Fragmente de Libro

Cuatro Principios Fuertes y Aplicaciones Sensatas

FRAGMENTO DEL LIBRO “MATRIMONIO DE SOBREVIVIR A PROSPERAR”   AUTOR: Charles Swindoll

CUATRO PRINCIPIOS FUERTES Y APLICACIONES SENSATAS
Piense primero en su matrimonio y luego en su familia.

¡DESPIÉRTESE!
La condescendencia nos ciega a la realidad. Al dejarnos llevar por la corriente de nuestra cultura, siguiendo la senda de menos resistencia, no notamos la distancia creciente entre nosotros y el Señor. Es fácil trivializar el mal, ser indiferentes al mismo, tolerarlo, aceptarlo y finalmente abrazarlo.

¡Despiértese!
Mire lo que usted es en relación al Señor y determine enfocar eso realistamente.
Este no es tiempo para echarse a dormir. Si se trata sólo de usted y su cónyuge, permanezca despierte y alerta a las súplicas sutiles de los acomodos. Si tiene hijos pequeños en casa, sea proactivo para descubrir cómo la cultura de ellos puede estar influyendo en ellos. Si tiene adolescentes, invierta algún tiempo viendo los programas de televisión que ellos ven y oyendo la música que les  gusta a ellos. Tal vez usted tenga que invertir, pero es mejor si usted entiende los mensajes que ellos están recibiendo, de modo de que el mundo no sea la única voz que sus hijos oyen.
No se deje engañar por el desenfado de ellos. Usted no puede silenciar al mundo, pero tampoco tiene que hacerlo. Sus hijos anhelan con ansias dirección en medio de lo que es para ellos un tiempo de confusión y cambio. Ellos simplemente pretenden descartar su consejo y su intervención. Es más, su palabra cuenta para ellos mucho más de lo que ellos están dispuestos a admitir. Bien pueden encogerse de hombros y entornar los ojos, pero le oyen.

¡ESCUCHE!
El conocimiento nos hace libres. El enemigo de nuestras almas se aprovecha de la ignorancia. En tanto y en cuanto Satanás, el príncipe de este mundo, pueda mantenerlo ignorante, puede mantenerlo ignorante, puede engañarlo con superstición y temor. Él tergiversará su teología a fin de mantenerlo persiguiendo soluciones erradas. ¡Las consecuencias de ese abandono son devastadoras! Su vida espiritual estará dominada por incertidumbres e inseguridades. Se hallará confundido en cuanto a quién es usted y a dónde se dirige.
Jesús dijo esto en cuanto a ser discípulo. “Si vosotros permaneciereis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos; y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres” (Juan 8:31-32). Cuando usted está creciendo en su conocimiento de la palabra de Dios, eso lo equipa para pensar claramente y ver el mundo en forma realista. Estudie las Escrituras Sagradas. Lea la Biblia diariamente, y memorice pasajes claves. Cada vez que me dedico a ese ejercicio, me asombra ver cómo se aguza mi discernimiento; y cuanto mejor enfrento las pruebas rutinarias de la vida.

Para leer los otros 2 punto, vea el libro de la página 19 en adelante…

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Thursday, June 26th, 2008 Matrimonios No Comments

¿CUÁL ES TU PRECIO?

Fragmento del libro: Cuando Dios Susurra Tu Nombre, Autor: Max Lucado.

¿CUÁL ES TU PRECIO?

Asistir a un programa de entretenimiento no era tu idea de una actividad de vacaciones, pero tus hijos deseaban ir, así que cediste. Ahora que estás aquí, empiezas a disfrutarlo. La actividad frenética del estudio es contagiosa. La música es alegre. El escenario es colorido. Y los riesgos son altos.

“¡Más altos de lo que jamás han sido!” El anfitrión del programa se jacta. “Bienvenidos a ¿Cuál es tu precio?” Estás a punto de preguntarte a tu cónyuge si el cabello del animador era natural cuando este anuncia el precio: “¡Diez millones de dólares!”
El auditorio no necesita que lo estimulen; estallan en un aplauso.
“Es el juego más rico de la historia”, dice con orgullo el animador. “¡Hoy alguno saldrá de aquí con un cheque por valor de diez millones!” -No seré yo –le dices entre risitas a tu hija mayor-. Nunca he tenido suerte con el azar.
-Shhhh – susurra ella, señalando hacia el escenario-. Están a punto de extraer un nombre.
Adivina cuál nombre llaman. En el instante que lleva decirlo, pasas de ser el espectador a jugador. Tus hijos chillan, tu esposa grita y mil ojos observan cómo la muchacha bonita te toma de la mano y te acompaña hasta el escenario.
“¡Abran la cortina!”, ordena el animador. Te das vuelta y observas mientras se separan las cortinas y emites una exclamación ante lo que ves. Una carretilla color rojo brillante llena de dinero… rebosando de dinero. La misma señorita que te acompañó hasta el escenario ahora empuja la carretilla hacia donde te encuentras y la estaciona delante de ti.
-¿Alguna ves viste diez millones de dólares? – pregunta el anfitrión de dientes perlados.
-Hace bastante que no – contestas. El auditorio se ríe como si fueras un cómico.
- Hunde las manos – invita él-. Adelante, zambúllete.
Miras a tu familia. Un hijo está con la boca abierta, uno está orando y tu cónyuge te anima con los pulgares levantados. ¿Cómo negarte? Te hundes hasta la altura de los hombros y te levantas, aprisionando contra tu pecho un montón de billetes de cien dólares.
- Puede ser tuyo. Todo puede ser tuyo. La decisión es tuya. La única pregunta que deberás responder es “¿Cuál es tu precio?”
Vuelve a resonar el aplauso, toca la banda y tragas con fuerza. Detrás de ti se abre una segunda cortina, que descubre un gran cartel. “¿Qué es lo que estás dispuesto a entregas?”, está escrito en la parte superior. El anfitrión explica las reglas.
-Lo único que debes hacer es aceptar una condición y recibirás el dinero.
“¡Diez millones de dólares!” susurras para ti.
No un millón ni dos, sino diez millones. Una suma nada desdeñable. Lindo ahorro. Diez millones de dólares alcanzarían para mucho, ¿verdad? Los costos de enseñanza cubiertos. Jubilación garantizada. Abriría las puertas de algunos autos o de una nueva casa (o varias).
Se podría ser un gran benefactor con una suma tal. Ayudar a algunos orfanatos. Alimentar a algunas naciones. Edificar algunas iglesias. De repente comprendes: Esta es una oportunidad única en la vida.

-Escoja. Sólo elija una opción y el dinero es suyo.
Una voz grave desde otro micrófono comienza a leer la lista:
1. Ceda a sus hijos en adopción.
2. Prostitúyase por una semana.
3. Renuncie a su ciudadanía estadounidense.
4. Abandone su iglesia.
5. Abandone a su familia.
6. Mate a un desconocido.
7. Hágase un cambio de sexo quirúrgico.
8. Abandone a su esposa.
9. Cambie su raza

- Esa es la lista – proclama el animador-. Ahora haga su selección.
Empiezan a tocar la música lema, el auditorio está en silencio y tu pulso está acelerado. Debes tomar una decisión. Nadie te puede ayudar. Estás sobre el escenario. La decisión es tuya. Nadie puede decirte qué cosa elegir.
Pero hay algo que te puedo decir. Puedo decirte lo que harían otros. Tus vecinos han dado sus respuestas. En una encuesta nacional formularon la misma pregunta, muchos dijeron lo que harían. 7% de los que respondieron asesinarían por esa cantidad de dinero. 6% cambiarían su raza. 4% cambiarían su sexo.

Si el dinero es la medida del corazón, entonces este estudio reveló que el dinero está en el corazón de la mayoría de los estadounidenses. A cambio de diez millones de dólares:
25% abandonaría a su familia.
25% abandonaría su iglesia.
23% se prostituiría por una semana.
16% cedería su ciudadanía estadounidense.
15% abandonaría a su cónyuge.
3% cedería a sus hijos en adopción.

Aun más revelador que lo que los estadounidenses haría por diez millones de dólares es el hecho de que la mayoría haría algo. Dos tercios de los encuestados accederían a por lo menos una, algunos a varias, de las opciones. En otras palabreas, la mayoría no abandonaría el escenario con las manos vacías. Pagaría el precio necesario para ser dueño de la carretilla.
¿Qué harías tú? Mejor aún, ¿qué es lo que estás haciendo?
“Deja de soñar, Max”, dices tú. “Nunca he tenido la oportunidad de ganarme diez millones.”
Quizás no, pero has tenido la oportunidad de ganarte mil o cien o diez. El monto puede no haber sido el mismo, pero las opciones sí lo son. Lo cual hace que la pregunta sea aun más inquietante. Algunos principios morales por mucho menos de diez millones de dólares.

Jesús tenía una palabra para eso: avaricia.
Jesús también tenía una definición para la avaricia.

Decía que era la práctica de medir la vida según las posesiones.
La avaricia equipara el valor de una persona con su cartera:
1. Tienes mucho = eres mucho
2. Tienes poco = eres poco.

La consecuencia de semejante filosofía es predecible. Si eres la suma de lo que tienes, es necesario que seas dueño de todo. Ningún precio es demasiado elevado. Ningún pago demasiado costoso.
El programa de entretenimiento era ficticio, pero los hechos son verdaderos. Estás sobre un escenario. Te han entregado un premio. Los riesgos son altos. Muy altos.

¿Cuál es tu precio?

Libro: Cuando Dios Susurra tu nombre, Autor: Max Lucado, Paginas 67 – 74

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Friday, May 16th, 2008 Articulo 3 Comments

PÓNGASE DE ACUERDO EN ESTO

Si está casado, póngase de acuerdo con su cónyuge en el presupuesto. Solamente esta frase exige por sí sola un libro que describa cómo lograrlo, pero la realidad es esta: si no trabajan juntos es imposible triunfar. Una vez que se llega a un acuerdo respecto al presupuesto y está por escrito, haga un compromiso serio de que nunca hará nada con su dinero que no aparezca en el papel. El papel es el jefe del dinero, y usted es el jefe de lo que se escribe en el papel. Pero tiene que ajustarse al presupuesto, o esto no es más que una elaborada teoría.

Libro: “Transformación Total de su Dinero” Pagina 113

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Sunday, April 20th, 2008 Articulo No Comments

VIENE DE ADENTRO (Andy Stanley)

DESCARTANDO LAS MULETAS

¿Cuánto tiempo va a permitir usted que la gente que le ha hecho daño controle su visa?¿otro año?¿otro capítulo?¿Cuánto tiempo? Esa pregunta puede ser frustrante porque pensamos de modo ingenuo que no tenemos ninguna alternativa para el asunto.
En tanto que es verdad que no se puede deshacer lo que está hecho, es igualmente cierto que usted no tiene que permitir que el pasado controle su futuro. En unas pocas páginas voy a hablar en detalle de cómo desalojar de su corazón la ira, pero esa información no será útil mientras no haga lo que Margaret hizo. Primero tiene que decidir que puede sr libre. Luego tiene que dejar de usar su historia como pretexto.
El problema es que las buenas excusas rara vez se llenan de polvo. Las usamos, y las usamos, y las usamos. Usted tiene que decidir dejar a un lado sus muletas. Recuerde, su historia explica su conducta, no la excusa. Mientras no esté dispuesto a abrazar esta verdad sencilla pero perturbadora, nunca sacará la ira del cubil oculto de su corazón. Además, justificar su conducta recitando su historia sigue dándole poder a las personas que le han hecho daño. ¿Por qué continuar permitiéndole esa clase de influencia en su vida?

UN FIN SORPRENDENTE

Hay una manera apropiada de usar su historia: no como excusa, sino como testimonio del poder de Dios para libertarlo de su pasado. Cuando usted le permite a Dios tener acceso a esa parte del corazón que alberga su ira, algo asombroso sucederá. Su historia ya no explicará su conducta, sino estará en agudo contraste con ella.
Tal vez conoce a alguien que parece que lo tiene resuelto todo, alguien que avanza por este mundo con confianza, gracia y nunca tuvo ningún tropiezo en el camino. Luego oye su historia, y esta le parece casi increíble. Usted se queda pensando: ¿cómo puede alguien que creció en un medio ambiente tan doloroso llegar a se tan… tan… perfecto?
Eso es lo que sucede cuando una persona deja de usar su historia como justificación de su ira y más bien permite que Dios haga una cirugía en su corazón.

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Monday, March 3rd, 2008 Articulo No Comments


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