Articulo

Cómo utilizar la Biblia para acercarnos más a Dios

Escrito por Charles Stanley

Vivimos en una era digital impulsada por nuevos mecanismos electrónicos. La tecnología cambia tan rápidamente que mantenerse al día con los últimos acontecimientos puede ser abrumador. Antes de que hayamos aprendido cómo funciona una cosa, otra toma su lugar. En realidad, aprender cómo utilizar todos los equipos técnicos más recientes puede hacernos sentir intimidados y confundidos.

Así es como muchas personas —incluso cristianos— se sienten en cuanto a la Biblia. Tienen una, pero no saben cómo utilizarla o interpretarla, dónde comenzar a leerla, o qué efecto tendrá sobre sus problemas, si es que tiene alguno. El resultado es que estas personas simplemente no se molestan en leer las Sagradas Escrituras. Les parece que no vale la pena.

La verdad es que el valor de algo depende de la manera como usted y yo lo utilicemos, y muchas personas simplemente no se dan cuenta del tesoro innegable que Dios nos ha dado en su Palabra. Considere esto: Si yo le diera una caja vieja de zapatos, se preguntaría: ¿Qué voy a hacer con esto? Pero si hubiera en ésta cincuenta mil dólares, apreciaría mucho la caja y utilizaría hasta el último dólar.

De igual forma, no hay nada que tengamos que sea de más valor que la Biblia. Las personas que desatienden las Sagradas Escrituras sufren como resultado; enfrentan las angustias de la vida sin darse cuenta de la riqueza que tienen al alcance de la mano. Pero quienes abrazan la Palabra de Dios descubren beneficios que el dinero jamás podría comprar.

Cómo usar bien la Biblia

¿Hay algo que le está impidiendo recibir la bendición de la Palabra de Dios? Algunas personas me dicen que no leen la Biblia porque es demasiado difícil de entender. Por eso, quiero darle algunas ideas sencillas y prácticas que le ayudarán a utilizarla y a entender lo que dice.

Leer. El primer paso es abrir la Biblia y comenzar a leerla todos los días, aunque sea en pequeñas porciones (Pr 8.33-35). Le sugiero que lo primero que haga al despertarse sea meditar en la Palabra de Dios. Aunque esto no siempre es posible; debe escoger un momento en el que puede concentrar toda su atención en la lectura, sin interrupciones. La Biblia no es solo para las emergencias. Es verdad, podemos encontrar ayuda en tiempos de dificultad, pero Dios quiere revelarse a nosotros cada día. Además de la oración y la adoración, la lectura de la Palabra es una de las principales maneras de llegar a conocerle.

Quienes leen la Biblia solo en tiempos de crisis, pierden el gozo de relacionarse con el Padre celestial y cultivar una comunión constante con Él.

Comience con uno de los Evangelios, como Juan, o una epístola, como Filipenses. Si lee solo un capítulo cada día, en una semana o en un mes habrá cubierto todo un libro. Puede tratar de leer un capítulo de Proverbios cada día durante un mes, o los Salmos, si está pasando por un momento difícil. Al abrir su corazón a Dios, su Espíritu Santo le guiará en las lecturas que haga. Lo único que se necesita es que usted comience.

La lectura de la Biblia debe ser un asunto de calidad, no de cantidad. En otras palabras, debe interesarse más por la manera como la Sagrada Escritura está transformando su vida, que en el número de páginas que haya leído. Al escudriñar la Biblia, ¿está usted guardando la verdad del Señor en su corazón, o simplemente cumpliendo con la tarea de leer? El objetivo es la transformación del carácter y una relación cada vez más estrecha con el Salvador. Si no está experimentando una mayor semejanza a Cristo y teniendo más intimidad con Dios, necesita ir más despacio y prestar mayor atención. A veces, leer menos le permitirá, en realidad, que la Palabra de Dios empape su alma.

Meditar. La meditación es una conversación con el Señor sobre el pasaje que usted está leyendo. Si le resulta difícil entender una parte, la meditación es el método que hará que la Biblia cobre vida para usted. Pero esto no puede hacerse de prisa. Es una disciplina que requiere silencio, quietud y concentración. Involucra enfocarse en un versículo o pasaje a la vez, procurando hallar la verdad del texto hasta que penetre profundamente en su ser. Pídale a Dios que le revele palabra por palabra y frase por frase, tanto el significado como la aplicación a su vida.

El proceso es lento y reflexivo, pero a medida que siga adelante, la Biblia cobrará vida y significado. Recuerde que su objetivo es tener una comprensión más profunda de Dios y de usted mismo. Pídale a Él que le muestre su voluntad, escudriñe su corazón, y le revele los cambios que necesita hacer. Si no entiende un versículo, pídale al Señor que le guíe en su búsqueda de respuesta.

Por medio del proceso de la contemplación, la exploración y la oración, el poder transformador del Señor se liberará en su vida, y le permitirá hacer frente a cualquier situación o dificultad que se le presente. Por tanto, empiece a reflexionar en la Palabra de Dios hoy mismo poniendo en práctica el ejercicio de meditación que está al final de este artículo.

Estudiar. A menudo leemos la Biblia solo cuando estamos ansiosos de encontrar un versículo que nos ayude en un momento de necesidad. Pero ¿con qué frecuencia buscamos realmente al Señor, examinando la Palabra para entender sus caminos? ¿Nos interesamos lo suficiente en Él para conocer su carácter y saber quién es, en realidad? Uno de los mayores beneficios de invertir tiempo en el estudio detenido de la Biblia, es un amor cada vez mayor por nuestro Salvador. Cuanto más aprendemos acerca de Él, más le amamos, y eso aumenta nuestro deseo de seguir meditando en su Palabra y estudiarla.

No deje que la palabra estudiar le asuste; esto no tiene que ser un proceso abstracto y académico. Piense en ello como una forma de meditación más profunda. Cualquier creyente que enfrente un desafío o una dificultad, se beneficiaría enormemente con la búsqueda de una comprensión más profunda de su situación mediante la Biblia (Is 55.9-11). Por ejemplo, si usted ha sido herido profundamente y tiene problemas para deshacerse de su resentimiento, averigüe lo que Dios dice acerca del perdón.

Usar recursos básicos de estudio de la Biblia, enriquecerá su tiempo con la Palabra de Dios. Si tiene conocimientos de computación, puede consultar algunos sitios en la Internet. Si prefiere libros, adquiera un diccionario bíblico y una concordancia (listado alfabético de palabras de la Biblia). Solo asegúrese de que la concordancia sea de la misma versión de su Biblia. Si necesita más ayuda para comprender pasajes difíciles, trate de usar comentarios bíblicos.

Es posible que esté pensando que todo esto suena un poco difícil, ¡pero le aseguro que no lo es! Las verdades descubiertas en su tiempo de estudio son más fáciles de fijar que las proporcionadas por maestros o pastores. No tenga temor; láncese al estudio de la Biblia para descubrir las riquezas infinitas de la Palabra de Dios.

Aplicar. Si desea convertirse en un cristiano maduro espiritualmente, es fundamental que ponga en práctica lo que aprenda. Cuando dedicamos tiempo para leer la Biblia, el Señor revela lo que Él quiere que hagamos, ya sea mediante órdenes directas, o por principios o ejemplos. Pero si no hacemos caso a su dirección o nos negamos a obedecer, nos atascaremos y dejaremos de crecer. No siempre es fácil hacer lo que nos indica la Palabra de Dios. Cuando el Señor nos dice que dejemos nuestra agradable rutina, o que hagamos algo que no queremos hacer, podemos tener la tentación de dar marcha atrás. Pero en esos momentos, recuerde obedecer a Dios y dejar las consecuencias a Él. El Padre celestial utiliza y bendice a quienes dicen no al yo, y sí a Él (Pr 3.5, 6).

Darle prioridad a la Biblia

El Señor tiene mucho para darnos si hacemos de la lectura de la Biblia la prioridad en nuestras vidas. Él quiere que anhelemos “la leche espiritual no adulterada” de la Palabra, para que podamos convertirnos en creyentes maduros (1 P 2.1, 2).
Si usted empieza a “saborear” seriamente la Palabra de Dios, comenzará a desarrollar el deseo de adentrarse en su conocimiento. En vez de sentir la obligación de leerla, anhelaremos dedicar tiempo para escuchar al Salvador y crecer en nuestra comprensión de su carácter y de sus caminos. Nos convertiremos en depósitos de tesoros andantes, llenos de una riqueza que nadie podrá robarnos, ni siquiera la muerte (Mt 6.19-21).

EJERCICIO DE MEDITACIÓN EN LA PALABRA

Lea Salmo 1.1-3, e inicie una conversación con el Señor con las siguientes preguntas:
VERSÍCULO 1

Señor, ¿tomo el consejo de aquellos cuyos caminos son contrarios a ti?
¿Estoy perdiendo algunas de tus bendiciones por los amigos que he elegido?
VERSÍCULO 2
Señor, ¿cuál es mi principal fuente de deleite?
¿Qué quieres decir con “medita de día y de noche”? ¿Cómo puedo hacer eso?
VERSÍCULO 3
¿Cómo puedo llegar a ser como un árbol fructífero? ¿Qué clase de fruto quieres que produzca?
¿Qué significa prosperar? ¿Qué bendiciones aguardan a quienes te honran?

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Wednesday, June 15th, 2011 Articulo, General No Comments

Pastora Sonia de Luna – En boca cerrada no entran moscas

“En las muchas palabras no falta pecado; Mas el que refrena sus labios es prudente”
Por: Pastora Sonia Luna, mayo 25, 2011
En boca cerrada no entran moscas

Seguramente has escuchado el famoso dicho “En boca cerrada no entran moscas”. No sé quién lo inventó pero es muy cierto, aplicado especialmente en dos áreas.

1. Espiritual:

Debemos aprender a guardar nuestra boca y dominar nuestra lengua como dice Proverbios 10:19 “En las muchas palabras no falta pecado; Mas el que refrena sus labios es prudente”.

Buena parte de lo que el Señor nos enseña sobre el dominio propio se refiere a callar cuando hay que hacerlo. El ayuno es otra excelente forma de ejercer el dominio propio porque aprendes a privarte de lo que tienes derecho y es necesario para tu cuerpo, entonces, luego podrás dominarte y evitar cosas dañinas como murmurar, criticar y herir al prójimo con tus palabras. Dominar la boca nos ayudará a ser prudentes y sabios.

2. Físico:

Nuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, así que debemos cuidarlo y alimentarlo correctamente. No dejes entrar, a través de tu boca, alimentos que te contaminan y dañan. Tu cuerpo necesita energía, como los carros necesitan gasolina. Pero hasta hoy, no he visto a nadie echarle tierra, cervezas o tachuelas al tanque de su carro que es equivalente a comer papalinas, hamburguesa, pizza y cualquier otra comida chatarra.

Si cuidas tu carro, ¿porqué descuidas tu cuerpo que es más valioso? Incluso Jesús cuidó Su cuerpo para entregarlo en sacrificio por ti. Si Él se esmeró, cuanto más nosotros debemos hacerlo para entregárselo al Señor en sacrificio vivo. Como dice Pablo en la Carta a los Romanos 12:1 ”Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional.”

Así que, en este aspecto como en todo, debemos ser imitadores de Cristo, cuidando lo que hablamos y lo que comemos, ya que somos dignos templos del Espíritu Santo.

Decídete a cambiar. Procura una vida física y espiritual más sana. Cuando abras tu boca, esfuérzate en lograr que sea para ingerir comida saludable y para hablar con sabiduría y prudencia. Actuar de esta forma seguramente agradará al Señor, además de provocar que te sientas satisfecha.

Anímate y empieza hoy.  Recuerda que con Cristo ¡todo es posible!

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Thursday, June 2nd, 2011 Articulo, Predica 1 Comment

¿Qué hacer con un noviazgo ya manchado por el pecado sexual?

Articulo visto en Libre en Cristo

Yo estuve en una relación de 5 años de noviazgo y estábamos comprometidos para casarnos, pero vivíamos en pecado sexual. Siempre nos prometíamos que nunca más lo íbamos a hacer, que estábamos “dispuestos”, que íbamos a cambiar. Esto duraba solo unos 6 meses, al rato estábamos de vuelta teniendo relaciones sexuales, de vuelta al mismo ciclo vicioso pecaminoso.

Tuve que tomar una decisión, fue muy difícil, pero nada se compara a lo que Dios ahora ha traído a mi vida. Ahora puedo tomar decisiones a largo plazo, puedo ver a mi futura pareja con ojos que agradan a Dios y sobre todo con una decisión de guardar su corazón y cuerpo, como ofrenda de justicia para la gloria de Dios.

Mi decisión de dejar una relación pasada en fornicación, ha traído frutos de bendición para mi vida. Vivo en paz, en gozo, con esperanza de recuperar el regalo más apreciado que Dios nos puede dar y es el compartir un matrimonio puro. Ha sido un proceso largo y Dios continúa trabajando en mi persona, pero he aprendido lo que el amor significa: decisión de dar.

Ahora sí puedo decirte que conozco el amor verdadero y genuino. Aquel que busca la santidad y pureza desde el inicio. Las tentaciones están, pero mi espíritu ahora primero busca a Dios e inmediatamente mata los deseos de la carne. Ahora busco casarme como una promesa de Dios, y con la motivación de darle solamente a Él toda la gloria! Puedo amar a una mujer diferente, puedo respetarla y guardar su corazón para el matrimonio.

Una decisión puede cambiar tu vida para bien o para mal. Tú eres el que decide.

Como mentor de este ministerio (y como hombre que pasó por esta situación), yo aconsejo a otros hombres la separación definitiva de un noviazgo que ya se ha involucrado en relaciones sexuales. Seamos realistas, sé que cuando hay emociones involucradas, amigos y lugares en común, e incluso un futuro con planes de boda, esta separación es más dura y puede ser temporal, pero de una o de otra manera, muy necesaria.

No existen pasos específicos para terminar una relación, ya que las situaciones y personalidades son muy diferentes, pero algo claro podemos saber, que debemos tomar una decisión. Una de las mejores preguntas que nos podemos hacer es la siguiente:

¿Cuál es mi verdadera motivación para estar con ella o él?

Si tu motivación principal no es para darle la gloria a Dios con sus corazones y cuerpos, así como de un compromiso de casarse, eventualmente dicha relación no funcionará.

  1. Si estas con ella por placer, tu relación después de cometer fornicación se convierte pasional. Debes amputar dicha relación.
  2. Si tu intención es casarte con ella y ambos estás comprometidos, entonces la separación debe ser por un tiempo prudencial hasta que ambos corazones estén restaurados y dirigidos hacia Dios, con el fin de entrar a un matrimonio en pureza y santidad. Claro está, esto conlleva todo un proceso de restauración, que incluye confesión del pecado, aplicación de principios bíblicos, entrega de cuentas y buscar la Voluntad de Dios

En la mayoría de ocasiones, una relación de noviazgo en fornicación oculta sus actos, mantiene el acto en SECRETO y poco a poco se va convirtiendo en un hongo que pudre nuestra alma, sentimientos y hasta nuestro cuerpo.

Te explico ahora mis razones para separarse en un noviazgo que vive en fornicación.

Primero, porque debes romper el ciclo y rutina del pecado.

Con certeza, puedo afirmar que si tienes relaciones sexuales frecuentemente con tu novia, es porque ya conocen los momentos en los que pueden hacerlo, la rutina para quedarse a solas, como disculparse y prometerse que no lo van a volver a hacer, como callar la culpa, etc. En algún punto deben romper con este ciclo de pecado, y la única forma de hacerlo es de manera radical, de tajo, con una separación absoluta, geográfica, y emocional.

Segundo, porque la disponibilidad del cuerpo de tu novio o novia es ocasión constante para caer.

Es muy difícil limpiar tu mente si pensar en el cuerpo de él o ella te tienta, y mucho más si sigue estando a tan poca distancia para que des rienda suelta a tus deseos, y si ya tienes una costumbre “automática” de ver en forma lujuriosa o si hace mucho tiempo no respetas la forma en la que conduces tus manos. Una separación te permitirá identificar tus errores en este sentido, y decidir acerca de formas más puras en las que debes manejar tus ojos y manos en tu noviazgo.

Tercero, porque debes reflexionar en la naturaleza de tu noviazgo, o reencauzarlo.

La separación te ayudará a meditar tu relación y ver realmente si está basada en solo pasión y sexo, o realmente existe un compromiso de pureza y amor genuino, y un deseo interesado en hacer a la otra persona feliz.

En una relación sexual fuera del matrimonio, buscamos con sentimientos egoístas satisfacer los deseos propios de nuestra carne. Nunca pensamos en la otra persona, en lo que le va a afectar o las consecuencias futuras. Cuando estamos en fornicación, le robamos a la otra persona lo que era para alguien más. Le quitamos el regalo que Dios tenía guardado para el verdadero esposo o la esposa, y lo obtenemos por un momento de placer.

Una separación puede darte la oportunidad de decidir maduramente si es una relación que no puedes continuar más, pues tal vez no amas a la otra persona, sino solo deseas satisfacer tu carne, o si bien, debes reencauzar en pureza esa relación, establecer nuevas y mejores metas, vivirlo en santidad, y matar tu egoísmo.

Cuarto, porque debes romper con las ataduras emocionales y espirituales.

Nuestra Biblia dice que la intimidad sexual está hecha para crear lazos increíblemente fuertes entre un hombre y una mujer, de tal manera que se convierten en una sola carne, literalmente. Si ya has caído en fornicación, estás viviendo con esos lazos indivisibles que estaban reservados para después de tu boda –y por eso es tan difícil ahora abandonar el sexo con tu novio o novia.

y dijo: “Por eso dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su esposa, y los dos llegarán a ser un solo cuerpo” ? Así que ya no son dos, sino uno solo. Por tanto, lo que Dios ha unido, que no lo separe el hombre. Mateo 19:5-6 NVI

Debes tomarte el momento para confesar este pecado ante Dios, y romper con tus palabras, estos lazos emocionales y espirituales que has creado, con tu novia o novio, y con todas las parejas sexuales con quienes hayas estado, en el nombre de Jesús. Puedes pedir ayuda para que un consejero o un líder de tu Iglesia te guíen en este proceso de libertad.

“Estén alerta y oren para que no caigan en tentación. El espíritu está dispuesto, pero el cuerpo es débil.»” Mateo 26.41, NVI

A continuación, algunos pasos que puedo recomendarte según la experiencia que me tocó pasar para terminar la relación:

  • Medita cuál es lo que más valoras en tu vida: Tú pureza o el pecado sexual.
  • Deberás confesar tu pecado a alguien más, pueden haber consecuencias pero es algo que deberías haber pensado antes.
  • Con consejería, apoyo de Amigos de Responsabilidad, deberás hablarle a tu pareja de manera madura y terminar la relación.
  • Ambos pidan ayuda para sanar las heridas ocasionadas por la relación sexual.
  • • Busquen cada uno un compañero o grupo de rendición de cuentas, para mantenerse en transparencia en su trato.
  • Ora para pedirle a Dios que te muestre Su voluntad con respecto al futuro de la relación.
  • Aprende a vivir en soltería al menos durante 6 meses buscando la libertad de tu esclavitud sexual y restauración de corazón y alma. Tu propia libertad te permitirá luego buscar la libertad de ambos como pareja.

Si estás ahora viviendo en un noviazgo en el cual ya no respetas las fronteras de pureza, o estás teniendo ya relaciones sexuales y quieres terminar con ello, usa este enlace para enviar tus datos de manera confidencial a uno de nuestros mentores, quien podrá ayudarte.

 


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Monday, May 23rd, 2011 Articulo, Jovenes, Sexo 8 Comments

Perseverar en oración, clave para los milagros

En las circunstancias por las que atraviesa ¿Cuál es su disposición?. Cuando a su hijo le diagnosticaron cáncer, Armando pensó que era injusto. Al fin y al cabo eran fieles al Señor, buscaban hacer su voluntad e incluso, el chico –de apenas catorce años—formaba parte del coro de la congregación. “Esto no puede estar ocurriéndole a nuestra familia” se repetía una y otra vez, mientras se pasaba la mano por el rostro y recorría el consultorio médico de un extremo a otro.

–Y definitivamente ¿No hay nada qué hacer?–preguntó con ansiedad.

–Me tempo que no, Armando—le dijo el facultativo mientras le daba dos palmadas en el hombro, como señal de solidaridad—.Comprendo tu desesperación, pero es necesario resignarse—prosiguió.

Aquella tarde se tornó insoportable. Estaba desesperado. Fue al templo. ¿Qué más podía hacer? La ciencia no encontraba una salida. Y él, como creyente, no podía darse por vencido. En momentos de crisis como aquél, la clave era perseverar. Dobló sus rodillas y comenzó a orar. Lo hizo con insistencia. Una y otra vez. Incluso, varias ocasiones cada día.

Samuel, –el adolescente—parecía agravarse. El deterioro físico era evidente. Cada día estaba más demacrado. Pero aún así, Armando no dejaba de clamar. Lo hacía con persistencia.

Otros exámenes despertaron inquietud en los especialistas. Ordenaron nuevos diagnósticos. Inexplicablemente la enfermedad experimentaba un retroceso. Poco a poco. ¡Dios estaba respondiendo a las oraciones!

Hoy Samuel está sano. Regresó a la congregación. Es un testimonio vivo del obrar divino en respuesta a las oraciones. ¿La clave? La perseverancia.

No desmaye, persevere

Cuando comenzamos a orar en procura de un milagro, nos ocurren con frecuencia dos cosas. La primera, que esperamos resultados inmediatos. La segunda, que al no apreciar la respuesta inmediata, experimentamos desánimo y abandonamos la oración.

Frente a cualquiera de estas dos actitudes, a un grupo de sus seguidores “… les refirió Jesús una parábola sobre la necesidad de orar siempre y no desmayar”(Lucas 18:1).

El texto refiere dos principios de vida que cobran particular importancia hoy. El primero, la necesidad de orar siempre. En todo momento. Varias veces. El segundo principio, no desmayar. Uno y otro, están estrechamente ligados. La Biblia reafirma que la clave está en perseverar.

¿Un ejemplo? Héctor raya los cincuenta años de edad. Participaba en la tradicional “Maratón Río Cali” que convoca anualmente participantes de todos los países. Era por aquél entonces hujier en nuestra congregación.

De él aprendí una enorme lección. Siempre llegaba a la meta entre los primeros cuarenta. Tras dar la vuelta por la pista del Estadio Olímpico “Pascual Guerrero”, agitado y sudoroso, me dijo: “Lo importante es comenzar la carrera y, terminarla. Esos son los verdaderos ganadores. Así no ocupen el primer lugar. Quienes renuncian en mitad de la competencia, se convierten en perdedores”,

Conservo grabadas sus palabras. Ilustran el tema: perseverar las oración significa clamar así las circunstancias parezcan adversas.

La respuesta vendrá

De acuerdo con la parábola, una viuda fue a un juez sin Dios ni ley. Procuraba que le hicieran justicia. Ella iba a su despacho una y otra vez. Lo hizo con perseverancia. Hasta que el magistrado, cansado de la situación, decidió atender su requerimiento.

“Y dijo el Señor: Oíd lo que dijo el juez injusto. ¿Y acaso Dios no hará justicia a sus escogidos, que claman a él día y noche?¿Se tardará en responderles? Os digo que pronto les hará justicia”(Lucas 18:6-8 a).

El Señor Jesús resalta un hecho “…que claman a él día y noche…” Esta frase arroja una idea de constancia en procura de alcanzar un propósito, perseverando en oración.

La enseñanza concluye con un interrogante. “Pero cuando venga el Hijo del Hombre ¿Hallará fe en la tierra?”(v. 8 b).

Y usted ¿Qué disposición tiene?

Es evidente que, quien no persevera, no alcanza. Es un principio que no podemos olvidar.

En las circunstancias por las que atraviesa ¿Cuál es su disposición? Tal vez darse por vencido, o perseverar en oración. O quizá insistir en el clamor, con la certeza de que la respuesta del Señor vendrá.

Una característica del cristiano es la fe. Y fe no es otra cosa que llamar “…las cosas que no son, como si fueran”(Romanos 4:17 b).

Le instamos para que no renuncie. Siga adelante. No cese de orar. Avance en pasos de fe, por encima de las circunstancias,.


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Monday, March 21st, 2011 Articulo 1 Comment

Que es la adoracion

Adoración: Apreciar a Dios porque El es digno (Apocalipsis 4.11; Apocalipsis 5.12). Las palabras hebreas para “adoración” son “segad” y “shachah” y estas significan “inclinarse”. También llevan en su significado la idea de una relación entre un perro y su amo, es decir, amor, adorador. La palabra griega principal traducida como “adoración” es “proskuneo” y significa “besar la mano; rendir homenaje o reverenciar”.

La adoración bíblica tiene entonces el significado implícito de la adoración desinteresada de un ser mayor.

Jesús derramó su sangre para darnos el privilegio de adorar al Padre (Hebreos 10.19-22). A través de Jesús, todo creyente llega a ser un sacerdote de Dios, es decir, aquellos que presentan el pueblo de Dios, a Dios, y Dios al pueblo (Apocalipsis 1.6; 1 Pedro 2.9). Debemos poner a Dios primero en nuestra vida y la adoración es una expresión de esto. Cuando damos a Dios en esta manera El nos acerca a sí mismo y nos colma de bendiciones.

Adorar a Dios no es solo cantar canciones. En efecto, como discípulos de Jesús todo lo que hacemos, es decir, nuestro trabajo, actividades de ocio, estudio, vida familiar, etc.) debería ser adoración a Dios. La verdadera adoración a Dios involucra dar el 100% de nuestra vida a El; estar totalmente dispuestos y totalmente obedientes a El. La adoración de Dios es un estilo de vida de traer gloria a Dios.

La adoración es lo que busca el Padre

Jesús dijo: Mas la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adoraran al Padre en espíritu y en verdad; porque también el Padre tales adoradores busca que le adoren. Dios es Espíritu; y los que le adoran, en Espíritu y en verdad es necesario que adoren.

Nota que este pasaje enseña cinco puntos:

1. Adoramos al Padre.
Como somos sus hijos e hijas redimidos, le amamos porque primero El nos amó (1 Juan 4.19).

2. Adoramos desde nuestro espíritu.
Esto significa que debemos nacer de nuevo del Espíritu Santo si hemos de adorar a Dios aceptablemente. Nuestra adoración a Dios debería ser llevada e inspirada por el Espíritu Santo. Sólo El sabe adorar a Dios de una manera que sea agradable al Padre (1 Corintios 2.10-16; Juan 16.13-15).

3. Adoramos desde nuestro corazón.
Adoramos en verdad; desde la realidad de una vida vivida en comunión con Dios el Padre, por Jesús Su Hijo. La palabra griega traducida como “verdad” es “aletheia” la cual también significa “realidad”. Necesitamos ofrecer nuestra más sincera adoración a Dios con nuestra boca (Mateo 15.8-9). Necesitamos expresar la melodía en nuestro corazón (Efesios 5.19) y el gozo que Jesús nos trae (Lucas 1.16-47).

4. Adoramos con nuestro entendimiento.
Porque adoramos a un Dios que conocemos personalmente (Juan 4.22; Hechos 17.22-23; 1 Corintios 14.15).

5. Adoramos voluntariamente.
No alabamos o adoramos a Dios por iniciativa, sino porque El lo desea.

La adoración es una prioridad en el cielo. Siempre que veamos una imagen de Dios en la Biblia, vemos la adoración en desarrollo (Isaías 6.1-5; Apocalipsis 4.6-11; Ezequiel 47:1-12). La adoración da lugar al dominio de Dios y la forma de adoración o liturgia (lo que hacemos) no es la cuestión. La cuestión es si la vida de Dios está en nuestra adoración.

¿De qué maneras podemos ofrecer alabanza y adoración a Dios?

- Con palabras (Salmo 9.1)
- Con gritos (Salmo 95.1).
- Con inclinación (Salmo 95.6).
- Con cántico (Salmo 104:33; Salmo 33:1).
- Con baile (esto es un símbolo de una verdad mayor, que toda nuestra vida, cuerpo, alma y espíritu, están dados al Señor en respuesta a Su amor) (Salmo 150.4; Salmo 149.3).
- Con las manos alzadas, expresando dependencia en el Señor o victoria en el Señor (Salmo 134.2).
- Con instrumentos; normalmente, aunque no siempre acompañado por cántico (Salmo 150.3-5).
- Con todo nuestro estilo de vida (Romanos 12.1; Filipenses 1.20; 1 Corintios 6.20; Efesios 5.20; 1 Tesalonicenses 5.16-18).
- Cantar con el espíritu, nuestro lenguaje dado por Dios (1 Corintios 14.15).
- Con salmos: palabras cantadas de la Biblia (especialmente los Salmos); himnos: composiciones que especialmente ensalzan a Jesús como Señor; canciones espirituales, canciones originales, o bien preparadas o inspiradas espontáneamente por el Espíritu Santo, que expresan nuestra experiencia del Señor (Efesios 5.19-20).

La imagen del tabernáculo de Moisés (Hebreos 8.5).

1. Como incrédulos estamos fuera del tabernáculo.

2. Entramos en el atrio exterior a la invitación de Dios al altar de los holocaustos (aquí nuestros pecados son perdonados) y luego seguimos a la fuente de bronce (donde somos lavados y limpiados).

3. Perdonados, lavados y limpios (cristianos nacidos de nuevo) podemos entrar en el Lugar Santo como sacerdotes de Dios. Vamos al altar del incienso (para ofrecer oraciones) y usamos el incienso mezclado por los sacerdotes. Podemos ir a la mesa para el pan de la proposición que ha sido y cocido al horno por hombres (para leer y comer de la Palabra del Señor). Podemos ver por el candelero de oro encendido que tiene aceite de oliva preparado y proporcionado por el hombre (para tener comunión y caminar en la luz de Dios).

4. Luego podemos pasar por el velo roto y entrar en el Lugar Santísimo donde todo es sobrenatural. Aquí está la presencia de Dios contenida arriba del Arca del Testimonio. El arca contiene las tablas de piedra con mandamientos de Dios en ellas (Dios habla Su ley y Palabra directamente a nosotros). Delante del arca están la vara de Aarón (Dios nos da su autoridad y su vida) y una jarra de Maná (Dios nos da eternamente Su provisión sobrenatural escondida). En este lugar descansamos con Dios y nos sentamos a sus pies. Aquí el nos ministra y nosotros le adoramos. Porque somos sacerdotes de Dios en Jesús (1 Pedro 2.9), podemos acercarnos a Dios con libertad y confianza (Efesios 3.12; Hebreos 10.19-22).

Los fundamentos de la vida cristiana
Autor: Bob Gordon y David Fardouly

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Wednesday, December 15th, 2010 Adoracion, Articulo 1 Comment

¿Que hago para alcanzar el éxito en mi matrimonio?

Por Pastora Sonia de Luna

Este es un tema tan amplio como la misma Biblia, de Génesis a Apocalipsis, empieza con un matrimonio y termina igual.  Es una relación tan significativa e importante para Dios que El mismo la compara y la muestra como la sombra o figura de la relación de Cristo con su Iglesia.

“Por eso dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su esposa, y los dos llegarán a ser un solo cuerpo. Esto es un misterio profundo; yo me refiero a Cristo y a la iglesia. En todo caso, cada uno de vosotros ame también  a su esposa como a sí mismo, y que la esposa respete a su esposo.”  (Efesios 5:31-33)

Así que compartiré contigo algunos principios fundamentales que te pueden ayudar a abrir las puertas al éxito para tu matrimonio. Estos principios los obtenemos por supuesto de la Biblia que es el manual de Dios para el comportamiento humano.

Entrégate íntegramente sin esperar nada a cambio.

Así como Cristo se entregó por nosotros sin esperar nada a cambio. El resultado será nuestra propia felicidad, ya que nuestro mayor deseo en el matrimonio será hacer feliz a nuestro cónyuge.  Actuando así, segaremos felicidad también para nosotros.  Recuerda la ley de la siembra y la cosecha, cuando más recibimos en cuando más hemos dado.

Actúa con madurez

La madurez en la esfera emocional se le llama GENEROSIDAD.  Los bebés y los niños son egoístas, un niño siempre se quiere salir con la suya, demandan  más de lo que dan, es lo natural. El problema es que a veces llegamos al matrimonio con esta actitud inmadura lo cual puede ser desastroso.  La mejor actitud que contribuye al éxito del matrimonio está basada en la generosidad.  Una persona madura se casa no por lo que pueda obtener sino por lo que pueda entregar a su pareja.

“Nada hagáis por contienda o por vanagloria;  antes bien con humildad,  estimando cada uno a los demás como superiores a él mismo; no mirando cada uno por lo suyo propio,  sino cada cual también por lo de los otros”. (Filipenses 2:3-4)

Se una mujer sujeta

No hay ninguna organización que funcione adecuadamente si cuenta con dos cabezas; y lo mismo sucede en el hogar.  Uno de los más grandes obstáculos para el éxito del matrimonio es que hoy en día se cree, equivocadamente, que la mujer no debe estar sujeta a su marido. La educación y la psicología modernas le han dado la idea a la mujer que la sumisión  es una noción anticuada. Pero cuando la sumisión abandona el hogar, por la misma puerta sale la felicidad.

Con amor  y  sabiduría puedes y debes expresar tu opinión esto es parte también de ser “ayuda idónea”.

La sujeción no significa que la mujer no puede expresar su opinión “siguiendo la verdad en amor” Efesios 4:15, sino que debe someterse a los deseos de su esposo cuando el toma una decisión.

Asimismo vosotras,  mujeres,  estad sujetas a vuestros maridos;  para que también los que no creen a la palabra,  sean ganados sin palabra por la conducta de sus esposas,

Considerando vuestra conducta casta y respetuosa. (1 Pedro 3:1-2)

Una verdadera comunicación

La mayor parte de los problemas conyugales nacen de la incapacidad de dos personas para hablar entre sí el hombre y la mujer maduros reconocen que hay unidad en el amor, pero al mismo tiempo tiene que haber libertad para ambos.  Ninguno debería ser absorbido por el otro.  Cada uno debe mantener su personalidad y su identidad debe haber respeto por los derechos y privilegios del cónyuge. Las parejas que se sienten seguras en el matrimonio pueden ser honestas en todo tipo de sentimiento. El hombre y la mujer que pueden ventilar sus diferencias, despojarse de su hostilidad y luego besarse y hacer las paces, cuentan con una gran probabilidad de envejecer juntos.

Haz del perdón un hábito

El perdón es parte de la vida de todo cristiano y más aún es  dentro del matrimonio. La falta de perdón trae rencor, tensión amargura y no permite que todas las bendiciones se derramen sobre nuestra vida.  El Señor nos manda a perdonar así como el nos perdonó.

“Airaos,  pero no pequéis;  no se ponga el sol sobre vuestro enojo, ni deis lugar al diablo.”(Efesios 4:26-27)

Jesucristo está interesado en todas las áreas de tu vida. Si vives de acuerdo a su voluntad pídele que te ayude a utilizar estos consejos en tu matrimonio  y verás como tu hogar se verá ricamente bendecido.

Aprende a depender del Espíritu Santo, clama por sabiduría en todo lo que digas, ama con todo tu corazón y haz del perdón un hábito en tu matrimonio, Disfruta las cosas pequeñas, ama, respeta, y acepta a tu cónyuge tal y como es.

“Por tanto, todo el que me oye estas palabras y las pone en práctica es como un hombre prudente que construyó su casa sobre la roca. Vinieron las lluvias, crecieron los ríos, y soplaron los vientos y azotaron aquella casa; con todo, la casa no se derrumbó porque estaba cimentada sobre la roca.” (Mateo 7:24)

Via |Mujer Eres Execpcional


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Wednesday, December 1st, 2010 Articulo, Predica, Recursos No Comments

Cómo mantenerse “puro” en una cultura de enfoque sexual

El verdadero amor espera. Usted lo ha escuchado antes, y parece bastante simple, ¿no? Hoy en día no es tan fácil como suena.

La artista musical cristiana, Rebecca St. James, entiende su lucha. Como mujer soltera ella está familiarizada con las citas en un ámbito cristiano y el anhelo de mantenerse puro hasta el matrimonio. Ella espera que su nuevo libro: “Pure” (traducido como “Puro”) motive a los cristianos que buscan vivir una vida de pureza.

Este libro está escrito en un formato de devocional para 90 días, donde la cantante comparte algunas de sus propias luchas, al igual que consejos de cómo mantenerse puro. Ella indica que la pureza no se trata sólo de abstenerse de relaciones sexuales hasta casarse, sino también es un estado mental que involucra cada área de su vida.

La cultura en la que vivimos, está saturada del enfoque sexual. ¿Cómo vivir en pureza? Rebecca nos da varias claves:

Poner atención a la manera de vestir

Aunque vestir modestamente no es la única forma de vivir en pureza, es en la que muchos piensan. La ropa que usted viste envía un mensaje a los demás.

“Creo que muchas chicas sienten que, en el nombre de la moda, deben mostrar mucha piel. Pero esto es muy difícil para nuestros hermanos en el Señor. Se les dificulta mantener puras sus mentes cuando ven tanta piel,” dice Rebecca. “Creo que a veces las chicas dicen que están esperando (hasta que están casadas para tener relaciones sexuales), pero visten mostrando lo contrario”.

Vestirse modestamente no significa sacrificar su estilo. Al contrario de lo que muchas piensen, los hombres lo encuentran atractivo.

“La chica que viste de manera modesta, al chico indicado, le es más atractivo porque hay más intriga,” explica la autora. “Aun se puede vestir linda y modesta. Es un poco más retador. Hay que ser creativas”.

Cuidado con lo que ven

Rebecca St. James da a entender que vivir en pureza también significa cuidar nuestras mentes y corazones. Y lo logramos al monitorear las cosas que vemos y escuchamos. Ver películas con escenas muy apasionadas o escuchar música con letra cuestionable puede desensibilizarnos y hacer que las cosas inmorales no parezcan “tan mal”.

“Todos nosotros somos impactados por lo que vemos y oímos, así que es importante mantener altos estándares,” dice.

Pasar a diario con la Palabra de Dios también es esencial. Conforme busquemos llenar nuestra mente con lo que Dios dice acerca de estos temas, es más probable que vivamos de acuerdo a sus principios.

Establecer límites en la relación

Cuando este en una relación de noviazgo, discuta con su pareja lo que es apropiado y lo que está fuera de los límites.

“Me mantengo bien limitada cuando estoy en una relación”, explica Rebecca. “Mi novio y yo hablaríamos sobre cosas como mantener a alguien en la habitación, no estar solos en la noche…”

A quien rendirle cuentas

Es crucial tener a alguien a quién rendirle cuentas. Rebecca dice que entre amigos, familiares y miembros de la iglesia se pueden encontrar personas confiables. Ella dice que se ha apoyado personalmente en gente de estos círculos.

“Tengo amigos que preguntan lo difícil, y mi familia está muy involucrada en mi vida,” comenta. “Creo que cuando se empieza a perder la comunión, la tentación en el área de pureza se convierte en una batalla dura”.

Buscar una relación vivaz con Dios

Rebecca St. James indica que todas estás zonas son realmente un crecimiento y cercanía con Dios. Mantener una relación vivaz con el Señor es lo más importante para vivir una vida pura.

“Si sé que mi Papito, Dios, mi Padre, me está cuidando y quiere lo mejor para mí, y Él dice que la pureza es importante, entonces voy a esperar,” dice ella. “Si espero agradarle con mi vida, entonces va a ser la motivación más grande, porque no quiero una nube de pecado entre nosotros.”

Ella también cree que se trata de confianza. Podemos confiar que la manera de Dios es la mejor para nosotros, o podemos creer lo que el mundo nos dice.

“Creo que cuando sabemos que Dios nos ama y tiene los mejores planes para nosotros, entonces queremos vivir a su manera. Creo que es cuando dudamos su corazón y su amor por nosotros, que nos es difícil vivir conforme Él desea.”

Fuente


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Wednesday, August 18th, 2010 Articulo, Sexo No Comments

Viviendo bajo el control del Espíritu Santo

Por: Pastor Claudio Freidzon

Hace tiempo enseñaba sobre el Espíritu Santo en un seminario muy grande. Cierta vez, alguien me preguntó cuánto tiempo tenía comunión con Él. En ese momento no comprendí pero la pregunta quedó grabada en mi corazón. Desde entonces, comencé a leer libros de avivamiento y a buscarle con insistencia porque sabía que aún no habíamos experimentado lo mejor de Él. Luego, fui a un congreso y cuando regresé al hotel, viví una manifestación de Su presencia que cambió mi vida y ministerio. Vivir bajo el control del Espíritu Santo es una experiencia diaria que nos lleva por el camino de la santidad de Dios.

Lo que comienza bien, debe terminar bien

2 Timoteo 4:10 relata:

Porque Demas me ha desamparado, amando este mundo, y se ha ido a Tesalónica. Crescente fue a Galacia, y Tito a Dalmacia.

Demas trabajó con Pablo por seis años y después lo abandonó. Esta declaración me sacudió y pensé que debemos permitir que el Espíritu Santo nos afirme. Nuestra dependencia de Él debe ser constante, no sólo por instantes. Cuando le dices “bienvenido”, anhelas que tenga el control, te dé dominio propio y tenga autoridad sobre ti para que puedas resistir las tentaciones y avanzar hacia el Señor.

Demas significa: “aquel que puede gobernar a otros”. Es irónico alguien pueda dominar a otros pero no a sí mismo. Esta historia nos enseña que no todo lo que comienza bien, termina bien. Si eres de los que han perdido la pasión por el Señor y no avanzas como antes, entrégate al Espíritu Santo que no te dejará a medio camino. No importa dónde estés, te levantará y alcanzarás lo que te ha preparado. En la vida hay luchas que nos arrebatan la visión del camino pero debes recuperar ese corazón agradable a Dios y sensible a la dirección divina. ¡Revive la pasión por el Señor!

Preparémonos para darle la bienvenida al Espíritu Santo porque es tiempo de reedificar el altar. El poder de Dios está contigo para que termines aquello que iniciaste, no es tiempo de quedarte a medias. Su fuego vendrá sobre ti y te dirá: “Esta carrera la comenzamos juntos y terminaremos juntos”.

Fieles en tiempos difíciles

Lucas 22:53-54 dice:

Habiendo estado con vosotros cada día en el templo, no extendisteis las manos contra mí; mas esta es vuestra hora, y la potestad de las tinieblas. Y prendiéndole, le llevaron, y le condujeron a casa del sumo sacerdote. Y Pedro le seguía de lejos.


Este es un tiempo difícil donde parece que reinan las tinieblas y muchos comienzan a alejarse de Dios. La Palabra nos dice que “los hombres que custodiaban a Jesús se burlaban de él y le golpeaban”, así que no debe sorprendernos ver que ahora la gente está ciega y se ríe de las cosas espirituales.

Isaías 60:1-2 nos motiva:

Levántate, resplandece; porque ha venido tu luz, y la gloria de Jehová ha nacido sobre ti. Porque he aquí que tinieblas cubrirán la tierra, y oscuridad las naciones; mas sobre ti amanecerá Jehová, y sobre ti será vista su gloria.

No temas, el plan que Dios tiene para ti es muy grande. ¡Cuanto más tinieblas nos rodeen, más del Espíritu Santo vendrá sobre nosotros!


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Friday, August 6th, 2010 Articulo No Comments

Restaurando mi vida después del abuso

Fuente del Articulo Libres en Cristo

Nací en un hogar cristiano, sin embargo, viví con un padre violento, que abusaba de drogas y practicaba conductas sexuales fuera del orden establecido por Dios. Crecí en medio de muchos abusos de mi padre hacia toda mi familia. Observé el maltrato de mi papá hacia mi mamá y mis dos hermanos varones. Personalmente, sufrí abuso emocional, verbal, físico, espiritual y sexual. Hasta la fecha, no recuerdo algún aspecto bueno de mi relación con mi papá; sólo recuerdo golpes, heridas, palabras y acciones que dañaron mi identidad como mujer.

En mi adolescencia viví una serie de abusos sexuales de parte de muchos hombres entre familiares, amigos y desconocidos. Fue tanto el dolor que creí que estaba destinada a ser un objeto sexual.

Aun así, estos recuerdos me ayudan a seguir avanzando y ahora son parte fundamental de mi testimonio, de lo que Dios ha hecho en mi vida y lo más emocionante es que representan mi arma principal para servir a Dios y ayudar a muchas mujeres que como yo, necesitan ser restauradas en su identidad femenina.

Este proceso no ha sido fácil, he llorado, he tenido que perdonar y sanar. Ahora quiero compartir de mi proceso de sanidad presentando algunos pasos necesarios que decidí tomar:

1. Reconocer el dolor.

Mi papá murió cuando yo tenía ocho años. Fue el momento ideal para enterrar mi dolor y mis recuerdos. Nunca más se habló del tema en mi casa. Sin embargo, el dolor no se fue; se incrementaba con cada abuso que vivía. Mi vida se estaba derrumbando y estaba llena de amargura. Una noche, cuando ya no aguantaba más, Decidí contarles a mi familia lo que había vivido y lo que estaba viviendo. Pude reconocer el dolor, era doloroso en realidad. Comprendí que lidiar con mi dolor del pasado era el comienzo de una nueva vida. Esa noche, Dios estuvo a mi lado sosteniendome mientras reconocía mi dolor.

Al oír esto Jesús, les dijo: Los sanos no tienen necesidad de médico, sino los enfermos. Marcos 2:17 RV

2. Permitirme experimentar sentimientos.

Cuando guardaba el secreto de los abusos, mis sentimientos me eran indiferentes, simplemente evitaba el tema. No fue sino hasta que lo hablé que me permití sentir dolor. Fue liberador y sanador el poder llorar. Llorar los recuerdos, las heridas, las palabras y hasta la ausencia de mi papá. Debo admitir que han sido varios días en que he tenido que volver a recordad el dolor y volver a llorar para continuar con mi proceso de sanidad y aunque a veces los recuerdos vuelven a venir la Biblia me recuerda:

y conocerán la verdad, y la verdad los hará libres. Juan 8:32 NVI

3. Asignar la responsabilidad en donde pertenece.

Por casi veinte años me culpe a mi misma por los abusos con pensamientos como: “YO LO PERMITÍ” “YO PUDE HABERLO EVITADO” “¿POR QUÉ NO ME DEFENDÍ?”, etc. Cargar con la culpa aumenta el dolor y la amargura. La culpa me hacía sentir sucia, con vergüenza y sin valor alguno. ¡Qué liberador fue descubrir que yo no fui la responsable! Era una niña vulnerable que debía ser cuidada, ¡no fue mi culpa! Es más, descubrí que en cada momento doloroso ¡Dios estuvo justo a mi lado! Me defendió como cualquier padre defendería a su pequeña hija, se dolió conmigo y lloró junto a mi. ¡Él estuvo allí!

4. Enfrentado al abusador.

Este paso no siempre es posible darlo, ni es seguro. Es recomendable consultarle a nuestro consejero, pastor o familia. En mi caso y debido a la muerte de mi papá, hice una carta escribiéndole todo lo que quería decirle. Luego la leí a una consejera asumiendo que él estaba en frente. El enfrentar al abusador es un paso importante para eliminar la culpa y liberar los recuerdos finalmente.

5. Perdonar al agresor.

Quizás este sea el paso más lento para el proceso de sanidad. Ayuda el recordar que Dios nos ha perdonado primero:

Pero Dios demuestra su amor por nosotros en esto: en que cuando todavía éramos pecadores, Cristo murió por nosotros. Romanos 5:8 NVI

Luego que recibimos su perdón, tenemos la oportunidad de extender ese perdón y perdonar a quienes nos ofendieron:

¿No debías tú también haberte compadecido de tu compañero, así como yo me compadecí de ti?” Y enojado, su señor lo entregó a los carceleros para que lo torturaran hasta que pagara todo lo que debía. »Así también mi Padre celestial los tratará a ustedes, a menos que cada uno perdone de corazón a su hermano. Mateo 18:33-35 NVI

Cuando finalmente decidí perdonar a mi papá, Dios me mandó a hacer evidente en mi vida la decisión de PERDONAR. Desde que mi papá murió no fui nunca más a visitar el lugar donde se encuentra enterrado. ¡No tenía sentido ir a ver a alguien que me había hecho tanto daño! Sin embargo, diecisiete años después de su muerte sentí la necesidad y el deseo de ir a verlo. Recuerdo que ese día estaba muy nerviosa creyendo que iba a ser difícil ir a verlo y volver a recordar episodios dolorosos. Sin embargo, al estar frente a su lápida todo cambio. Me invadió un sentimiento de misericordia indescriptible. La tumba estaba completamente abandonada, sucia y descuidada. ¡Nadie había ido a verlo! ¿Quién quisiera vivir para luego ser olvidado después de su muerte? ¡Nadie creo yo! Vi la vida de mi papá con los ojos de Dios y la misericordia que sentía me llevó a un perdón real. ¡La misma misericordia que Dios me tuvo y que me concedió Su perdón!

Al escribir estas líneas, mi corazón salta de gozo. Ahora puedo declarar con toda certeza:

Por lo tanto, si alguno está en Cristo, es una nueva creación. ¡Lo viejo ha pasado, ha llegado ya lo nuevo! 2 Corintios 5:17 NVI

Y puedo usar las palabras con las que profetizó Isaías:

«Olviden las cosas de antaño; ya no vivan en el pasado. ¡Voy a hacer algo nuevo! Ya está sucediendo, ¿no se dan cuenta? Estoy abriendo un camino en el desierto, y ríos en lugares desolados. Isaías 43:18-19 NVI

¡Tengo una nueva vida! Y aunque mi pasado sigue allí… ¡Es un pasado que Dios usa como herramienta de libertad!
Mi oración es que estas líneas sean una motivación para tu vida y sientas el deseo de dar pasos seguros hacia la libertad y sanidad de tu alma.


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Wednesday, August 4th, 2010 Articulo, Sexo No Comments

Ya entendí por qué nos dan ganas de abandonar el ministerio

Escrito por Howard Andruejol

A todos nos ha pasado, ¿no es cierto?  El pensamiento de irnos (de largarnos) nos ha cruzado por la mente más de alguna vez.  En cierto sentido, es normal, porque es verdad que el ministerio puede ser agotador, desgastante, difícil, doloroso, frustrante.  Sin embargo, quiero animarte a considerar una razón superior que puede ayudarte la próxima vez que te veas a punto de tirar la toalla.

En II Corintios conocemos de manera muy personal al apóstol Pablo. Contra los falsos maestros que buscaban desacreditarlo, él defiende su ministerio, y abre con mucha franqueza su corazón ante la iglesia que tanto amaba (iglesia que él mismo fundó).  Y en ese diálogo, aprendemos qué se siente estar en el ministerio de Pablo.

Busca en tu Biblia los siguientes pasajes para descubrir las circunstancias adversas que enfrentaba el apóstol: 1:4 (tribulaciones); 1:5,6 (aflicciones); 1:8 (tribulación, pérdida de esperanza de conservar la vida); 1:9 (sentencia de muerte); 2:1 (tristeza); 2:4 (mucha tribulación y angustia, lágrimas); 2:13 (sin  reposo en su  espíritu); 4:8 (atribulados en todo, en apuros); 4:15 (padecimientos); 4:16 (hombre exterior desgastándose); 5:4 (gemidos con angustia).  ¿Qué te parece la lista?  ¿Alguna vez te has visto en circunstancias similares?

Para rematar con broche de oro, te invito a leer dos relatos más: 6:4,5,9,10 y  11:23-28.  ¡Estas son adversidades al extremo!

Posiblemente nuestros problemas en el ministerio no se comparan a las aflicciones de Pablo.  Sé que muchos líderes juveniles enfrentan la falta de apoyo por parte de sus pastores o de los padres de familia; luchamos con crisis financieras, tensiones sentimentales, problemas familiares, y la lista podría seguir.  Nos desanimamos, nos desgastamos.  Lloramos y nos angustiamos.

Pero quizás podamos identificarnos con Pablo y aprender de su motivación para no claudicar en el ministerio.

¿Qué era lo que impulsaba a ese hombre a seguir a pesar de todo lo que le rodeaba en su contra?  ¿Por qué no perdió la visión?  ¿Por qué no sucumbió en depresión?  ¿Por qué hace lo que hace?

Al seguir leyendo II Corintios llegué al capítulo 5, donde creo Pablo responde la pregunta.  Con mucha firmeza y convicción, él declara que su motivación no se encuentra en las circunstancias externas, ni siquiera en su propia personalidad, carisma o habilidades.  Con mucha humildad (hablando en plural cuando realmente está refiriéndose a él mismo), el apóstol declara: “porque el amor de Cristo nos constriñe” (5:14).

¡Allí está la clave!  La motivación de Pablo brota desde lo más profundo de su interior.  Es una convicción que lo controla hacia la acción, no le deja otra alternativa.  ¡Se siente impulsado a responder al amor de Cristo!

“Cristo me ama” es la razón por la cual Pablo hace lo que hace.

No es “Cristo te amo”.  No es algo que brota desde nuestra fragilidad.  Es “Cristo me ama”.  Es algo que se fundamenta en el llamado, la elección, el sacrificio, el amor de Cristo.  ¡Eso sí es poderoso!

La próxima vez que se te acabe el entusiasmo, que las cosas no salgan bien, o cuando nadie te agradezca, o si te quitan del puesto, no dejes que tu ministerio se derrumbe.  Asegúrate que no sean recompensas o logros externos (circunstanciales, temporales, frágiles) los que dirijan tu llamado. Que sea más bien una persona, y su amor por ti.

Fuente | El Bunker


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Saturday, July 24th, 2010 Articulo 3 Comments

Amputación Radical: Cortar, eliminar o aislar todo lo que te hace pecar

Articulo tomado de Libres en Cristo.org

Nuestro Significado de Amputación Radical

Eliminar, cortar, aislar, anular o neutralizar toda fuente que nos permita, provea o conduzca al pecado, haciéndolo de una manera continua y permanente, severa, sin dejar residuos, y poniendo límites físicos, técnicos, emocionales o relacionales, como barreras para no tener acceso al pecado mismo de nuevo.

Como ministerio creemos que este es un principio bíblico, es decir que lo vemos aplicado numerosas veces en la Biblia, en ocasiones como la conquista de Canaán, las enseñanzas de Cristo, y las epístolas de Pablo. Creemos que es necesario un entorno limpio de fuentes de pecado para buscar la santidad, y es uno de los principios que vivimos en Libres en Cristo, buscando cada día quitar de nosotros todo lo que nos facilita el pecado sexual. Lo más evidente que procuramos destruir y eliminar son las fuentes de pornografía o material sugestivo a nuestro alcance. Sin embargo, hay otras actividades, situaciones y circunstancias que debemos eliminar.

Nosotros llamamos así a este principio para darle un nombre, pero independientemente de cómo tú lo llames, es un principio manifiesto constantemente en la Biblia. Considera con nosotros estos pasajes donde acerca de la Amputación o Corte Radical.

Por tanto, también nosotros, ya que estamos rodeados de una nube tan grande de testigos que dan testimonio de la Verdad, despojémonos y tiremos a un lado cada carga y cada peso innecesario que nos estorba, en especial ese pecado que se nos prende y nos enreda con tanta rapidez, destreza y astucia, y corramos con aguante y paciencia, y con persistencia firme y activa en el curso señalado en la carrera que tenemos por delante. Hebreos 12:1 AMP

Nuestra Biblia nos explica que en la vida cristiana, existen cargas y pesos de pecado que se nos han prendido. La Palabra es específica al señalar que debemos ‘despojarnos’ y ‘tirar a un lado’, todos esos pesos.

Si lo que ves con tu ojo derecho te hace desobedecer a Dios, sácatelo y tíralo lejos. Es mejor perder una parte del cuerpo y no que todo el cuerpo sea echado al infierno. Si lo que haces con tu mano derecha te hace desobedecer, córtatela y tírala lejos. Es mejor perder una parte del cuerpo y no que todo el cuerpo vaya al infierno. Mateo 5:29-30 BLS

Probablemente no te saques en realidad los ojos para no ver pornografía. Pero si puedes eliminar de tu visión lo que te estimula a pecar sexualmente a través de tus ojos. No te cortarías las manos, pero si debes y puedes eliminar lo que tus manos hacen para pecar. Nuestra Biblia usa la figura de cortar o amputar, porque la santidad requiere de decisiones radicales.

¿Qué fuentes de pecado debemos amputar o cortar en nuestra vida?

Amputamos, eliminamos el pecado en una progresión desde lo externo, hasta lo más interno. Creemos que no hay cambio de vida sin el cambio en la mente y el corazón a través de Cristo y el Espíritu Santo –si creyéramos solo en cambios externos y conductuales, no nos diferenciaríamos en nada de la consejería secular. Sin embargo, sabemos que es difícil que una mente cambie, cuando en la mesa de noche de nuestra habitación, hay una pila de revistas pornográficas. Otro ejemplo, no será posible encontrar una relación con Dios, si las llamadas telefónicas de un amante interrumpen tu tiempo devocional. Primero es necesario limpiar tu ambiente, para empezar a sanar.

Primero, eliminamos lo obvio, lo físico y externo. Nos deshacemos para siempre de las revistas, los DVDs, la conexión de cable, el servicio que te provee de pornografía; colocamos un filtro en nuestra conexión a Internet. Luego ve más allá, y planifica como terminar con las relaciones que te proveen, animan o permiten pecar: un novio o una novia con el que mantienes relaciones sexuales, los amoríos fuera del matrimonio, y los amigos o amigas que mantienen un estilo de vida pecaminoso que deseas dejar.

Ahora que ya se ha ido lo obvio, debes enfocarte en eliminar de tu vida los estímulos que entran por tus otros sentidos: la música sensual, o la que te hace recordar con nostalgia el pecado. Cuídate incluso de los olores que percibes (el olor de un perfume, u otros olores que te traigan recuerdos) ideando con creatividad nuevos caminos, nuevas rutas y un plan para enfrentar el torrente de recuerdos que desencadenas.

Cuando ya hayas tomado esas decisiones, es momento de empezar a quitar las cosas centrales, lo más profundo enterrado en tu vida: las creencias centrales, las mentiras que el pecado te sembró. Hay cosas que creemos, tales como “mi cuerpo solo sirve para atraer a otros a pecar”, o “merezco el placer sexual después de un día difícil”. La forma de eliminar estas creencias es solamente a través del estudio y la meditación en la Palabra de Dios, para renovar tu mente día a día.

Junto a estas creencias centrales, empezarás a eliminar los pactos que has hecho contigo mismo, todas esas frases que empiezan con NUNCA o SIEMPRE, y que te amarran ahora en tus patrones de conducta, de relacionarte con otros y de pensar. Por ejemplo, “yo nunca voy a dejar que un hombre se aproveche primero de mí”, “yo nunca voy a involucrar mis sentimientos en una relación”, “siempre necesitaré de la pornografía mientras sea soltero”, etc. Pide perdón a Dios por haber hecho estas promesas, renuncia a ellas, y confiesa con tu boca que tu único pacto es hecho con Dios y con la salvación que ha provisto para ti.

La destrucción de tus creencias centrales te permitirá eliminar tus hábitos, tus conductas externas. Esfuérzate en validar cada día tus decisiones, renunciando a estos hábitos, y entregando cuentas al respecto.


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Wednesday, June 9th, 2010 Articulo, Sexo 3 Comments

Reflexiones desde el suicidio / Por Ulises Oyarzum

El día otoñal entraba por los linderos de mi ventana, era una mañana de esas, donde tus manos se duermen en los bolsillos.
La llamada a mi celular. Una llamada de muchas dije yo.
Pero esta no era una llamada como otras, como esas donde te saludan tus amigos, donde te preguntan cosas tus familiares, donde se invierten unos segundos para solucionar algo banal.

Del otro lado, la voz de mi cuñada.
-Ulises, te llamo porque sucedió una tragedia-
Hasta ese día, nuestra familia no había vivido algo igual, algo tan terrible.
-Ulises- seguía la voz- tienes que volver a Quilpué, falleció César-
-Pero, ¿qué pasó?-
-Se suicidó-

Sentí un poder que me aniquiló en ese minuto. No lloré, sólo tenía un fuego que me quemaba por dentro, un fuego maldito que me consumía y me llenaba de horror.
Quise mantenerme firme.
¿Pero qué ser humano puede soportar un impacto tan fuerte sin por lo menos tambalear en este ruedo angustiante?
Soy el menor de tres hermanos y César era el hermano del medio. Fui yo quién a sus nueve años, le quitó el trono del hijo regalón.
Uno no recibe una noticia así todos los días. Creo que son contados con la mano las noticias de ese calibre que recibes en tu vida.
Pero alcé mi rostro, endurecí mi corazón, debía ser fuerte.
El tramo desde la capital hasta la casa de mis Padres, es de dos horas, intenté llorarlo todo en el bus de camino a la casa.
En esos segundos sientes que kilómetros de aguas te sobrepasan. No hay consuelo barato, no sirven de mucho las palabras, ni incluso que la Biblia sea barajada por personas de buena voluntad, pero que no hacen más que confirmar que mientras no entras al círculo de la muerte, sólo hasta ahí crees que las palabras tienen algún poder, pues cuando entras desnudo a ese círculo demoledor te das cuenta que el único sermón, la única liturgia, el único canto, es el de tu interior que se marchita impotente.
Los que han estado ahí, sólo aquellos que han permanecido una temporada en el infierno (Y no el de Rimbaud) saben de lo que hablo.

Leyendo un libro de Antonio Bentué, reflexiono sobre esta manera de morir tan penosa.
El autor señala aquello que mueve a todos los seres humanos, ¿Qué fuerza nos mueve?, la clasifica como la fuerza del egocentrismo, que nos mueve en pos de la auto gratificación.
Dice el autor que de la mano con ese jinete, galopa otro cerca, el “Thanatos”, la fuerza de la muerte.
Así sucede, en el momento en que vemos que es imposible alcanzar la auto gratificación, cuando se nos viene abajo ese proyecto, preferimos echar mano de la muerte, con tal de no sufrir caminando por el desfiladero del fracaso.
Así, este impulso de la muerte refleja una tendencia masoquista, de buscar la autodestrucción.
Es una paradoja, casi incomprensible, revela quizás uno de nuestros mayores defectos. Vivir centrados en nosotros mismos y morir cerrados en nosotros mismos.
El hombre tiende a veces a apuntar hacia la no-vida.
Es incomprensible, pero pareciera que vamos sobre una yunta de bueyes.
Uno, el EROS (Placer) que nos impulsa a aferrarnos a la vida, para conseguir lo que deseamos y el otro, el Thanatos, que nos impulsa a la muerte, cuando el fracaso es invivible.

Sin duda, es paradójico.

Sigo pensando en el suicidio y encuentro varios estadios de reflexión.
¿Por qué se puede uno quitar la Vida?
• Está el quitarse la vida por un ideal, muy de la mano con ideas fundamentalistas religiosas y políticas, como lo hacen los hombres bombas, el caso del 11 de Septiembre en New York. (Como lo hizo Sansón también registrado en las Escrituras)
• Están los que se quitan la vida para expiarla de la vergüenza, al haber fallado a un código de honor, como es el harakiri, de la cultura japonesa.
• Y están los que se suicidan, porque no encuentran la fuerza necesaria para enfrentar la vida con sus problemas.

Estadísticas, nunca están demás:
Como dato, en Chile, hacia los años 90, la tasa de suicidios era de un 5.7 por cada cien mil personas, el 2008 ascendió a 13.2 por cada cien mil habitantes.
También es interesante, que de cada tres suicidios, son dos hombres los que determinan quitarse la vida. (Quizás, porque si nos quitan nuestros logros nos venimos abajo)

Entre los jóvenes de 15 a 19 años es una de las primeras 5 causas de muerte en Latinoamérica.
Por cada suicidio consumado, se producen entre 20 a 30 intentos.
Lo más alarmante es el aumento en la tasa de suicidios en adolescentes y preadolescentes.
Y a nivel mundial, cada 40 segundos una persona se quita la vida.

¿Qué puede llevar al suicidio en nuestros países latinoamericanos?
Según estudios realizados, los suicidios en nuestro país son motivados por diferentes factores:
• Enfermedades mentales: Depresión, Trastorno Bipolar, abuso de alcohol y otras drogas, esquizofrenia.
• Antecedentes familiares de suicidio
• Intentos anteriores de suicidio: riesgo mayor entre los primeros 6 a 12 meses
• Contextos socioeconómicos y educacionales pobres
• Débil salud física
• Acontecimientos estresantes
• Disponibilidad de medios letales (armas)
• Violencia en la familia

Las condiciones predisponentes también son variadas:
• Fuerte dolor emocional sostenido en el tiempo, produciendo fatiga del alma
• Sensación de que no existe salida, de que no hay alternativas que puedan ayudar
• Una vivencia de falta de sentido de la vida
• Desconexión emocional, una suerte de apatía a lo que antes provocaba encanto
• Soledad, aislamiento del otro
• Desesperanza, poner expectativas en ideales irreales.

Cómo prevenirlo??
Este es un tema complejo, es motivo de investigación e incluso de políticas públicas.
Los expertos coinciden en estar atentos cuando vemos en alguno de los nuestros estos siguientes comportamientos:

Señales peligrosas
• Cambios de comportamiento (el que era alegre y se pone triste. El activo que vuelve tranquilo.)
• Pérdida de interés en actividades habituales (no quiere jugar)
• Manifestación de emociones previamente contenidas (antes no lo decía)
• Exposición innecesaria a situaciones de riesgo (piruetas peligrosas)
• Comportamientos autodestructivos: conducción temeraria,
consumo de drogas, promiscuidad.
• Preocupación y verbalización por la muerte: “quiero matarme”, “ya no seré más un problema”, “si me pasa algo sepan que”…
• Regala objetos favoritos (como heredando sus cosas)
• Expresar despedidas (Se despiden de sus amigos)

Suicidio y Fe: Una pregunta punzante
Por otro lado, es notorio pensar como creyente. ¿Dónde se van los que deciden terminar tan bruscamente esa vida que viene del aliento divino?
Antiguamente se consideraba a los suicidas como endemoniados, cuyas almas nunca encontrarían reposo, de ahí que en algunas tradiciones europeas del Medioevo creían que los suicidas se levantarían como muertos en vida para ser instrumentos del diablo (quizás de ahí proviene la leyenda de los vampiros)
Pero hace pocos años, que a estos desdichados se les otorgó nuevamente la posibilidad de oficiarle un responso religioso (En la vertiente Católica Romana).

No es mi intención entrar a responder una pregunta teológica como esta, pues creo no ser muy objetivo. Pero hablaré desde mi corazón.

¿Tendrán perdón de Dios o no?
Creo, de partida, que el perdón de Dios, hay que dejárselo a Dios.
Lo que sí he confirmado en estos pocos años de observación de la conducta, de manera muy humilde, es que…
• Así como hay enfermedades del cuerpo que se llevan a la muerte a algunas personas (Diabetes, cáncer, accidentes vasculares, influenzas, etc.). ¿Por qué no pensar que hay también algunas enfermedades del alma y de la mente que se llevan a la muerte a otras personas?

Sobretodo hoy, que con los avances, hemos superado esa visión de adjudicarle al demonio todas las patologías mentales.

Hoy sabemos que hay depresiones u otras enfermedades del “Alma” que son causadas o potenciadas por descompensaciones químicas.

No lo niego, me inclino a pensar que este Dios tan bueno, que miró con misericordia a los enfermos, ¿cómo no tendrá misericordia de aquellos enfermos del alma?
Pero soy un humano limitado, sólo me queda guardar silencio ante este misterio.

Para los que quedan: ¿Cómo enfrentar el desánimo, la frustración, el cansancio?
No soy un experto en el tema. Pero concuerdo que en este camino uno convive con tres momentos:
1. Momentos cotidianos
2. Momentos gloriosos
3. Momentos difíciles

¿Cuántos de nosotros nos gustaría atrapar esos momentos gloriosos, perpetuarlos, como el momento del primer beso, el sí de esa persona amada, el nacimiento de un hijo, la casa nueva, etc.?
Pero existen a su vez, fuerzas de la decadencia que empujan al hombre en sus momentos difíciles y de sombra. Es esa “noche oscura”, como decía san Juan de la cruz.
En esencia, la vida es dura. Nuestro maestro también lo señaló: “En este mundo encontraremos aflicción”.
Él mismo es el vivo ejemplo de alguien que se levantó de la misma muerte, pero sin antes beber la copa amarga del miedo, la angustia, la frustración y el abandono absoluto.
Por eso en las Escrituras aparece más de 350 veces la frase “No TEMAS”, porque el miedo y la inseguridad nos asechan.

Cuántos amigos que leen estas líneas viven mirando al mundo desde sus lágrimas, han soñado con volar, pero la vida les cortó las alas.
Cuántos añoran ese pasado feliz, ese pasado que nunca más volverá.
Cuántos comenzaron ese proyecto matrimonial, con aras a construir un palacio de amor en medio de este yelmo inseguro, pero pasados los años, este palacio fue sitiado por fuerzas contrarias que lo demolieron por completo y hoy solo quedan fotos mudas posando en las paredes de lo que fue un hogar.
Cuántos después de cargar pesados fardos de fracasos, llegan hasta el mismo abismo y sienten que el peso es abrumador. Se ha agotado por fin la capacidad de resistencia.
¿Han sentido eso alguna vez?
Sentir como tu vida se te escapa, la enfermedad te deteriora erosionando tu salud, hasta ser un pábilo escaso de vitalidad. Miras el futuro y lo único que encuentras seguro es la muerte que te espera, así como lo diagnosticó el doctor.
En esos momentos cuando te aferras a todo lo que amas, pero un embudo invencible te atrae con fuerza, es en esa hora cuando ya ni siquiera hay sueños o futuro, cuando uno se pregunta, ¿Quién soy? Porque son tan hondas las tinieblas que te rodean, que al parecer pierdes tu propia identidad.
¿Habrá en quién aferrase, cuando llega la hora de la oscuridad?

Un amigo psicólogo me dijo que una noche luchó incesantemente con pensamientos de quitarse la Vida. Parecida a la lucha de Jacob, pero diametralmente opuesta, este mi amigo, luchaba por soltarse de este ángel de la muerte.
Cuando rayó el alba, exhausto, no llevando a cabo esos pensamientos que provenían de un lugar oscuro, alojado en la profundidad de su ser, Dialogó luego con su mentora, le comentó esta lucha.
La mentora le respondió:- Bienvenido a la esfera de lo humano… todos en algún momento hemos luchado con esas voces del infierno-
He aprendido en mis cortos años que la vida no es una línea recta, somos presa del infortunio y eso nos invita a ver la vida desde su verdadera perspectiva, un camino sinuoso. ¿Qué podemos hacer?
No podemos vivir felices (Si entendemos felicidad como una experiencia constante alejada del sufrimiento) pero sí podemos vivir más felices, es decir, con menos sufrimiento o con una perspectiva nueva de él.
El fracaso, es parte esencial de la experiencia humana.
Reconocer eso, es el primer paso para vivir una verdadera espiritualidad cristiana.
Reconocer también, que luego de ser azotado hasta los estratos más profundos de nuestra existencia, uno puede encontrar nuevas razones para vivir, nuevos horizontes a los cuales caminar.

Eso también está determinado por factores internos de la construcción personal, genética y espiritual de la persona. Por eso, cuando el hombre es sumergido en las profundas mareas de la aflicción, cuando en su remolino, sus criterios, sus convicciones, sus esperanzas, son sacudidas violentamente, cuando toda su escala de valores son pesadas en la balanza del destino y uno es probado para ver de qué está hecho, es en ese momento de la noche oscura, de la noche sin fin, del agobio y el peso de vivir como en una pesadilla interna, sin consuelo. Es ahí donde comienza a germinar una fuerza a la que los cristianos le llamamos Fe.

Después de la masacre de Auschwitz, un hombre declara con dolor: ¿Quién eres tú Dios mío, después de Auschwitz? , la respuesta es, Dios está crucificado e impotente en una cruz.
Esto no significa que es ausencia de Dios, sino el silencio de Dios.
Esta respuesta no tiene como objetivo la rebelión contra Dios, al contrario, saca a luz uno de sus rostros más misteriosos, el rostro del Dios que sufre junto a la humanidad, del Dios que se hizo hombre y conoció el dolor y la muerte, descendió a las aguas más turbulentas de la existencia humana y se dejó llevar por la corriente de la fragilidad, hasta llegar a sus límites, la muerte.
Es ahí donde los estudiosos de la fe llegan con sus apuntes de teología sistemática y encuentran que mucho de la reflexión acerca de la omnipotencia de Dios se basa en enclaves extraídos de fórmulas racionales y filosóficas, las cuales tienen poco qué decir ante este misterio.
Este es el Dios poderoso, tan poderoso que tiene poder para hacer lo absolutamente contrario, quedar colgado en una cruz, agonizante, solidarizando con nuestros dolores.
Este es el Dios que nos acompaña en el silencio, sin mostrar “credenciales divinas”, como lo hizo con aquellos caminantes de Emaús, que al ver rotas todas sus esperanzas, vuelven por el camino del fracaso y se encuentran con este Dios que pasa desapercibido ante sus ojos.
Cuando llegamos a este eslabón de la fe, cuando llegamos a la imagen terrible de un hombre torturado y suspendido en ese madero, con su rostro brutalmente desfigurado, sus espalda machacada y sus extremidades horadadas por los clavos. Preguntamos ¿Dónde estuvo Dios?
Los estudiosos de la fe, a pesar de la diversidad de conclusiones, concuerdan en que Jesús experimentó el más aniquilador de los dolores.
No sólo ser torturado, sino rechazado por su pueblo, traicionado por sus amigos y abandonado.
Jesús declara desde la Cruz: ¡Dios mío, Dios mío! ¿Por qué me has abandonado?
¿Será que en la cruz, Jesús siente tal el abandono de Dios que duda de ser su HIJO? pues en ninguna parte Jesús se dirige a Dios como “Dios mío”, sino “Padre mío”.
Como es propio en la espiritualidad judía, recitar el comienzo del salmo es pensar en el salmo entero. Jesús recita el comienzo del salmo 22.
En este canto, el salmista expresa ante todo, la convicción de que Dios está presente, a pesar de que no se sienta su presencia consoladora.
Posiblemente (Y lo más seguro) es que Jesús sabe que Dios está con él, a pesar de que no lo vea, tanto así, que el crucificado entrega su vida impotente en manos del Dios de la vida: “En tus manos encomiendo mi espíritu”.

Dar ese salto de esperanza, sabiendo que hemos sido sumergidos en esa noche oscura, entregarse desnudo, lleno de heridas a las manos de Dios, es el único y mejor camino del hombre.

En la cruz está la victoria de Dios, está el secreto de la esperanza, la cumbre gloriosa a la que humildemente nuestro Señor nos llama.
En la cruz, está contenido el fracaso de nuestra sociedad, de nuestra humanidad.
Los poderes religiosos que pretendían entregar amor, fueron crueles con Jesús, el poder político que pretende entregar justicia, es sumamente injusto con Jesús.

Jesús desenmascara los poderes que reinan en el mundo, los “exhibe en toda su naturaleza cruel, corrupta, morbosa e injusta”, demostrando que una sociedad justa y misericordiosa no puede venir de las manos del ser humano, por eso, humillado hasta el límite, vemos en la cruz a este Dios que nos ama con locura, que nos perdona, que nos acoge y nos entiende. Que nos llama desde su dolor, que ha estado ahí desde que éramos polvo cósmico amándonos y perdonándonos, caminando con nosotros en nuestros fracasos, tratando de encausar los caudales de nuestras soberbias.
Y estará ahí presente cuando lleguemos cada uno de nosotros a nuestra hora final, cuando la franja que separa este mundo del otro se haga visible. Ahí estará Él, con sus manos horadadas, tomándonos de la mano.
Por eso decía Pablo con un corazón palpitante de esperanza:

«Por tu causa siempre nos llevan a la muerte;
¡nos tratan como a ovejas para el matadero!»
Sin embargo, en todo esto somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó. Pues estoy convencido de que ni la muerte ni la vida, ni los ángeles ni los demonios, ni lo presente ni lo por venir, ni los poderes, ni lo alto ni lo profundo, ni cosa alguna en toda la creación, podrá apartarnos del amor que Dios nos ha manifestado en Cristo Jesús nuestro Señor. Romanos 8:36-39

Esperanza para el afligido
Ya serán más de 6 años de que no tengo a mi hermano.
Mi mente muchas noches me lo trae de vuelta, pero llega el crepúsculo y se va, se me pierde entre rumas de sueños de mi niñez.
Sólo Dios sabe qué es de él.
A veces la vida se me pone cuesta arriba, sobre todo cuando veo que mis sueños no se cumplen.
A veces necesito un milagro como antorcha para seguir mi camino en esta llanura.
Pero ¿Qué será un milagro en estos días?
Para algunos, milagro es que Dios haga la voluntad de un hombre, para otros, milagro es que un hombre haga la voluntad de Dios.

Es sanador, en este camino de obediencia, reconocer que nuestros dolores no son de exclusiva pertenencia. Lo único que es único en nuestro dolor, es que las circunstancias que nos movieron a sufrir son particulares, como decía Henry Nouwen: “La verdadera sanidad proviene del descubrimiento de que tu dolor particular es parte del dolor de la humanidad. Este descubrimiento te permite perdonar a tus enemigos y acceder a una vida verdaderamente misericordiosa”

Es tu dolor, lo que te permite entrar en contacto con esta condición humana llamada sufrimiento. Desde ahí, te haces parte de los millones de seres humanos que también sufren, desde ahí tienes la oportunidad de optar por la misericordia y el amor, ya que reconoces como se siente el desvalido, el enfermo, el desahuciado, el anciano, el traicionado, el abusado, el estafado, el oprimido.
Sufrir y ganar la batalla es pararte en la otra vereda y decirle a los que vienen luchando tras de ti, que se puede, que se puede cruzar el valle de oscuridad, que Dios no estaba ausente, que en el hambre, la desnudez, los peligros y temores, nada nos ha podido separar de su amor incondicional.
Que en nuestras caídas, así como el padre levanta a su pequeño después de trastabillar, así nuestro Padre nos levanta.

Quiero terminar con uno de los pasajes más tiernos y esperanzadores de la literatura universal.
En la obra de J.R Tolkien, “El Señor de los anillos”, en su segundo volumen, “Las Dos Torres”, Sam se encuentra hablando con Frodo, están ya muy lejos del hogar, cansados, casi devastados por el dolor y el miedo. Volver a la seguridad del pasado es casi imposible.
Para aquellos que el peso del cansancio ha transformado el camino en un sendero insoportable.

“Frodo: -A mí no me gusta nada de aquí: piedra y viento, hueso y aliento. Tierra, agua, aire, todo parece maldito. Pero es el camino que nos fue trazado.
-Sí, es verdad-dijo Sam-. Y de haber sabido antes de partir, no estaríamos ahora aquí seguramente. Aunque me imagino que así ocurre a menudo. Las hazañas de que hablan las antiguas leyendas y canciones, señor Frodo: las aventuras, como yo las llamaba. Yo pensaba que los personajes maravillosos de las leyendas salían en busca de aventuras porque querían tenerlas, y les parecían excitantes, y en cambio la vida era un tanto aburrida: una especie de juego, por así decir. Pero con las historias que importaban de veras, o con esas que uno guarda en la memoria, no ocurría lo mismo. Se diría que los protagonistas se encontraban de pronto en medio de una aventura, y que casi siempre ya tenían los caminos trazados, como dice usted. Supongo que también ellos como nosotros, tuvieron muchas veces la posibilidad de volverse atrás, sólo que no la aprovecharon. Quizá, pues si la aprovecharan tampoco lo sabríamos, porque nadie se acordaría de ellos. Porque solo se habla de los que continuaron hasta el fin”.


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Tuesday, June 1st, 2010 Articulo 1 Comment


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