, es decir que intercedes aunque no te agrade el presidente electo, serás puesto en mucho y Dios escuchará nuestra oración.
Si pones mucha esperanza en un hombre que gobierna es porque tienes poca esperanza en Dios y esa actitud no es correcta. Un país mejora con la buena actitud de todos, no con el trabajo de un solo hombre. Antes de exigir mejores gobernantes, demostremos que somos mejores ciudadanos, respetando las leyes, pagando nuestros impuestos y buscando el bien de todos. Seamos honestos, cuidemos nuestro pedacito de nación. Ama y cuida a tu familia, preocúpate por tus hijos, haz bien tu trabajo e intercede por el gobernante electo. Si quieres un gobierno responsable, inicia siendo responsable en tu oración y esfuerzo diario. La situación de nuestros países es crítica y no podemos darnos el lujo de presumir de espirituales cuando ni siquiera somos honestos y no cumplimos con nuestra obligación cristiana y ciudadana.
Humillémonos, oremos y busquemos al Señor
2 crónicas 7:14 advierte: si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra.
Si quiera que tu tierra sea sana, debes humillarte y pedirle a Dios, demostrando que eres honesto. El Señor no dice: “Criticad a los gobiernos para vivir quieta y reposadamente”. Su Palabra nos manda a interceder y humillarnos; mientras no lo hagamos, no veremos un cambio real en nuestra nación. Quizá no todo estará bien, pero todo puede mejorar con nuestra buena actitud y humildad.
Pídele al Señor por la paz de tu ciudad, humíllate y busca Su rostro para que perdone a Su pueblo. Sólo Él puede levantarnos y guiar a nuestros gobernantes. Intercede por todos los candidatos al gobierno, no sólo por tu favorito, ya que tus oraciones garantizan la paz, sin importar quién resulte electo.
Tu corazón debe bendecir a todas las personas, sin excepción. Dale gracias a Dios por tu país y pídele perdón si no has cumplido Su mandato de interceder. Él tocará el corazón de cada persona en eminencia para que asuma la responsabilidad que le ha delegado y gobierne con sabiduría la tierra que le ha confiado.
Fuente | CashLuna.org
Video y Letra – Ingrid Rosario – Enviame – Vida Extrema
Cristo sanador de mi alma
Dios y redentor
Enviame al mundo a compartir de ti
Cristo rey de las naciones
Del mundo sanador
Enviame al mundo a compartir de ti
Enviame al mundo
Coro
Quiero ser tus manos y pies
Cada palabra tu voz yo sere
Al perdido yo correre
En el Nombre de Cristo
Mi vida quiero entregar
por tu reino todo dar
ser luz en la oscuridad
En el Nombre de Cristo
En el Nombre de Cristo
II
A todos los que no conocen
de tu gran amor
Enviame al mundo a compartir de ti
Que tu redencion conozcan
a traves de mi
Enviame al mundo a compartir de ti
enviame al mundooo
Coro
Aqui estoy, yo ire
enviame al mundo
trae salvacion para todos
enviame yo ire
Aqui estoy, yo ire
enviame al mundo
hay salvacion para todos
enviameeeeeee
//Quiero ser tus manos y pies
cada palabra tu voz yo sere
al perdido yo correre
En el Nombre de Cristo
Mi vida quiero entregar
por tu reino todo dar
ser luz en la oscuridad
En el Nombre de Cristo
En el Nombre de Cristo//
En el nombre de CRISTO!
Cómo utilizar la Biblia para acercarnos más a Dios
Escrito por Charles Stanley
Vivimos en una era digital impulsada por nuevos mecanismos electrónicos. La tecnología cambia tan rápidamente que mantenerse al día con los últimos acontecimientos puede ser abrumador. Antes de que hayamos aprendido cómo funciona una cosa, otra toma su lugar. En realidad, aprender cómo utilizar todos los equipos técnicos más recientes puede hacernos sentir intimidados y confundidos.
Así es como muchas personas —incluso cristianos— se sienten en cuanto a la Biblia. Tienen una, pero no saben cómo utilizarla o interpretarla, dónde comenzar a leerla, o qué efecto tendrá sobre sus problemas, si es que tiene alguno. El resultado es que estas personas simplemente no se molestan en leer las Sagradas Escrituras. Les parece que no vale la pena.
La verdad es que el valor de algo depende de la manera como usted y yo lo utilicemos, y muchas personas simplemente no se dan cuenta del tesoro innegable que Dios nos ha dado en su Palabra. Considere esto: Si yo le diera una caja vieja de zapatos, se preguntaría: ¿Qué voy a hacer con esto? Pero si hubiera en ésta cincuenta mil dólares, apreciaría mucho la caja y utilizaría hasta el último dólar.
De igual forma, no hay nada que tengamos que sea de más valor que la Biblia. Las personas que desatienden las Sagradas Escrituras sufren como resultado; enfrentan las angustias de la vida sin darse cuenta de la riqueza que tienen al alcance de la mano. Pero quienes abrazan la Palabra de Dios descubren beneficios que el dinero jamás podría comprar.
Cómo usar bien la Biblia
¿Hay algo que le está impidiendo recibir la bendición de la Palabra de Dios? Algunas personas me dicen que no leen la Biblia porque es demasiado difícil de entender. Por eso, quiero darle algunas ideas sencillas y prácticas que le ayudarán a utilizarla y a entender lo que dice.
Leer. El primer paso es abrir la Biblia y comenzar a leerla todos los días, aunque sea en pequeñas porciones (Pr 8.33-35). Le sugiero que lo primero que haga al despertarse sea meditar en la Palabra de Dios. Aunque esto no siempre es posible; debe escoger un momento en el que puede concentrar toda su atención en la lectura, sin interrupciones. La Biblia no es solo para las emergencias. Es verdad, podemos encontrar ayuda en tiempos de dificultad, pero Dios quiere revelarse a nosotros cada día. Además de la oración y la adoración, la lectura de la Palabra es una de las principales maneras de llegar a conocerle.
Quienes leen la Biblia solo en tiempos de crisis, pierden el gozo de relacionarse con el Padre celestial y cultivar una comunión constante con Él.
Comience con uno de los Evangelios, como Juan, o una epístola, como Filipenses. Si lee solo un capítulo cada día, en una semana o en un mes habrá cubierto todo un libro. Puede tratar de leer un capítulo de Proverbios cada día durante un mes, o los Salmos, si está pasando por un momento difícil. Al abrir su corazón a Dios, su Espíritu Santo le guiará en las lecturas que haga. Lo único que se necesita es que usted comience.
La lectura de la Biblia debe ser un asunto de calidad, no de cantidad. En otras palabras, debe interesarse más por la manera como la Sagrada Escritura está transformando su vida, que en el número de páginas que haya leído. Al escudriñar la Biblia, ¿está usted guardando la verdad del Señor en su corazón, o simplemente cumpliendo con la tarea de leer? El objetivo es la transformación del carácter y una relación cada vez más estrecha con el Salvador. Si no está experimentando una mayor semejanza a Cristo y teniendo más intimidad con Dios, necesita ir más despacio y prestar mayor atención. A veces, leer menos le permitirá, en realidad, que la Palabra de Dios empape su alma.
Meditar. La meditación es una conversación con el Señor sobre el pasaje que usted está leyendo. Si le resulta difícil entender una parte, la meditación es el método que hará que la Biblia cobre vida para usted. Pero esto no puede hacerse de prisa. Es una disciplina que requiere silencio, quietud y concentración. Involucra enfocarse en un versículo o pasaje a la vez, procurando hallar la verdad del texto hasta que penetre profundamente en su ser. Pídale a Dios que le revele palabra por palabra y frase por frase, tanto el significado como la aplicación a su vida.
El proceso es lento y reflexivo, pero a medida que siga adelante, la Biblia cobrará vida y significado. Recuerde que su objetivo es tener una comprensión más profunda de Dios y de usted mismo. Pídale a Él que le muestre su voluntad, escudriñe su corazón, y le revele los cambios que necesita hacer. Si no entiende un versículo, pídale al Señor que le guíe en su búsqueda de respuesta.
Por medio del proceso de la contemplación, la exploración y la oración, el poder transformador del Señor se liberará en su vida, y le permitirá hacer frente a cualquier situación o dificultad que se le presente. Por tanto, empiece a reflexionar en la Palabra de Dios hoy mismo poniendo en práctica el ejercicio de meditación que está al final de este artículo.
Estudiar. A menudo leemos la Biblia solo cuando estamos ansiosos de encontrar un versículo que nos ayude en un momento de necesidad. Pero ¿con qué frecuencia buscamos realmente al Señor, examinando la Palabra para entender sus caminos? ¿Nos interesamos lo suficiente en Él para conocer su carácter y saber quién es, en realidad? Uno de los mayores beneficios de invertir tiempo en el estudio detenido de la Biblia, es un amor cada vez mayor por nuestro Salvador. Cuanto más aprendemos acerca de Él, más le amamos, y eso aumenta nuestro deseo de seguir meditando en su Palabra y estudiarla.
No deje que la palabra estudiar le asuste; esto no tiene que ser un proceso abstracto y académico. Piense en ello como una forma de meditación más profunda. Cualquier creyente que enfrente un desafío o una dificultad, se beneficiaría enormemente con la búsqueda de una comprensión más profunda de su situación mediante la Biblia (Is 55.9-11). Por ejemplo, si usted ha sido herido profundamente y tiene problemas para deshacerse de su resentimiento, averigüe lo que Dios dice acerca del perdón.
Usar recursos básicos de estudio de la Biblia, enriquecerá su tiempo con la Palabra de Dios. Si tiene conocimientos de computación, puede consultar algunos sitios en la Internet. Si prefiere libros, adquiera un diccionario bíblico y una concordancia (listado alfabético de palabras de la Biblia). Solo asegúrese de que la concordancia sea de la misma versión de su Biblia. Si necesita más ayuda para comprender pasajes difíciles, trate de usar comentarios bíblicos.
Es posible que esté pensando que todo esto suena un poco difícil, ¡pero le aseguro que no lo es! Las verdades descubiertas en su tiempo de estudio son más fáciles de fijar que las proporcionadas por maestros o pastores. No tenga temor; láncese al estudio de la Biblia para descubrir las riquezas infinitas de la Palabra de Dios.
Aplicar. Si desea convertirse en un cristiano maduro espiritualmente, es fundamental que ponga en práctica lo que aprenda. Cuando dedicamos tiempo para leer la Biblia, el Señor revela lo que Él quiere que hagamos, ya sea mediante órdenes directas, o por principios o ejemplos. Pero si no hacemos caso a su dirección o nos negamos a obedecer, nos atascaremos y dejaremos de crecer. No siempre es fácil hacer lo que nos indica la Palabra de Dios. Cuando el Señor nos dice que dejemos nuestra agradable rutina, o que hagamos algo que no queremos hacer, podemos tener la tentación de dar marcha atrás. Pero en esos momentos, recuerde obedecer a Dios y dejar las consecuencias a Él. El Padre celestial utiliza y bendice a quienes dicen no al yo, y sí a Él (Pr 3.5, 6).
Darle prioridad a la Biblia
El Señor tiene mucho para darnos si hacemos de la lectura de la Biblia la prioridad en nuestras vidas. Él quiere que anhelemos “la leche espiritual no adulterada” de la Palabra, para que podamos convertirnos en creyentes maduros (1 P 2.1, 2).
Si usted empieza a “saborear” seriamente la Palabra de Dios, comenzará a desarrollar el deseo de adentrarse en su conocimiento. En vez de sentir la obligación de leerla, anhelaremos dedicar tiempo para escuchar al Salvador y crecer en nuestra comprensión de su carácter y de sus caminos. Nos convertiremos en depósitos de tesoros andantes, llenos de una riqueza que nadie podrá robarnos, ni siquiera la muerte (Mt 6.19-21).
EJERCICIO DE MEDITACIÓN EN LA PALABRA
Lea Salmo 1.1-3, e inicie una conversación con el Señor con las siguientes preguntas:
VERSÍCULO 1
Señor, ¿tomo el consejo de aquellos cuyos caminos son contrarios a ti?
¿Estoy perdiendo algunas de tus bendiciones por los amigos que he elegido?
VERSÍCULO 2
Señor, ¿cuál es mi principal fuente de deleite?
¿Qué quieres decir con “medita de día y de noche”? ¿Cómo puedo hacer eso?
VERSÍCULO 3
¿Cómo puedo llegar a ser como un árbol fructífero? ¿Qué clase de fruto quieres que produzca?
¿Qué significa prosperar? ¿Qué bendiciones aguardan a quienes te honran?
Pastora Sonia de Luna – En boca cerrada no entran moscas
“En las muchas palabras no falta pecado; Mas el que refrena sus labios es prudente”
Por: Pastora Sonia Luna, mayo 25, 2011
En boca cerrada no entran moscas
Seguramente has escuchado el famoso dicho “En boca cerrada no entran moscas”. No sé quién lo inventó pero es muy cierto, aplicado especialmente en dos áreas.
1. Espiritual:
Debemos aprender a guardar nuestra boca y dominar nuestra lengua como dice Proverbios 10:19 “En las muchas palabras no falta pecado; Mas el que refrena sus labios es prudente”.
Buena parte de lo que el Señor nos enseña sobre el dominio propio se refiere a callar cuando hay que hacerlo. El ayuno es otra excelente forma de ejercer el dominio propio porque aprendes a privarte de lo que tienes derecho y es necesario para tu cuerpo, entonces, luego podrás dominarte y evitar cosas dañinas como murmurar, criticar y herir al prójimo con tus palabras. Dominar la boca nos ayudará a ser prudentes y sabios.
2. Físico:
Nuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, así que debemos cuidarlo y alimentarlo correctamente. No dejes entrar, a través de tu boca, alimentos que te contaminan y dañan. Tu cuerpo necesita energía, como los carros necesitan gasolina. Pero hasta hoy, no he visto a nadie echarle tierra, cervezas o tachuelas al tanque de su carro que es equivalente a comer papalinas, hamburguesa, pizza y cualquier otra comida chatarra.
Si cuidas tu carro, ¿porqué descuidas tu cuerpo que es más valioso? Incluso Jesús cuidó Su cuerpo para entregarlo en sacrificio por ti. Si Él se esmeró, cuanto más nosotros debemos hacerlo para entregárselo al Señor en sacrificio vivo. Como dice Pablo en la Carta a los Romanos 12:1 ”Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional.”
Así que, en este aspecto como en todo, debemos ser imitadores de Cristo, cuidando lo que hablamos y lo que comemos, ya que somos dignos templos del Espíritu Santo.
Decídete a cambiar. Procura una vida física y espiritual más sana. Cuando abras tu boca, esfuérzate en lograr que sea para ingerir comida saludable y para hablar con sabiduría y prudencia. Actuar de esta forma seguramente agradará al Señor, además de provocar que te sientas satisfecha.
Anímate y empieza hoy. Recuerda que con Cristo ¡todo es posible!
¿Qué hacer con un noviazgo ya manchado por el pecado sexual?
Articulo visto en Libre en Cristo
Yo estuve en una relación de 5 años de noviazgo y estábamos comprometidos para casarnos, pero vivíamos en pecado sexual. Siempre nos prometíamos que nunca más lo íbamos a hacer, que estábamos “dispuestos”, que íbamos a cambiar. Esto duraba solo unos 6 meses, al rato estábamos de vuelta teniendo relaciones sexuales, de vuelta al mismo ciclo vicioso pecaminoso.
Tuve que tomar una decisión, fue muy difícil, pero nada se compara a lo que Dios ahora ha traído a mi vida. Ahora puedo tomar decisiones a largo plazo, puedo ver a mi futura pareja con ojos que agradan a Dios y sobre todo con una decisión de guardar su corazón y cuerpo, como ofrenda de justicia para la gloria de Dios.
Mi decisión de dejar una relación pasada en fornicación, ha traído frutos de bendición para mi vida. Vivo en paz, en gozo, con esperanza de recuperar el regalo más apreciado que Dios nos puede dar y es el compartir un matrimonio puro. Ha sido un proceso largo y Dios continúa trabajando en mi persona, pero he aprendido lo que el amor significa: decisión de dar.
Ahora sí puedo decirte que conozco el amor verdadero y genuino. Aquel que busca la santidad y pureza desde el inicio. Las tentaciones están, pero mi espíritu ahora primero busca a Dios e inmediatamente mata los deseos de la carne. Ahora busco casarme como una promesa de Dios, y con la motivación de darle solamente a Él toda la gloria! Puedo amar a una mujer diferente, puedo respetarla y guardar su corazón para el matrimonio.
Una decisión puede cambiar tu vida para bien o para mal. Tú eres el que decide.
Como mentor de este ministerio (y como hombre que pasó por esta situación), yo aconsejo a otros hombres la separación definitiva de un noviazgo que ya se ha involucrado en relaciones sexuales. Seamos realistas, sé que cuando hay emociones involucradas, amigos y lugares en común, e incluso un futuro con planes de boda, esta separación es más dura y puede ser temporal, pero de una o de otra manera, muy necesaria.
No existen pasos específicos para terminar una relación, ya que las situaciones y personalidades son muy diferentes, pero algo claro podemos saber, que debemos tomar una decisión. Una de las mejores preguntas que nos podemos hacer es la siguiente:
¿Cuál es mi verdadera motivación para estar con ella o él?
Si tu motivación principal no es para darle la gloria a Dios con sus corazones y cuerpos, así como de un compromiso de casarse, eventualmente dicha relación no funcionará.
- Si estas con ella por placer, tu relación después de cometer fornicación se convierte pasional. Debes amputar dicha relación.
- Si tu intención es casarte con ella y ambos estás comprometidos, entonces la separación debe ser por un tiempo prudencial hasta que ambos corazones estén restaurados y dirigidos hacia Dios, con el fin de entrar a un matrimonio en pureza y santidad. Claro está, esto conlleva todo un proceso de restauración, que incluye confesión del pecado, aplicación de principios bíblicos, entrega de cuentas y buscar la Voluntad de Dios
En la mayoría de ocasiones, una relación de noviazgo en fornicación oculta sus actos, mantiene el acto en SECRETO y poco a poco se va convirtiendo en un hongo que pudre nuestra alma, sentimientos y hasta nuestro cuerpo.
Te explico ahora mis razones para separarse en un noviazgo que vive en fornicación.
Primero, porque debes romper el ciclo y rutina del pecado.
Con certeza, puedo afirmar que si tienes relaciones sexuales frecuentemente con tu novia, es porque ya conocen los momentos en los que pueden hacerlo, la rutina para quedarse a solas, como disculparse y prometerse que no lo van a volver a hacer, como callar la culpa, etc. En algún punto deben romper con este ciclo de pecado, y la única forma de hacerlo es de manera radical, de tajo, con una separación absoluta, geográfica, y emocional.
Segundo, porque la disponibilidad del cuerpo de tu novio o novia es ocasión constante para caer.
Es muy difícil limpiar tu mente si pensar en el cuerpo de él o ella te tienta, y mucho más si sigue estando a tan poca distancia para que des rienda suelta a tus deseos, y si ya tienes una costumbre “automática” de ver en forma lujuriosa o si hace mucho tiempo no respetas la forma en la que conduces tus manos. Una separación te permitirá identificar tus errores en este sentido, y decidir acerca de formas más puras en las que debes manejar tus ojos y manos en tu noviazgo.
Tercero, porque debes reflexionar en la naturaleza de tu noviazgo, o reencauzarlo.
La separación te ayudará a meditar tu relación y ver realmente si está basada en solo pasión y sexo, o realmente existe un compromiso de pureza y amor genuino, y un deseo interesado en hacer a la otra persona feliz.
En una relación sexual fuera del matrimonio, buscamos con sentimientos egoístas satisfacer los deseos propios de nuestra carne. Nunca pensamos en la otra persona, en lo que le va a afectar o las consecuencias futuras. Cuando estamos en fornicación, le robamos a la otra persona lo que era para alguien más. Le quitamos el regalo que Dios tenía guardado para el verdadero esposo o la esposa, y lo obtenemos por un momento de placer.
Una separación puede darte la oportunidad de decidir maduramente si es una relación que no puedes continuar más, pues tal vez no amas a la otra persona, sino solo deseas satisfacer tu carne, o si bien, debes reencauzar en pureza esa relación, establecer nuevas y mejores metas, vivirlo en santidad, y matar tu egoísmo.
Cuarto, porque debes romper con las ataduras emocionales y espirituales.
Nuestra Biblia dice que la intimidad sexual está hecha para crear lazos increíblemente fuertes entre un hombre y una mujer, de tal manera que se convierten en una sola carne, literalmente. Si ya has caído en fornicación, estás viviendo con esos lazos indivisibles que estaban reservados para después de tu boda –y por eso es tan difícil ahora abandonar el sexo con tu novio o novia.
y dijo: “Por eso dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su esposa, y los dos llegarán a ser un solo cuerpo” ? Así que ya no son dos, sino uno solo. Por tanto, lo que Dios ha unido, que no lo separe el hombre. Mateo 19:5-6 NVI
Debes tomarte el momento para confesar este pecado ante Dios, y romper con tus palabras, estos lazos emocionales y espirituales que has creado, con tu novia o novio, y con todas las parejas sexuales con quienes hayas estado, en el nombre de Jesús. Puedes pedir ayuda para que un consejero o un líder de tu Iglesia te guíen en este proceso de libertad.
“Estén alerta y oren para que no caigan en tentación. El espíritu está dispuesto, pero el cuerpo es débil.»” Mateo 26.41, NVI
A continuación, algunos pasos que puedo recomendarte según la experiencia que me tocó pasar para terminar la relación:
- Medita cuál es lo que más valoras en tu vida: Tú pureza o el pecado sexual.
- Deberás confesar tu pecado a alguien más, pueden haber consecuencias pero es algo que deberías haber pensado antes.
- Con consejería, apoyo de Amigos de Responsabilidad, deberás hablarle a tu pareja de manera madura y terminar la relación.
- Ambos pidan ayuda para sanar las heridas ocasionadas por la relación sexual.
- • Busquen cada uno un compañero o grupo de rendición de cuentas, para mantenerse en transparencia en su trato.
- Ora para pedirle a Dios que te muestre Su voluntad con respecto al futuro de la relación.
- Aprende a vivir en soltería al menos durante 6 meses buscando la libertad de tu esclavitud sexual y restauración de corazón y alma. Tu propia libertad te permitirá luego buscar la libertad de ambos como pareja.
Si estás ahora viviendo en un noviazgo en el cual ya no respetas las fronteras de pureza, o estás teniendo ya relaciones sexuales y quieres terminar con ello, usa este enlace para enviar tus datos de manera confidencial a uno de nuestros mentores, quien podrá ayudarte.
Perseverar en oración, clave para los milagros
En las circunstancias por las que atraviesa ¿Cuál es su disposición?. Cuando a su hijo le diagnosticaron cáncer, Armando pensó que era injusto. Al fin y al cabo eran fieles al Señor, buscaban hacer su voluntad e incluso, el chico –de apenas catorce años—formaba parte del coro de la congregación. “Esto no puede estar ocurriéndole a nuestra familia” se repetía una y otra vez, mientras se pasaba la mano por el rostro y recorría el consultorio médico de un extremo a otro.
–Y definitivamente ¿No hay nada qué hacer?–preguntó con ansiedad.
–Me tempo que no, Armando—le dijo el facultativo mientras le daba dos palmadas en el hombro, como señal de solidaridad—.Comprendo tu desesperación, pero es necesario resignarse—prosiguió.
Aquella tarde se tornó insoportable. Estaba desesperado. Fue al templo. ¿Qué más podía hacer? La ciencia no encontraba una salida. Y él, como creyente, no podía darse por vencido. En momentos de crisis como aquél, la clave era perseverar. Dobló sus rodillas y comenzó a orar. Lo hizo con insistencia. Una y otra vez. Incluso, varias ocasiones cada día.
Samuel, –el adolescente—parecía agravarse. El deterioro físico era evidente. Cada día estaba más demacrado. Pero aún así, Armando no dejaba de clamar. Lo hacía con persistencia.
Otros exámenes despertaron inquietud en los especialistas. Ordenaron nuevos diagnósticos. Inexplicablemente la enfermedad experimentaba un retroceso. Poco a poco. ¡Dios estaba respondiendo a las oraciones!
Hoy Samuel está sano. Regresó a la congregación. Es un testimonio vivo del obrar divino en respuesta a las oraciones. ¿La clave? La perseverancia.
No desmaye, persevere
Cuando comenzamos a orar en procura de un milagro, nos ocurren con frecuencia dos cosas. La primera, que esperamos resultados inmediatos. La segunda, que al no apreciar la respuesta inmediata, experimentamos desánimo y abandonamos la oración.
Frente a cualquiera de estas dos actitudes, a un grupo de sus seguidores “… les refirió Jesús una parábola sobre la necesidad de orar siempre y no desmayar”(Lucas 18:1).
El texto refiere dos principios de vida que cobran particular importancia hoy. El primero, la necesidad de orar siempre. En todo momento. Varias veces. El segundo principio, no desmayar. Uno y otro, están estrechamente ligados. La Biblia reafirma que la clave está en perseverar.
¿Un ejemplo? Héctor raya los cincuenta años de edad. Participaba en la tradicional “Maratón Río Cali” que convoca anualmente participantes de todos los países. Era por aquél entonces hujier en nuestra congregación.
De él aprendí una enorme lección. Siempre llegaba a la meta entre los primeros cuarenta. Tras dar la vuelta por la pista del Estadio Olímpico “Pascual Guerrero”, agitado y sudoroso, me dijo: “Lo importante es comenzar la carrera y, terminarla. Esos son los verdaderos ganadores. Así no ocupen el primer lugar. Quienes renuncian en mitad de la competencia, se convierten en perdedores”,
Conservo grabadas sus palabras. Ilustran el tema: perseverar las oración significa clamar así las circunstancias parezcan adversas.
La respuesta vendrá
De acuerdo con la parábola, una viuda fue a un juez sin Dios ni ley. Procuraba que le hicieran justicia. Ella iba a su despacho una y otra vez. Lo hizo con perseverancia. Hasta que el magistrado, cansado de la situación, decidió atender su requerimiento.
“Y dijo el Señor: Oíd lo que dijo el juez injusto. ¿Y acaso Dios no hará justicia a sus escogidos, que claman a él día y noche?¿Se tardará en responderles? Os digo que pronto les hará justicia”(Lucas 18:6-8 a).
El Señor Jesús resalta un hecho “…que claman a él día y noche…” Esta frase arroja una idea de constancia en procura de alcanzar un propósito, perseverando en oración.
La enseñanza concluye con un interrogante. “Pero cuando venga el Hijo del Hombre ¿Hallará fe en la tierra?”(v. 8 b).
Y usted ¿Qué disposición tiene?
Es evidente que, quien no persevera, no alcanza. Es un principio que no podemos olvidar.
En las circunstancias por las que atraviesa ¿Cuál es su disposición? Tal vez darse por vencido, o perseverar en oración. O quizá insistir en el clamor, con la certeza de que la respuesta del Señor vendrá.
Una característica del cristiano es la fe. Y fe no es otra cosa que llamar “…las cosas que no son, como si fueran”(Romanos 4:17 b).
Le instamos para que no renuncie. Siga adelante. No cese de orar. Avance en pasos de fe, por encima de las circunstancias,.
Que es la adoracion
Adoración: Apreciar a Dios porque El es digno (Apocalipsis 4.11; Apocalipsis 5.12). Las palabras hebreas para “adoración” son “segad” y “shachah” y estas significan “inclinarse”. También llevan en su significado la idea de una relación entre un perro y su amo, es decir, amor, adorador. La palabra griega principal traducida como “adoración” es “proskuneo” y significa “besar la mano; rendir homenaje o reverenciar”.
La adoración bíblica tiene entonces el significado implícito de la adoración desinteresada de un ser mayor.
Jesús derramó su sangre para darnos el privilegio de adorar al Padre (Hebreos 10.19-22). A través de Jesús, todo creyente llega a ser un sacerdote de Dios, es decir, aquellos que presentan el pueblo de Dios, a Dios, y Dios al pueblo (Apocalipsis 1.6; 1 Pedro 2.9). Debemos poner a Dios primero en nuestra vida y la adoración es una expresión de esto. Cuando damos a Dios en esta manera El nos acerca a sí mismo y nos colma de bendiciones.
Adorar a Dios no es solo cantar canciones. En efecto, como discípulos de Jesús todo lo que hacemos, es decir, nuestro trabajo, actividades de ocio, estudio, vida familiar, etc.) debería ser adoración a Dios. La verdadera adoración a Dios involucra dar el 100% de nuestra vida a El; estar totalmente dispuestos y totalmente obedientes a El. La adoración de Dios es un estilo de vida de traer gloria a Dios.
La adoración es lo que busca el Padre
Jesús dijo: Mas la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adoraran al Padre en espíritu y en verdad; porque también el Padre tales adoradores busca que le adoren. Dios es Espíritu; y los que le adoran, en Espíritu y en verdad es necesario que adoren.
Nota que este pasaje enseña cinco puntos:
1. Adoramos al Padre.
Como somos sus hijos e hijas redimidos, le amamos porque primero El nos amó (1 Juan 4.19).
2. Adoramos desde nuestro espíritu.
Esto significa que debemos nacer de nuevo del Espíritu Santo si hemos de adorar a Dios aceptablemente. Nuestra adoración a Dios debería ser llevada e inspirada por el Espíritu Santo. Sólo El sabe adorar a Dios de una manera que sea agradable al Padre (1 Corintios 2.10-16; Juan 16.13-15).
3. Adoramos desde nuestro corazón.
Adoramos en verdad; desde la realidad de una vida vivida en comunión con Dios el Padre, por Jesús Su Hijo. La palabra griega traducida como “verdad” es “aletheia” la cual también significa “realidad”. Necesitamos ofrecer nuestra más sincera adoración a Dios con nuestra boca (Mateo 15.8-9). Necesitamos expresar la melodía en nuestro corazón (Efesios 5.19) y el gozo que Jesús nos trae (Lucas 1.16-47).
4. Adoramos con nuestro entendimiento.
Porque adoramos a un Dios que conocemos personalmente (Juan 4.22; Hechos 17.22-23; 1 Corintios 14.15).
5. Adoramos voluntariamente.
No alabamos o adoramos a Dios por iniciativa, sino porque El lo desea.
La adoración es una prioridad en el cielo. Siempre que veamos una imagen de Dios en la Biblia, vemos la adoración en desarrollo (Isaías 6.1-5; Apocalipsis 4.6-11; Ezequiel 47:1-12). La adoración da lugar al dominio de Dios y la forma de adoración o liturgia (lo que hacemos) no es la cuestión. La cuestión es si la vida de Dios está en nuestra adoración.
¿De qué maneras podemos ofrecer alabanza y adoración a Dios?
- Con palabras (Salmo 9.1)
- Con gritos (Salmo 95.1).
- Con inclinación (Salmo 95.6).
- Con cántico (Salmo 104:33; Salmo 33:1).
- Con baile (esto es un símbolo de una verdad mayor, que toda nuestra vida, cuerpo, alma y espíritu, están dados al Señor en respuesta a Su amor) (Salmo 150.4; Salmo 149.3).
- Con las manos alzadas, expresando dependencia en el Señor o victoria en el Señor (Salmo 134.2).
- Con instrumentos; normalmente, aunque no siempre acompañado por cántico (Salmo 150.3-5).
- Con todo nuestro estilo de vida (Romanos 12.1; Filipenses 1.20; 1 Corintios 6.20; Efesios 5.20; 1 Tesalonicenses 5.16-18).
- Cantar con el espíritu, nuestro lenguaje dado por Dios (1 Corintios 14.15).
- Con salmos: palabras cantadas de la Biblia (especialmente los Salmos); himnos: composiciones que especialmente ensalzan a Jesús como Señor; canciones espirituales, canciones originales, o bien preparadas o inspiradas espontáneamente por el Espíritu Santo, que expresan nuestra experiencia del Señor (Efesios 5.19-20).
La imagen del tabernáculo de Moisés (Hebreos 8.5).
1. Como incrédulos estamos fuera del tabernáculo.
2. Entramos en el atrio exterior a la invitación de Dios al altar de los holocaustos (aquí nuestros pecados son perdonados) y luego seguimos a la fuente de bronce (donde somos lavados y limpiados).
3. Perdonados, lavados y limpios (cristianos nacidos de nuevo) podemos entrar en el Lugar Santo como sacerdotes de Dios. Vamos al altar del incienso (para ofrecer oraciones) y usamos el incienso mezclado por los sacerdotes. Podemos ir a la mesa para el pan de la proposición que ha sido y cocido al horno por hombres (para leer y comer de la Palabra del Señor). Podemos ver por el candelero de oro encendido que tiene aceite de oliva preparado y proporcionado por el hombre (para tener comunión y caminar en la luz de Dios).
4. Luego podemos pasar por el velo roto y entrar en el Lugar Santísimo donde todo es sobrenatural. Aquí está la presencia de Dios contenida arriba del Arca del Testimonio. El arca contiene las tablas de piedra con mandamientos de Dios en ellas (Dios habla Su ley y Palabra directamente a nosotros). Delante del arca están la vara de Aarón (Dios nos da su autoridad y su vida) y una jarra de Maná (Dios nos da eternamente Su provisión sobrenatural escondida). En este lugar descansamos con Dios y nos sentamos a sus pies. Aquí el nos ministra y nosotros le adoramos. Porque somos sacerdotes de Dios en Jesús (1 Pedro 2.9), podemos acercarnos a Dios con libertad y confianza (Efesios 3.12; Hebreos 10.19-22).
Los fundamentos de la vida cristiana
Autor: Bob Gordon y David Fardouly
¿Que hago para alcanzar el éxito en mi matrimonio?
Por Pastora Sonia de Luna
Este es un tema tan amplio como la misma Biblia, de Génesis a Apocalipsis, empieza con un matrimonio y termina igual. Es una relación tan significativa e importante para Dios que El mismo la compara y la muestra como la sombra o figura de la relación de Cristo con su Iglesia.
“Por eso dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su esposa, y los dos llegarán a ser un solo cuerpo. Esto es un misterio profundo; yo me refiero a Cristo y a la iglesia. En todo caso, cada uno de vosotros ame también a su esposa como a sí mismo, y que la esposa respete a su esposo.” (Efesios 5:31-33)
Así que compartiré contigo algunos principios fundamentales que te pueden ayudar a abrir las puertas al éxito para tu matrimonio. Estos principios los obtenemos por supuesto de la Biblia que es el manual de Dios para el comportamiento humano.
Entrégate íntegramente sin esperar nada a cambio.
Así como Cristo se entregó por nosotros sin esperar nada a cambio. El resultado será nuestra propia felicidad, ya que nuestro mayor deseo en el matrimonio será hacer feliz a nuestro cónyuge. Actuando así, segaremos felicidad también para nosotros. Recuerda la ley de la siembra y la cosecha, cuando más recibimos en cuando más hemos dado.
Actúa con madurez
La madurez en la esfera emocional se le llama GENEROSIDAD. Los bebés y los niños son egoístas, un niño siempre se quiere salir con la suya, demandan más de lo que dan, es lo natural. El problema es que a veces llegamos al matrimonio con esta actitud inmadura lo cual puede ser desastroso. La mejor actitud que contribuye al éxito del matrimonio está basada en la generosidad. Una persona madura se casa no por lo que pueda obtener sino por lo que pueda entregar a su pareja.
“Nada hagáis por contienda o por vanagloria; antes bien con humildad, estimando cada uno a los demás como superiores a él mismo; no mirando cada uno por lo suyo propio, sino cada cual también por lo de los otros”. (Filipenses 2:3-4)
Se una mujer sujeta
No hay ninguna organización que funcione adecuadamente si cuenta con dos cabezas; y lo mismo sucede en el hogar. Uno de los más grandes obstáculos para el éxito del matrimonio es que hoy en día se cree, equivocadamente, que la mujer no debe estar sujeta a su marido. La educación y la psicología modernas le han dado la idea a la mujer que la sumisión es una noción anticuada. Pero cuando la sumisión abandona el hogar, por la misma puerta sale la felicidad.
Con amor y sabiduría puedes y debes expresar tu opinión esto es parte también de ser “ayuda idónea”.
La sujeción no significa que la mujer no puede expresar su opinión “siguiendo la verdad en amor” Efesios 4:15, sino que debe someterse a los deseos de su esposo cuando el toma una decisión.
Asimismo vosotras, mujeres, estad sujetas a vuestros maridos; para que también los que no creen a la palabra, sean ganados sin palabra por la conducta de sus esposas,
Considerando vuestra conducta casta y respetuosa. (1 Pedro 3:1-2)
Una verdadera comunicación
La mayor parte de los problemas conyugales nacen de la incapacidad de dos personas para hablar entre sí el hombre y la mujer maduros reconocen que hay unidad en el amor, pero al mismo tiempo tiene que haber libertad para ambos. Ninguno debería ser absorbido por el otro. Cada uno debe mantener su personalidad y su identidad debe haber respeto por los derechos y privilegios del cónyuge. Las parejas que se sienten seguras en el matrimonio pueden ser honestas en todo tipo de sentimiento. El hombre y la mujer que pueden ventilar sus diferencias, despojarse de su hostilidad y luego besarse y hacer las paces, cuentan con una gran probabilidad de envejecer juntos.
Haz del perdón un hábito
El perdón es parte de la vida de todo cristiano y más aún es dentro del matrimonio. La falta de perdón trae rencor, tensión amargura y no permite que todas las bendiciones se derramen sobre nuestra vida. El Señor nos manda a perdonar así como el nos perdonó.
“Airaos, pero no pequéis; no se ponga el sol sobre vuestro enojo, ni deis lugar al diablo.”(Efesios 4:26-27)
Jesucristo está interesado en todas las áreas de tu vida. Si vives de acuerdo a su voluntad pídele que te ayude a utilizar estos consejos en tu matrimonio y verás como tu hogar se verá ricamente bendecido.
Aprende a depender del Espíritu Santo, clama por sabiduría en todo lo que digas, ama con todo tu corazón y haz del perdón un hábito en tu matrimonio, Disfruta las cosas pequeñas, ama, respeta, y acepta a tu cónyuge tal y como es.
“Por tanto, todo el que me oye estas palabras y las pone en práctica es como un hombre prudente que construyó su casa sobre la roca. Vinieron las lluvias, crecieron los ríos, y soplaron los vientos y azotaron aquella casa; con todo, la casa no se derrumbó porque estaba cimentada sobre la roca.” (Mateo 7:24)




