Devocionales

G.U.I.A. para implementar una vida devocional

La Biblia es un libro que asumimos por fe y practicamos por obediencia. La apropiación de sus promesas es una columna del escape del pecado sexual. He aquí cuatro elementos que pueden ayudar para la puesta en práctica.

GUIA Bíblica:  ¿Cuál es la base bíblica o el pasaje que estoy tomando para estudiar?  Esto se refiere sencillamente al texto que hemos escogido para leer de acuerdo a un plan o estrategia de lectura previamente definida.  Si aún no hemos definido esta estrategia es neceario hacerlo. No debe de pensarse que definir una estrategia de lectura bíblica debe ser algo complicado.  Se puede usar en la modalidad que mejor satisfaga nuestra necesidad particular: por libro, temas, orden cronológico, de acuerdo a mi situación particular.

UBICACION del Contexto. ¿Quién lo escribió? ¿A quien lo escribió? ¿Cuál es incluso mi contexto particular?  El objetivo es desarrollar una mentalidad inquisitiva y al mismo tiempo una capacidad descriptiva.

IMPLEMENTACIÓN Personal. ¿En qué seré diferente con lo que acabo de leer? ¿Qué me impactó de lo que leí hoy? ¿Cuál es el reto de acción que este pasaje me está dando? ¿Qué esperanza, motivación o ánimo interno genera? ¿Qué confianza me genera lo que acabo de leer? ¿Que me dice Dios a través de lo que acabo de leer?

AMÉN Señor. ¿En qué necesito pedir ayuda o dar gracias a Dios por lo que acabo de leer?  Se convierte en la retroalimentación que doy a Dios de lo que me acaba de decir.

EJEMPLO:

Guía Bíblica: “Entonces voy a pedirles algo que me haría completamente feliz: tengan la misma manera de pensar, el mismo amor y las mismas metas. No hagan nada por rivalidad ni orgullo. Sean humildes y cada uno considere a los demás como más importantes que sí mismo. Que cada uno no busque sólo su propio bien, sino el de los demás. Piensen y actúen como Cristo Jesús. Esa es la “misma manera de pensar” que les estoy pidiendo que tengan.” (Fil 2.2-5)

Ubicación del Contexto.  Pablo dirigiéndose a la Iglesia de Filipos.  Mi contexto personal: estoy en la búsqueda de vivir una vida grata a Dios en pureza sexual.

Implementación Personal.  “Piensen y actúen como Cristo”  No es una sugerencia, es un mandamiento.  ¿Cómo Dios me puede pedir que piense como Cristo?  De la misma manera que me pide todos y cada uno de sus mandamientos: porque soy capaz de hacerlo.  Ningún mandato de Dios está dado para que falle, sino para que, por medio de Él pueda cumplirlo.  Puedo pensar y actuar como Cristo, es una posibilidad que tal vez antes la veía muy distante.  Hoy Dios me dice al ordármelo que es posible que lo viva todos los días.

Amén Señor.  Señor, gracias por confiar en mi y darme esta instrucción.  Cada uno de tus mandamientos es un voto de confianza y al mismo tiempo una gran responsabilidad, pero también una implicación que puedo cumplirlos.  Ayúdame a pensar como Cristo, ayúdame a actuar como Él.

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Monday, December 14th, 2009 Articulo No Comments

Devocional – Encuentros al Límite: Humor

Encuentros al Límite: Humor

Proverbios 17:22
Gran remedio es el corazón alegre

Mark Twain decía que la mayor bendición dada al hombre es el sentido del humor. A todos nos encanta estar cerca de una persona que posee sentido del humor. Esas personas que son el alma de la fiesta, que siempre tienen un chiste guardado, y que con solo contar algo muy simple por la manera de hacerlo ya nos hace reír.
Si nos ponemos a pensar, el sentido del humor no tiene otro origen que el haber sido creados a imagen y semejanza de Dios. Lo que nos lleva a la conclusión de que esta es una de las características divinas del Dios altísimo. Me imagino al Señor riendo a carcajadas al momento de la creación. Una alegría desbordante emergiendo de alguien sin pecado fue lo que produjo la alegría necesaria para hacer andar las estrellas. Estuvo su humor chispeante detrás de cada flor, de cada ave y cada pez. Es que el buen humor puede hacer milagros y Dios puso ese poder en nuestras manos como un gran regalo. Es una bendición que nos ha sido concedida para bendecir a otros. Y como dice el proverbio, para curar como un “gran remedio”.
Sin embargo hay algunos que en seguida callan al que hace reír; no lo hagamos. Ayudémoslo a usar ese don para bendición. Yo estoy convencido de que todos debemos desarrollar el sentido del humor. Debemos desarrollarlo y explotarlo hasta que podamos usarlo cuando escasee. Recordemos siempre que la risa es una excelente medicina y hoy podemos usarla con alguien que la necesite con desesperación.

Al límite
Me imagino a Dios demasiado serio?
Como puedo usar el sentido del humor para bendecir?

Encuentro
Gracias porque el humor viene de ti. Ayúdame a ser una persona que alegre a los demás y gracias por las personas que me alegran la vida. En el nombre de Jesús. Amén.

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Tuesday, September 1st, 2009 Articulo No Comments

Devocional – Atrévete a preguntar

Lee Lucas 2.52

Los cristianos siempre tratan de responder a las preguntas que sus amigos
les hacen. ¿Alguna vez tienes t ú también preguntas ? ¿Alguna vez te preguntas
si esta cosa cristiana vale la pena? ¿Te preguntas si es real?

Está bien hacer esas preguntas. En realidad (¿estás listo para esto?),
¡es verdaderamente bueno hacer esas preguntas! Ésta época de tu vida
(comienzo de la escuela secundaria, adolescencia o como quieras llamarla) tiene que
ver con el cambio. Tu cuerpo va a cambiar más durante estos años que en ningún otro
momento, excepto cuando eras un bebé pequeño. Y eso no es todo: Tus emociones están cambiando
(¿te has dado cuenta?); tu cerebro está cambiando (puedes pensar en maneras nuevas y diferentes); y tu fe está cambiando. O, por lo menos, tu fe debería estar cambiando. La mayor parte de los chicos cristianos entran a la adolescencia con una fe (creencia en Dios y en las cosas de Dios) que está bastante cerca de lo que sus padres creen. Pero ahora estás comenzando a formar tus propias creencias acerca de todo, Dios incluido.

Así que, adelante, formula esas preguntas difíciles. Pregúntales a tus padres. Pregúntale a tu líder de adolescentes. Pregúntale a tu pastor. Y definitivamente, pregúntale a Dios. Él, y su gente, te ayudarán a entender y desarrollar tu propia fe personal. ¡Eso es algo bueno!

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Tuesday, May 19th, 2009 Articulo No Comments

Deja Que Dios Te Defienda

Pastor Jose Antonio Putzu – www.cashluna.org

El Señor desea ejercer su justicia en tu vida, solamente debes permitírselo

Jose Antonio Putzu Provocaciones

Estamos expuestos al ataque de otros y seguro también en algún momento atacamos a alguien. Vivimos en un mundo donde las personas buscan sus propios intereses y tienen una actitud defensiva. Lo triste es que aún conociendo la Palabra, pensamos injustamente que Dios no cuida de nosotros y dudamos de su protección. Lo cuestionamos diciéndole: “¿No te das cuenta de lo que pasa en mi casa, en mi trabajo; tienes o no cuidado de mi, no ves la injusticia de la que soy objeto? Diariamente somos blanco de la provocación e injusticia. Parece que el ministerio de algunos es molestar. Hay ataques de todo tipo, incluso unos más que ataques parecen asaltos. Estas situaciones prueban nuestro corazón, tolerancia y paciencia.

Lucas 18: 2 nos cuenta: diciendo: Había en una ciudad un juez, que ni temía a Dios, ni respetaba a hombre.

El Señor desea intervenir a nuestro favor. Nos ama, pero debe ser justo y castigar el mal. A veces pensamos que por ser cristianos no tendremos enemigos, pero nos equivocamos porque hay personas mal intencionadas y atentas a nuestro proceder. Aunque no parezca, El Señor se da cuenta y obra con justicia. Probablemente no tan rápido como quisiéramos, pero el tiempo es de Dios y Él sabe cuándo y cómo actuará. No cuestiones el juicio del Señor. Dios no hace justicia, Él es la justicia.

La ley del talión no funciona

En Mate5:38 leemos: Oísteis que fue dicho: Ojo por ojo, y diente por diente. Pero yo os digo: No resistáis al que es malo; antes, a cualquiera que te hiera en la mejilla derecha, vuélvele también la otra.

La Palabra nos enseña lo contrario de lo que aprendimos en casa. Un tío me decía: “No te dejes, devuelve lo que te hagan”. Yo fui un buscapleitos, aún debo pedir perdón a las personas que lastimé. Cuando me convertí, recibí muchas lecciones de humildad de mi líder. Él es una persona suave y de carácter dulce que me insistía sobre el valor de ejercitar la tolerancia. Un día me encontré con uno de mis antiguos adversarios y me dije: “esta es mi oportunidad, cuando me pegue en una mejilla, le pongo la otra y luego me desquito. Cumplo con la Biblia y también con mi deseo de justicia”. Por supuesto estaba equivocado y no obré de esa forma. El mensaje del Señor es: “no te resistas a lo que el prójimo quiere hacer de ti”. Parece una gran injusticia pero es lo correcto. Si quieren robarte, debes dar lo que te piden y más. Si te obligan a hacer algo, ejecútalo doblemente. Me sucedió que siempre le daba dinero a un inválido, aunque luego veía cómo se paraba de la silla de ruedas, la doblaba y se iba. Nos educan para cuidar y guardar lo que tenemos, no para dar. Dios quiere que aceptemos el ministerio de la humildad.

De tal palo tal astilla

Leamos en Mateo 5:43-45: Oísteis que fue dicho: Amarás a tu prójimo, y aborrecerás a tu enemigo. Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen; para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y que hace llover sobre justos e injustos.

Esto es impactante. Significa que si te dices hijo de Dios debes imitarle, aunque sientas como si te bautizaran en jugo de limón. Dios saca justicia de la injusticia. Jesús es ejemplo vivo. Se dejó hacer de todo y te pide que seas como Él.

Mate5: 46 prosigue: Porque si amáis a los que os aman, ¿qué recompensa tendréis? ¿No hacen también lo mismo los publicanos?

La justicia de Dios es cuestión de recompensas. Su mensaje es “déjate, que yo te recompensaré”. Dios es padre amoroso, no se burla de tu desgracia. Cuando hayas hecho mal, aguántate porque recibirás castigo. Pero si eres objeto de injusticia serás recompensado.

Romanos 2:17-19 dice: He aquí, tú tienes el sobrenombre de judío, y te apoyas en la ley, y te glorías en Dios, y conoces su voluntad, e instruido por la ley apruebas lo mejor, y confías en que eres guía de los ciegos, luz de los que están en tinieblas.

Recuerda que hay cosas que dependen de ti pero hay otras que no. Una vez yo estaba parado frente a todos en la iglesia y un hombre se me acercó muy afectado. Me pidió perdón porque dijo que yo le caía mal y tenía que liberarse de ese sentimiento que oprimía su corazón. Yo no le conocía y no comprendí su actitud, no dependía de mí, aún así, le di el perdón que me solicitaba. Hay que buscar la paz del espíritu. La vida es muy corta para complicarla, en tranquila convivencia se encuentra la felicidad. No tomes la venganza en tus manos. Defendernos es caer en pecado y negar nuestra condición de hijos de Dios. Una mujer de baja estatura al salir de la iglesia escuchó a un hombre que le preguntó: “¿adónde va enana?” Ella enojada le respondió: “qué le importa”. Luego, con mucha pena reconoció el carro de la persona y comprendió que había escuchado mal. Realmente le habían preguntado: “¿adónde va hermana?” Cuando intentas defenderte es muy probable que te equivoques.

Titanes en el ring

Santiago 1:19-20 nos comparte: Por esto, mis amados hermanos, todo hombre sea pronto para oír, tardo para hablar, tardo para airarse; porque la ira del hombre no obra la justicia de Dios.

Al afrontar un problema, cállate y escucha. Si quieres que Dios no se meta en tu problema, enójate. Quien se enoja pierde. Dios se aleja de aquellos que actúan con ira. Si no hay tranquilidad tampoco hay justicia. La vida es como un ring de boxeo. Dios es tu couch y te aconseja: “cuando te den el primer golpe quédate tirado, no vuelvas por otro, porque cuando estés tirado sólo debes extender tu mano y yo te defenderé”. Si actúas de esta forma, pobre de tu adversario, porque pelearse con Dios es duro de verdad. Recuerda la lucha libre, dos a tres caídas con límite de tiempo. Alégrate porque tu compañero de equipo es Dios. Si quieres terminar rápido la pelea, quédate tirado, no te defiendas. Si te roban, dalo todo porque Dios perseguirá los ladrones. Esa es la fórmula, trabaja en equipo con El Señor. Él corre más rápido y pega más duro; en definitiva, hace justicia.

Mi abuelita, una anciana dulce y cariñosa, me enseñó sobre la justicia. Un día que mi hermana y mi tía se peleaban, mi abuelita con el chicote les pegó a las dos. Cuando me burlé de mi tía, a mí también me cayó. De esa forma aprendí claramente que hay castigo para aquel que se porta mal.

Activa la justicia de Dios

Lo primero es ser obediente y no poner resistencia a lo que otros quieren hacerte, demuestra tolerancia. Luego pídele al Señor que intervenga y haga su justicia.

Isaías 58:6-8 ¿No es más bien el ayuno que yo escogí, desatar las ligaduras de impiedad, soltar las cargas de opresión, y dejar ir libres a los quebrantados, y que rompáis todo yugo? ¿No es que partas tu pan con el hambriento, y a los pobres errantes albergues en casa; que cuando veas al desnudo, lo cubras, y no te escondas de tu hermano? Entonces nacerá tu luz como el alba, y tu salvación se dejará ver pronto; e irá tu justicia delante de ti, y la gloria de Jehová será tu retaguardia.

La promesa del Señor es maravillosa. Hay dos presencias que nos acompañan, la justicia va delante y la gloria detrás. Eso significa que por las mañanas cuando te levantes, la justicia de Dios ya estará despierta junto a ti y te dará paso. Al entrar a tu oficina te abrirá la puerta, y te precederá para darte el lugar que mereces. Además, detrás de ti tendrás la protección de su gloria y poder. Por lo tanto, cuando pases por un momento de injusticia pídele al Señor que tome el control. Él quiere justificarte, reconócelo como tu Dios y Salvador y responde justamente a todo su amor. Entrégale tu ser, dale cuenta de tus actos para que su justicia obre en tu vida.

Visto

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Wednesday, December 31st, 2008 Articulo 4 Comments

¿A quién unirá su vida?

¿A quién unirá su vida?

“Lo amo tanto que no podría vivir sin él”, le confesó Yeinni Karina, de tan solo quince años, a una amiga del colegio días antes que decidiera quitarse la vida. El muchacho era atractivo. Tres años mayor que ella. Alegre. Vivaz. Se conocieron en el parque central de un pequeño pueblo en Uruguay.

Todo al principio era maravilloso. Compartían la inclinación por la misma música, los gustos por la comida, el deporte, e incluso les gustaba la época navideña. “Es alegre aunque nostálgica”, aseguraba la chica, a lo que su enamorado se limitaba a decir: “Tienes toda la razón”. Al parecer no quería llevarle la vía contraria en nada.

Las diferencias surgieron por convicciones de fe. Yeinni Karina era cristiana. Iba todos los domingos a la iglesia junto con sus padres. En la adolescencia había sido bautizada y, en sus oraciones, pedía a Dios que le permitiera servirle. Su mayor anhelo era ser misionera. José Luis no creía en nada, como solía repetir. Era amigo de las fiestas, de beber hasta caer desmadejado sobre una silla, una que otra vez formaba gresca y no respetaba a sus padres. “Son anticuados, no los soporto”, aseguraba, sin ocultar sus sentimientos,

La jovencita conservaba la ilusión: “Voy a ayudarle a cambiar. Lo ganaré para Cristo”. Los hechos demostraron que no era fácil. Terminó ella siendo doblegada por el reino de las tinieblas. Se suicidó. La relación que comenzó como una historia de amor, terminó en tragedia.

Cada día recibimos cartas de muchas personas, en todo el mundo, agobiadas por el infierno en que se convierten sus relaciones de noviazgo o de matrimonio. Cuando ahondamos en el asunto, inevitablemente encontramos que ligaron sus vidas a personas que no eran fieles a Jesucristo.

El apóstol Pablo hizo esta advertencia. Tiene tanta validez hoy como la tuvo en su momento: “No se unan ustedes en un mismo yugo con los que no creen. Porque ¿qué tienen en común la justicia y la injusticia? ¿O cómo puede la luz ser compañera de la oscuridad? No puede haber armonía entre Cristo y Belial, ni entre un creyente y un incrédulo. No puede haber nada en común entre el tiempo de Dios y los ídolos. Porque nosotros somos templo del Dios viviente…” (2 Corintios 6:14-16. Versión Popular).

Es probable que alguien esté robando su corazón. Está enamorado. Desea hacia el futuro formalizar su vida con aquella persona. Permítame preguntarle: ¿Sometió esa relación a Dios? ¿Está comprometiéndose con alguien que profesa iguales convicciones de fe que las suyas? Aunque le parezca intrascendente, se trata de un asunto de suma importancia. Recuerde que, tal como lo recomienda el apóstol Pablo, las consecuencias de unirse en yugo desigual con alguien que no ama a Cristo son desastrosas.

Visto | Adorador.com 

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Thursday, January 17th, 2008 Articulo No Comments

Si Dios es tu Padre llama a Casa

Si Dios es tu Padre llama a Casa
por Lucas Leys

Filipenses 4:6-7. No se inquieten por nada; más bien, en toda ocasión, con oración y ruego, presenten sus peticiones a Dios y denle gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, cuidará sus corazones y sus pensamientos en Cristo Jesús.

Cierta vez Martín Lutero dijo: «Tengo tanto para hacer hoy, que me voy a pasar las primeras tres horas en oración». Es que cuando oramos nos conectamos con la fuerza más poderosa del universo, la de Dios. Comenzar el día con Dios es muy importante. Si vivimos conscientes de su presencia no podemos levantarnos en la mañana y no saludarlo.

La historia del hijo prodigo se usa siempre para hablar de los apartados y alejados. Usamos esta categoría para los que no vienen más a la iglesia o están fríos espiritualmente (cosa que solemos juzgar por la cantidad de reuniones a las que asisten). Pero no hace falta dejar de ir al templo para estar fríos. Solo con dejar de orar empezamos a ser hijos que no hablan con papá Dios. La oración crea esperanza y poder. Hablar con Dios nos enjuaga el corazón, es por eso que cuando pasamos mucho tiempo sin hablar con él se nos enfría la relación. Es igual que dejes de hablar con tu papá o tu mamá en la tierra. No puedes saber qué hacen, piensan, sienten y pronto dejas de entenderlos. Hoy todos saben que para que las relaciones interpersonales funcionen debe haber una buena comunicación. Lo mismo sucede con Dios. La oración no es un monólogo con el techo. Dios escucha atentamente cada oración y a su tiempo responde. Él es el Padre y nosotros sus hijos. Por qué, entonces, andar por ahí sin contar con la riqueza, el consejo y seguros de la protección del Padre. Mejor llamar a casa y asegurarnos que estamos comunicados con Dios. Su teléfono nunca está ocupado.

Punto de reflexión
¿Cómo está mi vida de oración?
¿Qué voy a hacer para mejorar?

Audiencia con el Rey
Querido Dios, gracias por estar atento a mis oraciones. Gracias porque eres un padre amoroso que siempre nos escucha, perdona y protege. Te quiero mucho y te alabo por tu gran amor.

Especialidades Juveniles 

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Tuesday, July 24th, 2007 Uncategorized No Comments

Cuando el pecado funciona bien

 Por Howard Andruejol

El reconocido pionero y experto en el campo del desarrollo cognitivo, Jean Piaget, describió que los pensamientos de los jóvenes son por lo general idealistas. Hace unos días tuve la oportunidad de corroborar dicha afirmación, como un concepto extendido en una pareja de novios. Como mucho entusiasmo, la chica (una amiga a quien hace poco tiempo conocí) me comentó que estaban muy prontos a casarse, noticia que confieso me alegró muchísimo. Luego, añadió con emoción que ¡esta sería una boda diferente a cualquier ceremonia tradicional! Me aclaró que no se refería precisamente al evento, sino al hecho que ella y su pareja llevaban ya varios meses viviendo juntos. (Sorpresa. No lo sabía.) Habían compartido libremente como pareja, todo con una muy buena intención, con el permiso y consentimiento de sus padres incluso. Por supuesto, ellos querían aprender a amarse, a disfrutarse el uno al otro, a “conocerse” (desde hábitos, carácter, personalidad, hasta su sexualidad). Me contó también ¡cuánto disfrutaban de una relación maravillosa! (y debo confesar aquí que ella se veía mucho más feliz que otras parejas cristianas que conozco). Finalmente agregó que al llegar el día de su boda, ambos buscaban la bendición de Dios para su relación. (Sorpresa. No supe que decir.)

Para cualquiera de nosotros con cierto grado de conocimiento (o madurez) espiritual, sería evidentemente sencillo describir la relación de esta señorita con su novio como una falta a los principios de Dios. Llamaríamos su pecado fornicación. En efecto, eso es; no obstante, ellos lo llamarían una bendición.

Recientemente también leí un mensaje publicado en el foro de mi sitio en Internet. Un joven cristiano escribía para buscar un consejo en medio de una situación difícil. Transcribo aquí la primera parte de su mensaje (y mientras lo lees, te animaría a ir pensando que le responderías a este chico):

Tengo 22 años, mis padres son pastores. Hace 2 meses me puse de novio con la secretaria de la iglesia de 23 años (la conozco hace 4), es hermosa, la amo y sé que es la mujer de mi vida. El tema es que todo se fue dando muy rápido. Yo era virgen, ella no y le pesaba mucho. Nos dejamos llevar por nuestros deseos y tuvimos relaciones varias veces en una semana. En estos días ella comenzó a tener pequeños síntomas que nos alarmaron y nos llevan a pensar que quizá esté embarazada.

La pregunta específicamente es planteada en la segunda parte de su mensaje; aunque uno casi puede intuir cuál será. Podemos ya anticiparnos a saber qué va a decir, cómo se siente, y cuáles son sus alternativas inmediatas para lidiar con el pecado. Pues bien, continuemos leyendo entonces su caso.

Mi problema es que estoy MUY FELIZ, sé que estuvo mal, sé que pequé y me arrepentí delante de Dios, pero tener un hijo con ella es lo más hermoso que me pueda pasar. Obviamente voy a reconocer a mi hijo y a casarme con ella. Todavía no he hablado con mis padres… es un tema que me pesa mucho, pero más me pesa estar tan contento…. ¿qué hago?

Un caso más de un pecado “bonito”, casi “positivo”. Aquellos de nosotros que quizás hemos crecido más bien con un pensamiento pesimista, posiblemente hubiésemos saltado a defender la fe, y promulgar que la Biblia declara que relaciones como estas son catalogadas como pecaminosas. Tal vez para afirmar nuestro juicio, habríamos recurrido a señalamientos como “el pecado no puede hacerte realmente feliz”. O bien, con el deseo de convencer a una pareja que no se desenvuelva en este tipo de relación, habríamos agregado la mala noticia de las posibles consecuencias (embarazo no deseado, infidelidad, enfermedades de transmisión sexual, sentimiento de culpa o de baja autoestima, desaprobación de los padres y la sociedad, y otros más en el repertorio). No obstante, en estos casos, y en muchos otros, este bagaje de argumentos resulta poco efectivo.

Recientemente he tenido que hacerme la pregunta (como si me aconsejara a mí mismo) sobre las razones que tengo para no pecar. Y es que muchas veces aparece frente a mí la tentación con su sutil y enfermizo engaño, y me detengo a pensar qué impide que no ceda a su seducción. En algunos casos, mi cuestionamiento más bien busca qué me motiva para rechazarla (pienso que son dos cosas diferentes).

Lógicamente, he aprendido tres grandes argumentos que intentan detenernos en nuestra búsqueda del pecado (así fui educad, con muy buena intensión): la culpa, la vergüenza, y las consecuencias.

En el primer caso hemos dicho que el pecado te hace sentir miserable (y créanme, lo he experimentado –generalmente veo atrás y me pregunto cómo pude ser tan tonto de hacer o decir aquello). Naturalmente, le hemos dicho a cualquiera que está jugando con el pecado, que éste cobrará su factura haciéndole sentir muy mal, castigándole con tristeza y remordimiento demasiado pesados para desear. Muchas veces es así. Pero, ¿qué de aquellas situaciones cuando el pecado realmente te hace sentir mejor? ¿Las has visto? ¿Las has experimentado? Bueno, ¿qué tal una tensión comprometedora donde la mentira te provee una salida y un alivio? ¿Qué de aquel pecado sexual que te hace sentir feliz? ¿Qué de aquel rey que luego de su adulterio con Betsabé encontró la paz y la solución a sus problemas al asesinar a Urías? El sentimiento de culpa no será siempre el mejor antídoto.

En el segundo caso, apelamos a la dignidad y el testimonio. ¡Qué vergonzoso y humillante sería ser descubiertos en pecado! Quizás debo agregar, ¡qué miedo! Nuevamente, también lo he vivido (y no es muy agradable estar platicando frente a frente con alguien que tiene preguntas acerca de las cosas que yo pensaba que nadie sabía). Sin embargo, ¿no es cierto que sería posible desarrollar tal habilidad para no ser descubiertos, a tal grado que podríamos guardar el pecado en secreto? ¿No es esto lo que nos sorprende cuando una pareja de novios que lideran algún ministerio nos confiesa acerca de sus encuentros sexuales? ¿No es esto lo que nos asusta de cualquier otro pecado sexual? ¿Y qué del rencor, la envidia, o el odio? ¿Dónde dejaríamos los problemas con trastornos alimenticios? Nadie lo sabe, nadie los ve; todos son secretos. Y otra vez, parece que nuestro argumento no funciona.

En tercer lugar, nuestro intento de persuadir nuestras decisiones lejos del pecado se concentra en las consecuencias negativas del mismo. Por supuesto, creo que el pecado nunca trae bendición, pero tampoco veo en la vida práctica como trae todas las maldiciones que normalmente promulgamos. De hecho, aquí también es posible aprender a controlar las consecuencias, y a sobrevivir con ellas. De hecho podríamos debatir entre las consecuencias inmediatas y las de largo plazo; las individuales y las que afectan a quienes nos rodean. Pero no creo que estos debates sean de mucha relevancia para el chico que prefiere ver pornografía y masturbarse que salir a tener relaciones sexuales. No creo que sea gran cosa para aquellos que violan la ley y no son atrapados (lo vivo a diario cuando veo que personas transgreden las normas de tránsito y llegan antes que yo a sus destinos). Tampoco creo que esto limite la rebeldía. El temor a lo que pueda pasar no es algo que nos frene de pecar; más bien parece que nos desafía a encontrar otra manera de desviar lo que podría acontecer. En efecto, cuando hablamos de consecuencias, tenemos que reconocer que hablamos de riesgos y no de hechos.

En pocas palabras, tenemos que aceptar la realidad que muchas veces el pecado no nos hace sentir mal, no es descubierto, y tampoco nos garantiza un rayo del cielo. En lugar de aprender a abandonar el pecado, estamos descubriendo formas de no culparnos por él, estrategias para esconderlo y mecanismos para controlar sus frutos negativos. Nuestros tres argumentos principales contra la desobediencia, derribados.

En ningún momento estoy abogando a favor del pecado. No estoy afirmando que sea una bendición, un beneficio desobedecer. Más bien pretendo indagar (de nuevo) acerca de las razones, las explicaciones, los argumentos, para llevar una vida de santidad. En otras palabras, ¿cuál es entonces una buena razón para no pecar? ¿Qué es lo que debe pues motivarnos a vivir en obediencia?

Sin lugar a duda, encontramos desde la creación que el pecado tiene serias consecuencias sobre nuestra persona (Génesis 2:16,17). Adicionalmente, sabemos con certeza que Dios es fiel en disciplinar (discipular) a sus hijos cuando es necesario; es decir, en el momento de la desobediencia, Dios interviene a nuestro favor y nos corrige (Hebreos 12:5,6).

No obstante, se hace totalmente inútil el seguir centrando nuestra argumentación acerca del pecado en nosotros mismos (culpabilidad, vergüenza y consecuencias). Me atrevo a agregar que nuestra opinión sobre el tema mismo ni siquiera cuenta (o sea, ¿te parece justo que la humanidad entera pague el precio de la muerte eterna solamente porque dos personas decidieron comer la fruta equivocada?).

Al enfocarnos en nosotros mismos, y por ende en nuestra propia opinión, seremos presa fácil del relativismo moral. Cada uno tendrá su propio punto de vista, su propia verdad, su propia historia que narrar. Cada cual se convertirá en juez de su misma existencia. Daremos paso a la mente subjetiva y concluiremos que solamente porque algo sea malo para ti, no tiene que ser malo para mí.

Sin embargo, si vamos a convertirnos en hombres y mujeres guiados por el Espíritu, entonces tendremos que reconocer una razón superior para vivir en la pureza de la santidad y desechar el engaño del pecado. Tu opinión y la mía no cuentan. Tendremos que orientar nuestra decisión de obedecer más allá de las consecuencias, por encima de la simple sumisión a las normas escritas. Cada cosa tiene su lugar.

Remontémonos por un momento al relato de Deuteronomio 6. Este es un pasaje fundamental en la fe del pueblo de Dios, una norma de prioridad en el hijo de Dios (Mateo 22:34-40).
El verso 1 declara: “Éstos son los mandamientos, preceptos y normas que el Señor tu Dios mandó que yo te enseñara, para que los pongas en práctica en la tierra de la que vas a tomar posesión”. Dios está hablando muy en serio aquí. Por medio de las palabras “mandamientos”, “preceptos”,
“normas” vemos que esto no ha sido dejado al gusto del lector, en calidad de sugerencia. La obediencia requerida es sin lugar a duda una exigencia. El emisor de la orden es el mismo Dios, el Señor. Luego, encontramos en seguida una descripción de las consecuencias de la obediencia. Después de la orden, viene la recompensa. Los versos 2 y 3 afirman: “para que durante toda tu vida tú y tus hijos y tus nietos honren al Señor tu Dios cumpliendo todos los preceptos y mandamientos que te doy, y para que disfrutes de larga vida. Escucha, Israel, y esfuérzate en obedecer. Así te irá bien y serás un pueblo muy numeroso en la tierra donde abundan la leche y la miel, tal como te lo prometió el Señor, el Dios de tus antepasados.” Como era de esperarse, el resultado de seguir las normas es la bendición. Sin embargo, los siguientes dos versos cobrar un giro dramático, hasta cierto punto inesperado en la narración. De la orden y las consecuencias, nos movemos hacia un nivel superior. Seamos francos. Nosotros solemos dejar en nuestro razonamiento del pecado y la obediencia solamente al ras de lo humano, de las normas y los resultados. Tratamos de motivar y convencer a otros en este mismo plano (incluso nos predicamos a nosotros mismos esas lecciones). Pero muy pocas veces hemos entendido que lo más importante en nuestra vida no es el seguir normas. Pocas veces hemos comprendido que la prioridad de nuestra existencia no es solamente cumplir con la religión ni tampoco simplemente obedecer la Biblia.Hemos sido llamados para gozar de una relación personal con el Dios verdadero. “Escucha, Israel: El Señor nuestro Dios es el único Señor. Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma y con todas tus fuerzas. Grábate en el corazón estas palabras que hoy te mando.” (v.4-6)
La orden, el mandamiento principal gira alrededor de una relación. El amor a Dios es la motivación correcta para obedecer todos sus mandamientos. La entrega total en esa relación es el verdadero mandamiento a obedecer.
Cada vez que puedo, aprovecho las oportunidades para que todos se enteren que no me gusta la cebolla (así que, por si no lo sabías, ya te enteraste). Sin embargo, a mi esposa, le encanta la cebolla (he allí un problema). Así que muchas veces tenemos que tomar decisiones acerca de los alimentos, especialmente cuando se trata de ordenar una pizza. A mí me gusta sin cebolla, y a ella le gusta con… eso (ya ni quiero escribir la palabra). Por supuesto, hay varias formas creativas de resolver el asunto, pero he notado que la solución más común al dilema es que mi esposa decide que nuestra pizza no contenga cebolla. ¿La razón de su decisión? No es que no le guste (le encanta), no es que sea dañina para su salud (al contrario), no es que no tenga ganas (ella se sacrifica).

Sencillamente, pienso que es una decisión de amor. Porque me ama, y quiere agradarme (y claro, no quiere perder la bendición de mis besos), ella decide libremente honrarme. Es por una relación no centrada en ella misma que puede actuar así.

De manera similar, voy a tomar la decisión consciente de no pecar porque amo a Dios. Voy a dar los pasos firmes para alejarme de mi desobediencia porque amo a Dios. Voy a pagar el precio de morir a mis deseos porque amo a Dios. No voy a centrarme en mi mismo, mis argumentos, mis beneficios, mis sacrificios, mis opiniones, sino en Dios y mi relación de amor con él.
Debido a que tengo una relación personal con el Dios verdadero, cada día de mi vida me esforzaré por amarle más en obediencia. Procuraré que mis pensamientos, palabras y acciones no sean desagradables para Él. Si voy a ser santo, será porque Él es santo (I Pedro 1:16; Levítico 11:44,45; 19:2). Si voy a obedecer, es porque le amo (Juan 14:15).

Es tiempo de regresar a esa intimidad con Dios, y abandonar cualquier lógica en exceso que justifique o condene nuestra conducta. No importa si tu pecado funciona bien (y dicho sea de paso, espero que no sea así). Deberás abandonarlo por algo más importante: tu relación de amor con Dios.

Él sigue exigiendo y una santidad intachable, deseando diariamente relacionarse contigo sin estorbos. Él sigue buscando las oportunidades de premiar tu obediencia. Quizás la próxima vez que la tentación aceche, o que consideres que pecar no sería tan malo, podrías recordar tu relación de amor con Dios.

Especialidades Juveniles 

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Friday, July 20th, 2007 Uncategorized 4 Comments

¿Cómo puedo controlarme ante las tentaciones del Internet?

¿Cómo puedo controlarme ante las tentaciones del Internet?
Por Junior Zapata

Hay muchas cosas en nuestras vidas que nos cuesta controlar. Por eso Dios nos dejó Su Palabra. La Biblia nos da principios básicos que si seguimos, nos ayudan a aprovechar maravillas de cosas como el Internet sin que éstas se conviertan en dañinas.

Acuérdate que básicamente el pecado es algo que es bueno hecho de una forma mala. Así el Internet es una herramienta que Dios ha permitido que tengamos para informarnos, educarnos, comunicarnos, entretenernos y facilitar Su Obra alrededor del mundo. Si usas Especialidades Juveniles, es obvio que estás al tanto de la tecnología y de la cultura contemporánea. Seguramente sabes más del Internet que tus padres. Eso no es malo, es fabuloso. Lo que sucede es que con ese conocimiento, Dios te hace responsable a ti de cómo utilices esta tecnología. Eso involucra tu mente, tu cuerpo, tu tiempo y tus pertenencias.

En la primera carta a los Corintios, Pablo dice que en realidad el podía hacer todo lo que quisiera pero no todo le convenía (1 Corintios 6:12). Es interesante que esto se lo dijo a los que vivían en la ciudad de Corinto porque esta ciudad era como el Internet. Uno podía entrar a la ciudad por muchos lados y de muchas formas y una vez que uno entraba a Corinto, habían muchos lugares para visitar. Algunos buenos, algunos buenísimos y algunos malos.

En algunos lugares de Corinto tu podías caminar tranquilo sin que nadie te molestara y sin que vendedores como salidos del desagüe te ofrecieran cosas que te puedan arruinar. Igualito al Internet. Tu puedes navegar por sitios que bien sabes no son riesgosos. Es seguro navegar por allí y nadie te va a sorprender con alguna oferta torpe. Pablo dijo que tienes la libertad de navegar por donde quieras pero no te conviene navegar por cualquier lado.

Corinto era una ciudad fabulosa. Había escuelas y una gran universidad. Pablo no le dijo a los corintios que no visitaran las escuelas y universidades. Pero les dijo que tuvieran cuidado de que el estudio no los dominara. El Internet es un lugar fabuloso para adquirir información. Debemos usarlo para hacer nuestras tareas y aprender. Pero es importante que no nos dejemos dominar por lo que está publicado allí. Sólo porque la información está en Internet no quiere decir que es verídica. Tienes que discernir.

No era difícil llegar a las escuelas de Corinto sin pasar enfrente de un establecimiento “cuestionable”. Cuando haces una búsqueda, seguramente algo inapropiado va a saltar. Tienes que ser sabio y pedirle fuerzas a Dios para vencer la tentación de curiosear y entrar a esos sitios que te harán daño.

Corinto era famosa porque tenía los mejores “Baños de Vapor”. Eran lugares dónde los hombres podían entrar y “pasar un rato saludable”. La realidad es que no eran saludables. Estos lugares eran prostíbulos disfrazados. La ventaja era la privacidad.

Una de las características del Internet es también la privacidad. Tu puedes estar sólo y visitar sitios inapropiados. Por eso te aconsejo que para evitar la tentación de ver material cuestionable, pídele a tus padres que no te pongan la computadora en el cuarto. La computadora debe estar en un lugar público. Donde haya tránsito y otros puedan ver cómo estás navegando. Eso evitará que caigas en la tentación de visitar sitios que sean dañinos. A menudo, a tu correo entrarán mensajes haciéndote invitaciones para visitar sus sitios. Otras veces te enviarán pornografía para atraer tu atención. Por eso la gran mayoría de proveedores de correo electrónico tienen filtros. Simplemente programa los filtros a tu mayor discreción. Al mismo tiempo, programa otros en tu mente y corazón. Pon un papelito en tu pantalla recordándote que has dispuesto no ensuciar tu mente con material que ofenda a Dios. Recuerda que si bajas pornografía a tu disco duro, es fácil borrarlo. Pero la tecla de “delete” de tu mente no funciona igual a la de tu computador. Lo que metas en tu mente se quedará allí.

En Corinto, había plazas donde la gente se reunía a hablar. Era alegrísimo. El bullicio, las conversaciones. . . ¡Los temas!. Bien sabía Pablo algo del Chat. Uno de tus pasatiempos preferidos en Internet probablemente es ese. Puedes entrar a un cuarto y participar o sólo observar de cualquier conversación y nadie se dará cuenta de lo que tu leíste o escribiste porque entras anónimo. Al ingresar a un Chat, mira a tu lado, Jesús está contigo. Él ve lo que dices y lo que lees. ¿Es honrosa la conversación? Tienes que cuidarte, la Biblia es clara en decir que por el ojo entra el pecado.

Recuerda que en el Chat tu puedes estar emocionada porque estás “hablando” con un apuesto chico de tu edad. Es deportista, tiene dinero, viaja por el mundo y además, te ha enviado una fotografía espectacular. De lo que te has olvidado es que por la misma naturaleza del Chat, es probable que ese “chico” sea un viejo panzón de 50 años, que no ha hecho deporte en 40 y nunca ha salido de su vecindario.

¡Vive en la realidad! Tu corazón es muy valioso para que lo expongas así. Si te encuentras luchando con conversaciones, o sitios de Internet que en tu corazón sabes que no están correctos, habla con Dios. Pídele su protección para tu mente y corazón.

Acuérdate de tu amigo el apóstol Pablo. Puedes hacer lo que quieras en Corinto. Tienes la libertad de visitar los lugares que se te antojen. Pero no todo te conviene. No te conviene porque a cambio de entrar a esos sitios, a cambio de tener esas conversaciones tienes que entregar tu mente y corazón. No vale la pena.

Especialidades Juveniles

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Sunday, July 15th, 2007 Uncategorized 4 Comments

Como Ser Feliz

Lectura: Salmos 146

Bienaventurado aquel cuya ayuda es el Dios de Jacob. -Salmos 146:5

Todos quieren ser felices. Pero muchos fracasan en su búsqueda por encontrar ese premio tan difícil de alcanzar porque buscan en los lugares equivocados.

Proverbios 16:20 nos dice, «el que confía en el SEÑOR es bienaventurado». Y Salmos 146:5 indica que la felicidad les llega a aquellos que encuentran su ayuda y esperanza en Dios.

El fundamento para la felicidad es una relación apropiada con el Señor. Pero para experimentar esa felicidad plenamente, debemos construir sobre ese fundamento de maneras prácticas. Encontré esta lista de Diez Reglas para una vida más feliz:

1. Regalar algo.

2. Hacer algo amable.

3. Dar las gracias siempre.

4. Trabajar con brío y vigor.

5. Visitar a los ancianos y aprender de su experiencia.

6. Mirar atentamente el rostro de un bebé y maravillarse.

7. Reírse a menudo -es un lubricante para la vida.

8. Orar para conocer la manera de Dios.

9. Hacer planes como si se fuera a vivir para siempre -porque

así será.

10. Vivir como si hoy fuera nuestro último día sobre la tierra.

Estas son excelentes ideas para vivir una vida feliz. Fortalece cada una de estas reglas con alabanza, y tu felicidad será completa. «Oh, alma mía, alaba al SEÑOR. Alabaré al SEÑOR mientras yo viva». (Sal. 146:1-2). -RWD

Confiar y obedecer al Señor trae la verdadera felicidad.

Nuestro Pan Diario

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Wednesday, June 27th, 2007 Uncategorized 2 Comments

Una Vida Con Proposito

Sabes para donde va tu vida, para que fuiste creado, para quien estas trabajando??????

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Monday, May 14th, 2007 Uncategorized 1 Comment

Que todos los hombres oren

Por Daniel Bustamante

“Quiero que los hombres oren en todo lugar, levantando manos santas, sin iras y contiendas, asimismo que las mujeres se atavíen con ropa decorosa, con pudor y modestia; no con peinados ostentosos, ni oro, ni perlas ni vestidos costosos sinò con buenas obras como corresponde a mujeres que profesan piedad”. I Timoteo 2:8-10

No hay lugar donde un cristiano no pueda orar durante su vida. Nada ni nadie puede impedírselo. Jesús orò en la misma cruz y ni el Imperio Romano con todo su poder, ni el Concilio, ni los Fariseos pudieron impedírselo. Esteban oró, en medio de la turba de los enemigos de Dios que lo apedreaban.

Sí, tu puedes orar en cualquier parte, a cualquier hora, y no importan las circunstancias, Dios estarà allì para escucharte. Si, Dios reclama que los que oren, no solamente levanten las manos, sino que sus manos sean santas. No solo porque cuando Cristo murió en la cruz, nos diò una santidad posicional, sinò tambièn porque nuestras manos, en un proceso de santificación, estèn limpias de ira, contienda y de todo otro tipo de pecado.

Si la oración es pùblica quizás puede afectar a alguna persona que conozca sus problemas. Si hay pecado, nuestras oraciones seràn estorbadas dice la Biblia. Así que debemos pedir perdón a Dios y a quién hemos agraviado u ofendido y luego vendrà la restauración de parte de Dios. Pero tambièn habla, de la conducta exterior de las mujeres y sus arreglos y habla de la modestia. El cristiano no necesita la ostentación.

Estar bien vestidos y arreglados honra al Señor, pero los extremos son malos, tanto el descuido y el desorden, como el exceso de arreglo que marca diferencias, entre el que tiene y el que no tiene. Conozco gente que compite en las reuniones, esto es inmadurez cristiana, es perder el sentido de lo importante, por lo humano e intrascendente de la moda.

Esto esconde una demostración de orgullo y ostentación que a Dios no le agrada. Dios quiere que nuestro atavìo, sea de buenas obras, que tienen por objetivo honrarle a El. Un amor desplegado hacia los demàs que nos necesitan a nosotros y a nuestra ayuda. Oremos en todo tiempo y en todo lugar para que Dios nos haga de bendición para otros.

¡Señor ayúdame para tener un Espíritu de oración y ayuda permanente!

Visto | Sigueme

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Thursday, February 15th, 2007 Articulo 3 Comments

El Perdon Por Roberto Nogueras

Muchas veces nos preguntamos ¿Por qué estamos como estamos? ¿Porque reacciono como reacciono? ¿Por qué sigo recordando esto que tanto quiero olvidar?
La contestación a esta pregunta es una que mucho hemos escuchado antes, la sabemos y hasta la predicamos y es el PERDON. No importa la edad que tengas si eres niño, joven, adulto o anciano la falta de perdón se convierte en un ancla y hasta en una maldición para tu vida y tu familia.

¿QUE ES EL PERDON?
El diccionario define el perdón como: Acción y resultado de perdonar una pena, ofensa, deuda. El acto de no retribuir las ofensas con el castigo merecido. (Nuevos Diccionario De La Biblia).
Otra forma de llamar al perdón es compasión, gracia, condonación, indulto, generosidad, indulgencia, clemencia, amnistía, absolución.
Es decir que perdón lo podemos definir como la acción de no dar su merecido al que nos hace algún daño o mal. El perdón no es una palabra que usamos sino una actitud del corazón es dar por pagada la deuda de quien nos debe. Shalom…nada entre nosotros… [PAZ].
Existe el perdón divino del pecado humano que Dios da a conocer a través de su palabra. También existe el perdón humano de uno a otro. Este perdón fue ordenado por Jesús a los discípulos como lo vemos en Mateo 18: 21-22:
21 Entonces se le acercó Pedro, y le dijo: Señor, ¿cuántas veces pecará mi hermano contra mí que yo haya de perdonarlo? ¿Hasta siete veces?
22 Jesús le dijo*: No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete.
Mateo 18: 21-22

Vemos que la contestación de Jesús no es una sugerencia ni un consejo, sino una instrucción clara de que tenía que perdonar las veces que fuera necesario. El perdón en nuestra vida es una decisión a ser obedientes a Dios y no es algo emocional. El perdón no es un sentimiento es una decisión.

Todo el dolor y las raíces de amargura que cargamos toda nuestra vida que nos impide madurar y crecer tienen una solución sabia de parte de Dios; se llama perdón. El perdón es una decisión que da vida al que perdona. El perdón no tiene efecto directo en la persona perdonada, el verdadero efecto es para el que lo da. Cuando perdonamos nos liberamos de todo lo que nos ataba a esa persona que nos dañó. El perdón no tiene que ver con religión o religiosidad y más aún no es algo que sientas, es algo que decides y tus sentimientos se alinearan a tu decisión.
A ti que estas leyendo esto en este momento, no hay casualidades y Dios ha permitido que te inquiete este tema y lo hayas leído. Esta es tu hora de entregar tus cargas a Jesús y dejar atrás todos los años, meses o días que has vivido esclavo a esa persona que te ha hecho daño y sin darte cuenta se ha convertido en la razón de tu vivir porque piensas en esa situación en todo momento. Posiblemente fue injusto lo que viviste y te dolió mucho y puedes llegar a pensar porque a mi. El proceso de tu sanidad comienza aquí y ahora.
Comienza con la decisión de perdonar a esa persona, no por que lo merezca si no porque no te va a esclavizar más y vas a seguir adelante en la victoria de Cristo. Es una decisión de decir… “Yo te perdono por el daño que me has hecho__________”. No importa quien fue, si esta vivo o ya murió. Si ya murió de todas formas te duele igual porque no has perdonado. Esta es tu oportunidad para comenzar a disfrutar de las bendiciones de Dios para tu vida. Cuando perdonas te liberas y liberas a los que están a tu alrededor.
Ahora; quiero invitarte si no tienes el regalo de la vida eterna que no salgas de esta página hasta terminar de leer la mejor noticia para el resto de tu vida.

Por mucho tiempo, se nos ha dicho que hay que ser buenos o portarse bien para ir al cielo.
PERO LA BIBLIA DICE: “Por cuanto todos pecaron y están destituidos de la gloria de Dios”.

  • O sea que nadie puede salvarse por sus propias obras.
  • Pero nosotros, insistimos en portarnos bien y creemos que así entraremos al cielo.
  • Eso es porque nos comparamos con otros seres humanos peores que nosotros.

Pero el problema es que Dios no te compara con ellos, Dios te compara con Él mismo.

LA BIBLIA DICE QUE PARA ENTRAR AL CIELO “Sed vosotros perfectos como vuestro padre que está en los cielos es perfecto”. Eso significa no haber cometido ni un pecado en toda tu vida: una sola mentira, te descalifica para entrar al cielo.

PERO ENTONCES, ¿Cómo ME SALVO?

  • Dios sabía que el hombre nunca llegaría al cielo por sus obras, pero El te ama tanto que para no matarte, envió a la cruz a su único hijo, a tomar tu lugar.
  • Tú y yo pecamos todos los días, y merecíamos la muerte, Él no pecó nunca.
  • Por amor, recibió toda la ira de Dios, derramó su sangre, y al morir pagó toda tu deuda de pecado.
  • Resucitó y ahora está en el cielo ofreciéndote el regalo de la vida eterna.
  • Si tú entiendes que eres un pecador y no puedes salvarte ti mismo.
  • Que Cristo con su sacrificio pagó tu deuda.
  • Y que El es el único camino para la vida eterna, y le abres tu corazón, la Biblia dice que en ese momento tú eres hecho hijo de Dios, y recibes el regalo de la vida eterna.

JESÚS DIJO: “HE AQUÍ YO ESTOY A LA PUERTA Y LLAMO, SI ALGUNO OYE MI VOZ Y ABRE LA PUERTAS, YO ENTRARE A EL, Y CENARE CON EL, Y EL CONMIGO”.
Si alguien quiere recibir este regalo hoy, solo repite esta oración:
Padre del cielo, te doy gracias en este día, por haber enviado a tu hijo Jesús a tomar mi lugar en la cruz y a morir por mis pecados. Ahora sé que yo no puedo salvarme a mi mismo por mis buenas obras, y que mi único camino para vida eterna es el sacrificio de Cristo. Jesús en este día yo te abro mi corazón y te recibo como mi Salvador y mi Señor. Te pido que me llenes de tu amor, tu paz, tu gozo. Ayúdame a conocerte más. En el nombre de Jesús, Amen.

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Monday, January 8th, 2007 Uncategorized 5 Comments


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