Iglesia
Rony Madrid Predica Fe De Exportacion
Ahora les dejo con esta buenísima serie que se creo el año pasado en mi iglesia Vida Real la cual pastorea Rony Madrid.
Adicional les dejo el bosquejo para que lo puedan imprimir y llenarlo con la predica.
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Fe de Exportación
La Oficina: expresa tu Fe.
Tener una Sólida Relación Con Dios me conduce al éxito en mi pues:
Provee Certeza de Mi Llamado:
Nehemías 1:11 “Y te pido que a este siervo tuyo le concedas tener éxito y ganarse el favor del rey.”
Colosenses 3:23. “Todo lo que hagan, háganlo de buena gana, como si estuvieran sirviendo al Señor y no a los hombres. 24Pues ya saben que, en recompensa, el Señor les dará parte en la herencia. Porque ustedes sirven a Cristo, que es su verdadero Señor.” DHH
Brinda Entusiasmo Contagioso:
Nehemías 2:8 “El rey accedió a mi petición, porque Dios estaba actuando a mi favor. “
Nehemías 2:18 “Entonces les conté cómo la bondadosa mano de Dios había estado conmigo y les relaté lo que el rey me había dicho. Al oír esto, exclamaron:—¡Manos a la obra! Y unieron la acción a la palabra.”
Proporciona Valor En La Adversidad:
Nehemías 4:14 “Luego de examinar la situación, me levanté y dije a los nobles y gobernantes, y al resto del pueblo: «¡No les tengan miedo! Acuérdense del Señor, que es grande y temible, y peleen por sus hermanos, por sus hijos e hijas, y por sus esposas y sus hogares.»
Produce Pasión Y Determinación Para Lograr Resultados:
Nehemías 5:14-19 “Desde el año veinte del reinado de Artajerjes, cuando fui designado gobernador de la tierra de Judá, hasta el año treinta y dos, es decir, durante doce años, ni mis hermanos ni yo utilizamos el impuesto que me correspondía como gobernador. 15 En cambio, los gobernadores que me precedieron habían impuesto cargas sobre el pueblo, y cada día les habían exigido comida y vino por un valor de cuarenta monedas de plata. También sus criados oprimían al pueblo. En cambio yo, por temor a Dios, no hice eso. 16 Al contrario, tanto yo como mis criados trabajamos en la reconstrucción de la muralla y no compramos ningún terreno. 17 A mi mesa se sentaban ciento cincuenta hombres, entre judíos y oficiales, sin contar a los que llegaban de países vecinos. 18 Era tarea de todos los días preparar un buey, seis ovejas escogidas y algunas aves; y cada diez días se traía vino en abundancia. Pero nunca utilicé el impuesto que me correspondía como gobernador, porque ya el pueblo tenía una carga muy pesada.19 ¡Recuerda, Dios mío, todo lo que he hecho por este pueblo, y favoréceme!”.
Provoca Éxito Sobrenatural:
Nehemías 6:15-16 “La muralla se terminó el día veinticinco del mes de elul. Su reconstrucción había durado cincuenta y dos días. 16 Cuando todos nuestros enemigos se enteraron de esto, las naciones vecinas se sintieron humilladas, pues reconocieron que ese trabajo se había hecho con la ayuda de nuestro Dios.”
Romanos 4:17 “Así que Abraham creyó en el Dios que da vida a los muertos y que llama las cosas que no son como si ya existieran.”
¿Por que Dios creo el sexo?
Uno de los aspectos mas importantes en la vida del ser humano es el de como tratamos con nuestro apetito sexual y como desarrollamos relaciones con el sexo opuesto. Dios no quiere que estemos confundidos o que tomemos decisiones equivocadas que afecten nuestro futuro. Dios es pro-sexo pero solo en el tiempo indicado, Él creo el sexo para que lo pudiéramos disfrutar en el MATRIMONIO, y no durante el noviazgo. En el libro de Génesis 2:24 dice “Por tanto, dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán una sola carne.” El termino, “y serán una sola carne” se refiere al trato carnal entre el hombre y la mujer. Dios creo el sexo para que el hombre y la mujer se unieran espiritualmente, emocionalmente, y físicamente. El sexo es un regalo de Dios para la humanidad.
Hay personas que piensan que el sexo es sucio, o que es un tema vergonzoso del cual no se debe hablar. Muchos padres de familia nunca tocan el tema en su casa, esta decisión lleva al adolescente a buscar informacion de otras fuentes como los amigos, dandoles una perspectiva incorrecta de lo que en realidad es el sexo. Yo te animo a que le preguntes a tus padres acerca del sexo. La realidad es de que el sexo esta en toda la Biblia, por ejemplo Proverbios 5:18-19 dice “Sea bendito tu manantial, Y alégrate con la mujer de tu juventud, Como cierva amada y graciosa gacela. Sus caricias te satisfagan en todo tiempo, Y en su amor recréate siempre.” Cuando el joven o la jovencita toma la decisión de esperar y disfrutar del sexo dentro del matrimonio entonces las promesas de la Biblia son activadas en su vida. El sexo fue la idea de Dios desde el principio. El sexo es parte del diseño de Dios, y debe de ser algo privado dentro del matrimonio. Dios es real, emocionante, y todo lo que Él hace lo hace con el plan de cumplir su propósito. Dios formo el hombre y a la mujer con diferentes órganos sexuales pero los formo para que se complementaran el uno al otro.
Nuestro apetito sexual es un regalo de Dios, pero si no es aplicado de acuerdo al manual de la Biblia el sexo en el lugar equivocado viene a convertirse en un placer destructivo de nuestra vida. La revista “Seventeen” (diecisiete) a través de una encuesta dice que 44 por ciento de las jovencitas y 54 por ciento de los jovencitos, piensan que no hay nada de malo con el sexo antes del matrimonio. Para la edad de quince anos 24 por ciento de los adolescentes respondieron que estaban teniendo relaciones sexuales. A la edad de 18 anos 60 por ciento sé han involucrado en algun tipo de actividad sexual y a la edad de 21 anos 82 por ciento están teniendo relaciones sexuales. En esta encuesta solo 30 por ciento de las jovencitas y 32 por ciento de los jóvenes dijeron que el joven debe esperar hasta llegar a el matrimonio para tener relaciones sexuales. Cada año, aproxima damente cuatro millones de adolescentes serán diagnosticados con una enfermedad venerea. Los hechos son claros y simples, aquellos que adoptan una conducta riesgosa sexualmente (o con drogas intravenosas) corren el riesgo de contraer una infección por transmisión sexual. Tú tienes poder sobre tu cuerpo y tu sexualidad, pero con ese poder viene también una gran responsabilidad. Usa lo que has aprendido con inteligencia y esfuérzate por convertirte en una persona con una sexualidad sana.
Es necesario conocer la verdad para poder declararla en nuestra vida, y también debe ser obedecida. La verdad es lo opuesto de lo malo. La verdad es la Palabra de Dios la cual ayuda al joven a entender con claridad que la voluntad de Dios es que el joven se abstenga de una relación sexual hasta llegar al matrimonio. 1 Tesalonicenses 4:3 dice “Pues la voluntad de Dios es vuestra santificación; que os apartéis de fornicáción.” Fornicación es tener una relación sexual antes del matrimonio. No podemos confundir el amor con el sexo, porque el sexo no es una forma de amor. El mundo esta educando al joven a través de la televisión con la idea de que el sexo y el amor son lo mismo. La mayoría de los programas contienen fornicacion y cada día que pasa la humanidad se adormece mas y mas ante esta situación. El pecado se a multiplicado tanto que el joven piensa que si amo a mi novio o novia entonces debo expresar el amor a través del sexo. El sexo fue diseñado por Dios para que se disfrutara dentro del matrimonio únicamente. Recuerda que Adán y Eva no se avergonzaron cuando se encontraron desnudos en el huerto y la razón era porque estaban viviendo bajo el diseño de Dios, mas cuando pecaron la Biblia dice que sus ojos fueron abiertos a lo malo y les dio vergüenza, pero fue su pecado la causa de su vergüenza. La Biblia nos dice en 1 Corintios 10:13 “No os ha sobrevenido ninguna tentación que no sea humana; pero fiel es Dios, que no os dejará ser tentados más de lo que podéis resistir, sino que dará también juntamente con la tentación la salida, para que podáis soportar.” Dios siempre nos dará la salida, apoyate de tus padres, amigos cristianos, lideres de jóvenes, y personas que son e jemplos para tu vida, No permitas que el sexo se convierta en un arma destructiva en tu vida, acepta hoy la palabra de verdad, y has un compromiso de vivir el diseño de Dios para tu vida.
Por Abel López
Visto | Dimension Juvenil
Respuesta cristiana al debate homosexual
La tríada de Pablo: la fe, la esperanza y el amor aplicados a un tema que desafía los valores cristianos
Respuesta cristiana al debate homosexual
“Y esto erais algunos mas ya habéis sido lavados, ya habéis sido santificados, ya habéis sido justificados en el nombre del Señor Jesús y por el Espíritu de nuestro Dios” (1 Corintios 6:11).
No existe un desafío ético que enfrenten las iglesias hoy que sea más radical que el debate homosexual o “gay”. Tiende a ser polarizado entre “homofobia y “homofilia”, esto es, entre aquellos que sienten una repulsión emocional hacia las personas homosexuales, y aquellos que ven las relaciones comprometidas del mismo sexo como equivalentes moralmente al mismo matrimonio.
¿Estamos limitados a esta alternativa? ¿O es posible desenredar nuestras emociones de nuestras convicciones? ¿Existe una forma cristiana de combinar el pensamiento bíblico acerca de la intención de Dios para la sexualidad humana, con una actitud igualmente bíblica de entendimiento, respeto y apoyo para personas con disposición homosexual?
A causa de la naturaleza explosiva del tema, permítanme comenzar describiendo el contexto apropiado de nuestro pensamiento acerca de los compañeros del mismo sexo, y afirmando una cantidad de verdades que tomo por sentadas en mis lectores y yo mismo mientras escribo.
1 – Somos todos seres humanos
Esto es para decir, no existe tal fenómeno como “un homosexual”. Hay solamente personas, personas humanas, hechas a la imagen y semejanza de Dios, aunque caídas, con toda la gloria y la tragedia que esa paradoja implica, incluyendo el potencial sexual y los problemas sexuales.
Sin embargo, no importa cuán fuertemente desaprobemos las prácticas homosexuales, no tenemos la libertad de deshumanizar a aquellos que participan de esto.
2 – Somos todos seres sexuales
Nuestra sexualidad, de acuerdo con ambas, Las Escrituras y la experiencia, es básica a nuestra humanidad. Los ángeles pueden ser asexuados, nosotros los humanos no. Cuando Dios hizo la humanidad nos hizo varón y mujer. Así que, hablar de sexo es tocar un punto cercano al centro de nuestra personalidad.
Una parte vital de nuestra identidad está en discusión y tal vez, es respaldada o amenazada. Por lo tanto, el tema demanda un grado inusual de sensibilidad.
3 – Todos somos pecadores
Somos frágiles y vulnerables. Somos peregrinos en nuestro caminar hacia Dios. Estamos muy lejos de la llegada. Participamos de un conflicto incesante con el mundo, la carne y el diablo, el cual aún no hemos conquistado.
Además, y en particular, somos pecadores sexuales. La doctrina de la depravación total establece que cada parte de nuestro ser humano ha sido corrompida y torcida por el pecado, y que eso incluye nuestra sexualidad. Nadie –con la sola excepción de Jesús de Nazaret– ha sido sexualmente sin pecado.
No hay por qué, por lo tanto, venir a este tema con una horrible actitud de superioridad moral de “soy más santo que tú”.
Porque todos nosotros somos pecadores, estamos todos bajo el juicio de Dios, y todos necesitamos con urgencia la gracia de Dios.
Solamente con estas verdades en nuestra mente podemos comenzar la búsqueda de una respuesta provechosa y verdaderamente bíblica al debate homosexual. Y, por supuesto, como hombres y mujeres cristianos, una respuesta honesta pero compasiva, deberá ser nuestro objetivo.
De modo que si la práctica homosexual debe ser mirada a la luz de la revelación bíblica completa, como una desviación de la norma de Dios, y si debemos por lo tanto llamar a las personas inclinadas a la homosexualidad a abstenerse de las prácticas y compañías homosexuales, ¿qué consejo y ayuda podemos darles para animarlas a responder a este llamado?
Yo tomaría la tríada de Pablo: fe, esperanza y amor, y la aplicaría a todas las personas inclinadas a la homosexualidad.
El llamado a la fe
En primer lugar, la fe acepta los estándares de Dios. La única alternativa al matrimonio heterosexual es la soltería y la abstinencia sexual.
El mundo secular dice: “El sexo es esencial para el logro humano. Esperar que las personas homosexuales se abstengan de la práctica homosexual es condenarlos a la frustración y llevarlos a la neurosis, desesperación y aún al suicidio. Es escandaloso pedirles que se nieguen a sí mismos lo que es el modo natural y normal de su expresión sexual…”
Pero no, la enseñanza de La Palabra de Dios es diferente. La experiencia sexual no es esencial para el logro humano. Seguramente que es un buen don de Dios. Pero no es dado a todos, y no es indispensable para ser un ser humano.
Las personas en la época de Pablo decían que así era. Su lema era: “La comida para el estómago y el estómago para la comida; sexo para el cuerpo y el cuerpo para el sexo” (ver 1 Corintios 6:13).
Pero esta es una mentira del diablo. Jesucristo fue soltero y perfecto en su humanidad. Así que, ¡es posible ser soltero y humano al mismo tiempo!
Además, los mandamientos de Dios son buenos y no penosos. El yugo de Cristo trae descanso, no tempestad; el conflicto les viene únicamente a aquellos que lo resisten.
Así que, finalmente es una crisis de fe: ¿a quién le creeremos? ¿A Dios o al mundo?
¿Nos someteremos al señorío de Jesús, o sucumbiremos a las presiones de la cultura prevaleciente? La verdadera “orientación” de los cristianos no es lo que somos por constitución –hormonas– sino lo que somos por elección –corazón, mente y voluntad–.
En segundo lugar, la fe acepta la gracia de Dios. La abstinencia no solamente es buena, si es que Dios nos llama al celibato, también es posible. Sin embargo, muchos lo niegan.
– Usted conoce la fuerza imperiosa de nuestro ímpetu sexual –dicen–. Pedirnos que nos controlemos es irrazonable.
¿Realmente? ¿Qué haremos con las declaraciones de Pablo siguiendo sus advertencias a los corintios que los varones que se prostituyen y los homosexuales no heredarán el reino de Dios? “Y esto erais algunos –clama– mas ya habéis sido lavados, ya habéis sido santificados, ya habéis sido justificados en el nombre del Señor Jesús y por el Espíritu de nuestro Dios” (1 Corintios 6:11).
¿Y que le diremos a los millones de personas heterosexuales que son solteras? Seguramente todas las personas no casadas experimentan el dolor de la lucha y soledad. Pero, ¿cómo podemos llamarnos cristianos y declarar que la castidad es imposible?
Se hace más difícil por la obsesión sexual de la sociedad contemporánea. Y lo hacemos más difícil para nosotros si escuchamos los argumentos plausibles del mundo, o caemos en la autocompasión, o alimentamos nuestra imaginación con material pornográfico, y así habitamos un mundo de fantasías en el que Cristo no es Señor, o ignoramos su mandato de sacarnos nuestros ojos y cortarnos nuestras manos y pies, esto es, ser implacables con las avenidas de la tentación. Pero cualquiera que sea nuestro “aguijón en la carne”, Cristo viene a nosotros como vino a Pablo y dice: “Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad” (2 Corintios 12:9).
Negar esto es retratar a los cristianos como las víctimas indefensas del mundo, la carne y el diablo, y disminuirlos a ser menos que humanos, y contradecir el evangelio de la gracia de Dios.
El llamado de la esperanza
Muchos estudios han sido conducidos respecto a la causa u origen de la condición homosexual, pero han fracasado en establecer una sola causa, sea hereditaria o adquirida.
Tal como las opiniones difieren sobre las causas de la homosexualidad, así difieren sobre las posibilidades y medios de “cura”. Este tema divide a las personas en tres categorías: aquellas que consideran la sanidad innecesaria, los que la consideran posible, y los que la consideran imposible.
En primer lugar, debemos reconocer que muchas personas homosexuales rechazan categóricamente el lenguaje “cura” y “sanidad’.
No ven la necesidad –y no desean– cambiar. Su posición se resume en tres convicciones: biológicamente su condición es innata –hereditaria–; psicológicamente, es irreversible; sociológicamente, es normal.
En segundo lugar, hay aquellos que ven la “sanidad”, entendida como revertir la orientación sexual, como imposible, sería “más realista”, dicen “hallarles una ubicación en la sociedad”. Ellos piden “tolerancia”, aunque no “aliento” de la conducta homosexual.
¿No son estos puntos de vista, sin embargo, las opiniones desesperadas de la mente secular?
Nos desafía a articular la tercera posición, la cual es creer que al menos algún grado de cambio es posible. Los cristianos saben que la condición homosexual, al ser una desviación de la norma de Dios, no es una señal del orden creado, sino un desorden de la caída. ¿Cómo, entonces podemos acordar en ella o declararla incurable? No podemos.
La única pregunta es ¿cuándo y cómo debemos esperar que suceda la liberación divina y la restauración? El hecho es que aunque los cristianos reclaman que las “sanidades” homosexuales han sucedido, o bien a través de la regeneración o a través del subsecuente trabajo del Espíritu Santo, no es fácil comprobarlas.
La sanidad completa de nuestro cuerpo, mente y espíritu, cualquiera sea nuestra orientación sexual, no sucederá en esta vida. Algún grado de déficit o desorden queda en cada uno de nosotros.
¡Pero, no para siempre! Porque los horizontes cristianos no están atados por este mundo. Jesucristo vuelve; nuestros cuerpos serán redimidos; el pecado, dolor y la muerte serán abolidos; y ambos, nosotros y el universo, seremos transformados. Entonces finalmente seremos liberados de todo lo que mancilla o distorsiona nuestra personalidad.
Y esta seguridad cristiana nos ayuda a llevar cualquier dolor presente. “Porque sabemos que toda la creación gime a una, y a una está con dolores de parto hasta ahora; y no sólo ella, sino que también nosotros mismos, que tenemos las primicias del Espíritu, nosotros también gemimos dentro de nosotros mismos, esperando la adopción, la redención de nuestro cuerpo” (Romanos 8:22-23).
Por lo tanto, nuestros gemidos expresan los dolores de parto de una nueva era. Estamos convencidos que “Las aflicciones del tiempo presente no son comparables con la gloria venidera que en nosotros ha de manifestarse” (Romanos 8:18). Esta confianza de esperanza nos sostiene.
El llamado al amor
En el presente estamos viviendo “el entretiempo”, entre la gracia que abrazamos por fe y la gloria que anticipamos en esperanza. Entre ellas está el amor.
Aunque el amor es justo lo que la iglesia generalmente ha fracasado en mostrar a las personas homosexuales. La actitud de antipatía personal hacia los homosexuales se denomina actualmente “homofobia”. Es una mezcla de temor irracional, y aún repulsión.
No considera que la mayoría de las personas homosexuales no son probablemente responsables de su condición –aunque sí, de su conducta–.
Merecen nuestro entendimiento y compasión –aunque muchos encuentran esto condescendiente–, no nuestro rechazo.
En el corazón de la condición homosexual hay una profunda soledad, el hambre humana natural por el amor mutuo, una búsqueda de identidad y un deseo de ser completos.
Si las personas homosexuales no pueden encontrar estas cosas en la “familia de la iglesia” local, no tenemos por qué continuar usando esa expresión. La alternativa no es solamente entre el calor de la relación física íntima homosexual y el dolor del asilamiento en el frío. Hay una tercera opción, es decir un medio ambiente cristiano de amor, entendimiento, aceptación y sostén.
No pienso que haya ninguna necesidad de animar a las personas homosexuales para que revelen sus inclinaciones sexuales a todos; no es ni necesario, ni ayuda. Pero sí necesitan por lo menos un confidente con quien puedan descargarse, que no los desprecie ni rechace, sino que los sostenga con amistad y oración; probablemente algún profesional, consejería pastoral privada y confidencial; agregado al sostén de un grupo de terapia profesionalmente supervisado; y –tal como las personas solteras– alentarlos a que tengan muchas amistades cálidas y afectuosas.
Por supuesto, serán importantes los recaudos sensibles. Pero es triste que nuestra cultura occidental inhiba el desarrollo de ricas amistades del mismo sexo, engendrando el temor de ser ridiculizado o rechazado como un “raro”.
Doloroso y desconcertante como es el dilema del cristiano homosexual, Jesucristo ofrece a él o ella –sin duda, a todos nosotros– fe, esperanza y amor: la fe para aceptar ambos, los estándares de Él y su gracia para mantenerlos, la esperanza para ver más allá del presente sufrimiento hacia la gloria futura, y el amor para cuidar y sostenernos unos a otros.
“Pero el mayor de estos es el amor” (1 Corintios 13:13).
Por John Stott, conocido internacionalmente como predicador, evangelista y teólogo.
Visto | La Corriente del Espiritu
Josh MacDowell ¿Cómo te ves?
La opinión que tenemos de nosotros mismos marca nuestra manera de ser.
Para lograr una clara perspectiva de tu verdadera identidad, debes verte, ni más ni menos, como Dios te ve. La gran pregunta es: ¿cómo me ve Dios?
Llevas fotos de tu familia en la billetera? ¿Se las muestras con orgullo a los demás cuando hablas de tus padres, tus hermanos y hermanas? La mayoría de las personas están más que deseosas de mostrar las fotos de sus seres queridos. Pero, ¿cómo te sientes cuando tienes que mostrar esa otra foto en tu billetera: la foto de tu cédula de identidad? Posiblemente, como en mi caso, el solo pensar en ello ya te hace sentir mal. Cuando saco mi billetera para alardear de mi esposa y de nuestros cuatro hijos, me siento tentado a colocar el pulgar sobre esa foto «con cara de presidiario». Esa fotografía en nada se parece a mí.
Todos tenemos otra fotografía de identificación personal, mucho más importante que la que podemos llevar en nuestra billetera o cartera. Se trata de un autorretrato subjetivo: el concepto que tenemos de nosotros mismos. Como en el caso de la foto en la licencia de conducir, este autorretrato subjetivo puede ser, o no, una fiel representación de tu verdadero ser. Así como la calidad de una fotografía puede verse afectada por un mal enfoque o por ajustes incorrectos de la cámara, el autorretrato mental puede no ser fiel porque tienes una impresión imperfecta o incompleta de tu persona.
Tomemos el caso de Alejandro. Mientras crecía, el mensaje dominante era: «Alejandro, no puedes hacer nada bien». ¿Acaso era una representación precisa de Alejandro? ¡De ninguna manera! Alejandro no era perfecto en todo: nadie lo es. Pero decir que no podía hacer nada bien es una exageración grosera y humillante. Sin embargo, ese mensaje dejó su huella en su corazón desde la niñez. Alejandro lleva consigo, desde que era niño, ese autorretrato desfigurado donde quiera que vaya. Es la imagen de un hombre de treinta y dos años que cree que es apenas algo más que un error, siempre a punto de fracasar. Como tiene vergüenza de revelar su identidad equivocada a los demás, es tímido y antisocial.
Por otra parte, consideremos el caso de Teresa; la percepción de su identidad merece ser resaltada. Teresa se crió en un hogar cristiano con padres que le prodigaron amor y cuidados. En sus primeros años aprendió que era una creación de Dios, única y muy querida. Como resultado, de adulta está muy segura de su valía para Dios y los demás. Conoce nuevas personas con facilidad, y Dios la ha utilizado para llevar a algunas de sus amistades a Cristo.
¿Cómo te sientes con tu autorretrato interno? ¿Se parece al de Alejandro? ¿Te avergüenzas de tu autorretrato y preferirías mantenerlo oculto? ¿O se parece más bien al de Teresa? ¿Sientes que es una fiel representación de tu verdadera identidad como hijo de Dios? Hablo con miles y miles de adultos y jóvenes todos los años, y visito a cientos de ellos personalmente después de las reuniones.
Por desgracia, conozco a muchas personas como Alejandro. Martín, por ejemplo, parecía ser muy equilibrado y seguro de sí mismo; sin embargo, me dijo: «Creo que soy un fracasado. ¡Tengo mucho temor a lo que la gente piensa de mí! Me cuesta aceptarme. Me da miedo sostener la mirada de la gente y hasta temo estar con ellos. Me siento como una basura. Tengo miedo de ser rechazado».
Las personas como Alejandro y Martín cargan con retratos subjetivos muy fuera de foco. Muy pocas personas disfrutaron los antecedentes positivos y el amparo que gozó Teresa. Muchas personas luchan por abrirse paso en la vida y no pueden ver su verdadera identidad porque provienen de hogares difíciles, de culturas ateas o de experiencias religiosas no bíblicas, o de una combinación de las tres.
Lo que miras es lo que obtienes
Nos guste o no, la idea que tengamos de nuestra persona influye considerablemente en nuestro bienestar emocional, social y espiritual. La investigación demuestra que somos propensos a obrar en armonía con la representación mental que tenemos de nuestra persona.
Por ejemplo, los niños expuestos al ridículo como incompetentes, son proclives a cometer más errores. Las personas que se creen feas suelen tener dificultad para entablar buenas amistades. Si te consideras un fracasado, encontrarás la manera de fracasar no importa cuánto desees triunfar.
Si consideras que, gracias a tu relación con Dios, eres capaz y bueno, enfrentarás la vida con más optimismo y te desempeñarás mucho mejor.
Una percepción clara de nuestra verdadera identidad constituye un activo valiosísimo para una vida sana, feliz y productiva. Un sentido de identidad desvirtuado será un obstáculo a esos valores tan anhelados.
Hay personas que están tan convencidas de su ineptitud, de que nadie las querrá, de que son feas o poco importantes, que ni siquiera ellas se quieren. Al luchar por aceptarse como son, proyectan su percepción en los demás y están convencidas de que nadie puede quererlas, ni siquiera Dios. Estos sentimientos negativos generan ansiedad, estrés y depresión; son influencias negativas en las amistades, en el desempeño laboral y en el crecimiento espiritual.
¿Te miras con una visión de 20/20?
Hay dos posibilidades: nuestra visión puede ser imprecisa o nítida. Las personas con una visión nítida de su verdadera identidad se sienten importantes.
Comprenden su importancia para Dios y para los demás; saben que, gracias a su presencia en el mundo, este es un lugar mejor. Son capaces de relacionarse con los demás y apreciarlos sin sentirse amenazadas. Irradian esperanza, gozo y confianza porque tienen la seguridad de ser hijos de Dios. Se aceptan como criaturas divinas: dignas de ser amadas, valiosas y competentes, redimidas y reconciliadas con Dios para ser lo que Él quiere que sean.
Por otra parte, las personas con una visión imprecisa de su identidad como criaturas de Dios manifiestan una serie de limitaciones. Veamos tres de esas limitaciones:
1. Las personas con una visión imprecisa de su identidad tienen dificultad para relacionarse con otras personas.
Las personas sin un buen autorretrato están tan absortas en sus propias incapacidades que carecen de la energía y atención suficientes para relacionarse positivamente con los demás. Esto es evidente cuando están en presencia de personas que les recuerdan sus defectos. Las personas con escaso sentido de identidad están tan necesitadas de atención que son incapaces de brindar atención desinteresada a los demás.
Como resultado, parecen ser insensibles y egocéntricas. Los sentimientos de incapacidad, producto de un sentido empobrecido de identidad, les impide recibir el amor y el afecto de los demás.
2. Las personas con un sentido pobre de identidad dependen de otros para determinar cómo se definen en un momento dado.
Cuando están rodeadas de personas que las reconocen y elogian, están conscientes de su valía. Sin embargo, cuando la familia, los amigos o los colegas las critican, su sentido de identidad da un giro negativo. En realidad, son esclavas de las opiniones ajenas. No son libres para ser ellas mismas porque su identidad depende de las respuestas de los demás.
3. Las personas con una percepción negativa de su identidad también deben luchar con expectativas negativas.
Estas personas van por la vida esperando ser rechazadas, estafadas y subestimadas. Como esperan siempre lo peor, su comportamiento suele producir ese resultado. Se involucran en conductas autodestructivas, son desconfiadas y sospechan de todos, titubean entre la frágil esperanza de ser aceptadas por los demás y la creencia latente de que nadie las querrá ni aceptará.
Tú puedes transformar un retrato defectuoso
Puedes estar pensando: «¡Con razón mi vida es un desastre! Mi sentido de identidad está “fuera de quicio”. ¿Tengo esperanza?» Créeme, sé cómo te sientes. Si lees mi biografía: “Un escéptico en busca de la verdad” tendrás una idea de cómo una infancia con un padre alcohólico me dejó con una baja autoestima y un pobre sentido de identidad como creación divina.
Si hubiera permitido que las experiencias de mi infancia colorearan mi autorretrato subjetivo, hoy todavía estaría lleno de rabia y angustia. Pero como era un joven cristiano, la imagen equivocada que heredé de estas influencias negativas vividas comenzó a cambiar en dirección a mi verdadera identidad.
Quiero que tengas la certeza, basada en las Escrituras y en mi experiencia personal, de que tu autorretrato subjetivo imperfecto no es permanente: tienes esperanza
Aunque tu autorretrato esté profundamente arraigado en tu mente consciente o subconsciente, puedes cambiarlo para tener una representación más exacta de la persona que Dios pretende que seas. Nunca podrás mirarte con la claridad con que te mira Dios. Las debilidades y los puntos ciegos podrán deformar tu visión; pero te podrás mirar con mayor nitidez.
Cuanto más te concibas como Dios te mira y más comprendas tu verdadera identidad, más disfrutarás ser quien eres. Pon tu autorretrato a la vista de Dios para encontrar tu justa identidad.
¿Cómo tiene lugar la transformación?
Quiero narrarles mi propia experiencia. En primer lugar, establecí una relación personal, amorosa y dinámica con Dios mediante su Hijo Jesucristo. En segundo lugar, me comprometí a asimilar el carácter de Dios por medio del estudio de su Palabra.
En tercer lugar, permití que otros cristianos, en especial los que tenían una idea más clara que yo de mi identidad, me ayudaran a replantear mi entendimiento. Ahora me miro con los ojos de Dios, ¡y me encanta lo que miro!
Tú también puedes transformar la percepción que tienes de ti mismo: de lo que piensas que eres a lo que verdaderamente eres. Puedes reemplazar el retrato desfigurado, vergonzante, deprimente e influenciado por cómo fuiste criado, con una representación estimulante y animada de tu verdadero yo. Mirarte como Dios te mira. De veras eres una persona especial para Dios.
Cómo tener una idea lúcida de tu identidad
En primer lugar, para comprender quién eres debes entender quién es Dios y conocer lo que siente por ti. Reflexiona sobre las siguientes verdades acerca de Dios. Tómate un tiempo para escribir tus respuestas a las preguntas en un cuaderno o en el diario de tu vida:
Dios conoce todas las cosas. Leemos en el Salmo 139:1,5: «Oh Jehová, tú me has examinado y conocido (…) Detrás y delante me rodeaste, y sobre mí pusiste tu mano».
Dios es el rey del universo. Leemos en 1 Crónicas 29:11: «Tuyos son, Señor, la grandeza y el poder, lo gloria, la victoria y la majestad. Tuyo es todo cuanto hay en el cielo y en la tierra. Tuyo también es el reino, y tú estás por encima de todo».
En segundo lugar, para comprender quién eres necesitas prestar atención a lo que Dios dice que eres. Escucha la voz de Dios que te hable.
Dios dice: «Eres una obra maestra» Leemos en Efesios 2:l0: «Porque somos hechura suya creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano a fin de que anduviésemos en ellas». Toma este versículo y hazlo tuyo: «Soy la obra maestra de Dios. Dios me ha hecho de nuevo por medio de Jesucristo».
¿Qué significa que Dios te llame su obra maestra, una creación de gran valor? ¿Puedes comprender lo que Dios siente por ti, que está encantado contigo? Tu verdadera identidad es lo que Dios considera que eres.
Dios dice: «Te amo, con amor eterno». Leemos en Jeremías 31:3: «Con amor eterno te he amado; por tanto te prolongué mi misericordia».
Toma este versículo y hazlo tuyo: «Dios me ama con amor eterno; por eso me sigue con fidelidad».
¿Qué significa que Dios te ame con amor eterno; es decir, que nada de lo que digas o hagas podrá cambiar el amor que siente por ti? ¿Puedes comprender lo que Dios siente por ti? Él te creó a su imagen (lee Génesis 1:26-27).
Eres la cima de su genio creativo. Dios ha dispuesto desarrollar una relación íntima contigo porque te ama. Nada de lo que hagas podrá disminuir el amor que siente por ti.
Tienes un valor incalculable para Dios. En el Calvario, Dios proclamó ante el cielo, el infierno y toda la Tierra, que merecías el regalo de Jesucristo, su amado Hijo. Si tuvieras que ponerte un precio, este sería «Jesús», porque eso fue lo que Dios pagó para salvarte (lee 1 Corintios 6:19-20; 1 Pedro 1:18-19).
Su muerte en la cruz fue el pago de tus pecados.
Para Dios, «vales tanto como Jesús» porque eso fue lo que Él pagó por ti
Esto es la solemne declaración de tu valor para Dios. Vales mucho porque nuestro Dios, en su amor, así te creó. Necesitas comprender que aunque hubieras sido la única persona en la Tierra, Dios habría mandado a su Hijo por ti. Y, como si esto fuera poco, como conquistó el pecado, la muerte y la tumba, Jesús regresó al cielo para prepararte una morada eterna (lee Juan 14:1,3).
Es importante recordar, sin embargo, que el ser considerados dignos de amor y valiosos como hijos de Dios, proviene de ser lo que Él nos hizo y de lo que hizo por nosotros. Dios no se fija ni se interesa en nosotros por nada de lo que hagamos o seamos por nosotros mismos.
Nuestra identidad se la debemos solo a Él. Debemos regocijarnos constantemente con el salmista: «Te alabaré; porque formidables, maravillosas son tus obras; estoy maravillado» (Salmo 139:14).
Adaptado del libro “Mírate como Dios te mira. Experimenta el gozo de ser tú mismo”, por Josh MacDowell, Editorial Vida
Visto | Sigueme Network
Billy Graham comentó: “La fortaleza para nuestras conquistas y victorias la tomamos continuamente de Cristo
Antecedentes
Se ha dicho que los seres humanos son criaturas de hábitos. Muchas de nuestras prácticas se vuelven automáticas y, con frecuencia, ni siquiera estamos conscientes de que hacemos ciertas cosas o que las realizamos de modos específicos.
El encabezado de “Malos hábitos” cubre una gama muy amplia de conductas negativas y podrían definirse como todo lo que inhibe el crecimiento cristiano u ofende a otros.
Podemos estar hablando de los llamados pecados del espíritu, tales como la envidia, los celos, la malicia, las murmuraciones, las mentiras, las críticas contra otros, el egoísmo, la impaciencia, las querellas, la morosidad, etc.
O bien, podemos referirnos a los actos compulsivos tales como los de comer, beber, gastar dinero, leer y ver pornografía, trabajar en exceso, las fantasías y los pensamientos malos, la masturbación, las maledicencias, etc.
El tema de los malos hábitos adquiere una importancia especial en vista de la exigencia bíblica de que los cristianos “anden en novedad de vida” (Romanos 6:4).
Al entregarnos al Señor, pidiéndole que examine nuestros corazones y nos revele lo que le desagrada (Salmo 139:23,24), comenzaremos a ver muchas cosas feas que es preciso que corrijamos.
Lo más importante que es preciso recordar respecto a los malos hábitos es que desagradan a Dios y, con Su ayuda, se pueden abandonar, reemplazándolos con otras alternativas más correctas.
Ninguno de nosotros es inmune al cambio. El evangelio se especializa en las transformaciones (2 Corintios 5:17). Sabemos que Dios puede obrar en nuestras vidas, con el fin de ajustar nuestra conducta a lo que le complace.
“Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas” (Efesios 2:10).
Billy Graham comentó: “La fortaleza para nuestras conquistas y victorias la tomamos continuamente de Cristo”. El cristiano posee ahora recursos para vivir muy por encima del mundo. La Biblia enseña que cualquiera que es nacido de Dios no practica el pecado”.
Estrategia de asesoramiento
1. Alaben a su interlocutor por sentirse suficientemente interesado en su vida espiritual como para buscar soluciones para los problemas relacionados con los malos hábitos.
El cambio es posible para todas las personas, sin tomar en cuenta la edad u otras limitaciones. “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece” (Filipenses 4:13). La ayuda del Señor y la perspectiva de romper las cadenas de la vida egoísta deberán proporcionar suficiente motivación para obtener la victoria final.
2. Pregúntenle a su interlocutor si ha recibido alguna vez a Jesucristo como su Señor y Salvador personal.
Se puede suponer que una persona que hace preguntas sobre cómo vencer sus malos hábitos será cristiana; pero no lo den por sentado. ¿Confía en haber experimentado la relación permanente con Cristo que proporcionará el poder prometido por Dios para que se realice el cambio?
3. Recomiéndenle que se enfrente en forma específica a su o sus malos hábitos (pecados)
Es necesario identificar los aspectos que requieren un cambio.
Se trata de un reto al que es preciso enfrentarse en forma realista, porque los hábitos son difíciles de romper. No se pueden eliminar simplemente con “buenos deseos”.
El uso de frases piadosas tiene pocos efectos positivos. Es preciso actuar, hacer un esfuerzo. El Apóstol Pablo subrayó esto con claridad, al decir: “¡Miserable de mí! ¿Quién me librará de este cuerpo de muerte?” (Romanos 7:24). Las curas no son instantáneas ni fáciles.
4. Animen a su interlocutor a que confiese sus malos hábitos al Señor, como pecados, y a que busque el perdón.
Al mismo tiempo, anímele a que adquiera con Dios el compromiso de esforzarse para obtener la victoria. Una entrega definitiva en un momento y en un lugar dado, preparará el escenario para que se produzca el cambio. Adopte una posición firme, sea vencedor de obstáculos (véase la declaración de Josué, en Josué 24:15).
5. Indíquenle a esa persona que los malos hábitos se pueden dejar atrás mediante la puesta en práctica del principio de reemplazamiento o intercambio.
El Apóstol Pablo nos habla del principio de “despojo del viejo hombre” y “revestimiento con el nuevo”.
“En cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del viejo hombre, que está viciado conforme a los deseos engañosos, y renovaos en el espíritu de vuestra mente, y vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad” (Efesios 4:22-24).
Esto nos lo podemos representar en el sentido de quitarnos una ropa sucia y cambiarla por otra limpia. Pablo ilustra este principio como sigue: “Por los cual, desechando la mentira, hablad verdad cada uno con su prójimo…” (Efesios 2:25), y el que hurtaba, no hurte más, sino trabaje…” (Efesios 4:28).
El aprenderse de memoria versículos de la Biblia puede ser una gran ayuda para “despojarse del viejo hombre” y “revestirse con el nuevo”. Para un cristiano angustiado por su inclinación a maldecir y usar malas palabras, será útil un pasaje como el que sigue:
“Ninguna palabra corrompida salga de vuestra boca, sino la que sea buena para la necesaria edificación, a fin de dar gracia a los oyentes” (Efesios 4:29).
En otros momentos, se puede usar alguna frase de alabanza, como las de los Salmos 24 o 103. ¡Asegúrenle a su interlocutor que hay una alternativa espiritual para cada mal hábito que se deseche!
6. Indíquele que la lectura y el estudio diario de la Biblia, el aprendizaje de memoria de versículos de las Escrituras y la oración tienen un gran valor.
Cuando los pensamientos de Dios invaden nuestras mentes, las cosas deberán comenzar a cambiar.
7. Recomiéndenle a esa persona que establezca algún lazo con otro cristiano para compartir mutuamente sus problemas, sus oraciones y sus triunfos. Este tipo de “sistema de compañerismo” ha sido muy útil para muchas personas.
8. Recomiéndenle que busque oportunidades para servir a Cristo. Cuando comenzamos a compartir con otros nuestro propio yo, nuestras experiencias, los frutos de nuestro estudio de la Biblia y nuestras victorias personales, nos “fortalecemos en el hombre interior”.
9. Si su interlocutor no es todavía miembro de una iglesia que enseñe las doctrinas bíblicas, deberá establecer esa relación. Esto le dará la oportunidad de tener compañerismo con otros cristianos, orar, estudiar la Biblia y servir al Señor.
10. Anímenlo para que escoja uno de sus malos hábitos para superarlo y a que se fije alguna meta inmediata a ese respecto.
11. Oren con su interlocutor para que pueda triunfar sobre su mal hábito, para la gloria de Dios.
Citas bíblicas
“Someteos, pues, a Dios; resistid al diablo y huirá de vosotros. Acercaos a Dios y él se acercará a vosotros” (Santiago 4:7,8).
“En mi corazón he guardado tus dichos, para no pecar contra ti” (Salmo 119:11)
“Así también vosotros consideraos muertos al pecado, pero vivos para Dios en Cristo Jesús, Señor nuestro.
No reine, pues, el pecado en vuestro cuerpo mortal, de modo que lo obedezcáis en sus concupiscencias;
ni tampoco presentéis vuestros miembros al pecado como instrumentos de iniquidad, sino presentaos vosotros mismos a Dios como vivos de entre los muertos, y vuestros miembros a Dios como instrumentos de justicia.
Porque el pecado no se enseñoreará de vosotros; pues no estáis bajo la ley, sino bajo la gracia (Romanos 6:11-14).
“Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó” (Romanos 8:37).
“Y decía a todos: si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día y sígame (Lucas 9:23).
“Porque Dios es el que en vosotros produce así el querer como el hacer, por su buena voluntad… Para que seáis irreprensibles y sencillos, hijos de Dios sin mancha en medio de una generación maligna y perversa, en medio de la cual resplandecéis como luminares en el mundo” (Filipenses 2:13-15)
Jeremías 17:9,10
Gálatas 2:20
2 Timoteo 2:15.
Tomado del Libro: Manual para obreros cristianos.
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Luis Palau ¿Me caso o no me caso?
Mis padres se oponen a mi casamiento. Dicen que mi novia es inferior a mí en cultura y educación. ¿Abandonaré mis planes por complacer a mis padres?
Quien se va a casar es usted y no sus padres. Sin embargo, aunque la decisión depende de usted, la opinión de sus padres es de suprema importancia. Cuando usted tome la decisión, la responsabilidad será enteramente suya. Pero el consejo de sus padres es muy valioso pues está basado en experiencia, la que generalmente da sabiduría e intuición.
La Biblia, en Efesios 6 dice:
“Hijos, obedezcan a sus padres, porque esto es justo. Honra a tu padre y a tu madre, que es el primer mandamiento con promesa; para que te vaya bien y seas de larga vida sobre la tierra”.
El hecho de que usted me hace esta pregunta, indica que no está seguro de su amor hacia su novia. De otra manera, usted mismo hubiera convencido a sus padres.
Al pensar el asunto ante Dios, debe responder honestamente a las siguientes preguntas:
1. ¿Me siento orgulloso de mi novia, o me avergonzaría de presentarla a un personaje importante?
Cuando le hice esta pregunta a un amigo mío, me contestó: “Mira, aunque la quiero mucho y es bonita, de veras me daría vergüenza presentarla porque le falta educación, no sabe expresarse bien, ni vestir apropiadamente”. Entonces le respondí: “En ese caso, seguro que ella no es para ti”.
Si usted no está orgulloso de su novia, si se avergüenza de presentarla a los demás, significa que en realidad no la ama.
En el cántico al amor en la Biblia, en 1 Corintios 13 dice:
“El amor es sufrido, es benigno, el amor no tiene envidia, el amor no es jactancioso, el amor no se envanece”.
Cuando un novio considera que su novia es inferior, quiere decir que está envanecido y por ende no hay evidencias de verdadero amor.
2. ¿Siento respeto por mi novia, o me tomo libertades de maltratarla?
¡Cuántos novios maltratan a su novia y sin embargo insisten amarla verdaderamente! Se están engañando a sí mismos y engañando a su novia.
El mismo cántico al amor de 1 Corintios 13 continúa así:
“… el amor no es indecoroso, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor, no se goza de la injusticia, mas se goza de la verdad. Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta. El amor nunca deja de ser”.
Si cuando usted se enoja hiere fácilmente a su novia con palabras tajantes, sería otra señal muy evidente de que todavía no conoce el verdadero amor. Claro está que todos tenemos debilidades y a veces perdemos la paciencia, pero si usted ha perdido el respeto por ella y se toma libertades de maltratarla, ya sea con palabras o con hechos, lo mejor es que haga un algo en el camino de su vida y en oración le pregunte a Dios si de veras ama a esta chica o no.
3. ¿Tengo plena confianza en el amor y la fidelidad de ella, o hay celos y sospechas infundadas dentro de mi mente y corazón?
Hay que tener en cuenta que los celos son una proyección de nuestra propia infidelidad. Muchas veces una persona es celosa porque ella misma fue infiel anteriormente y luego sospecha que su novia también lo sea.
Los celos según la Biblia son obra de la carne, de nuestra naturaleza pecaminosa y nuestro YO egoísta descontrolado.
Cuando una persona tiene celos y sospechas infundadas llegando al punto de hacer el ridículo, debe tomar una firme determinación. En primer lugar, arrodillarse ante Dios y pedir perdón, porque los celos son un pecado que destruye la relación entre novios o cónyuges. Dios está siempre dispuesto a perdonar. Pero el perdón no basta, porque a menudo los celos persisten.
Debe pedir a Dios mismo que venga a ordenar su mente en la persona de Jesucristo orando: “Jesucristo, te necesito en mi corazón. Quita con tu poder este egocentrismo que me hace sospechar de la persona que más amo en el mundo. Apodérate de mis pasiones y arráncalas de mi ser. Líbrame de estos celos que me agobian”.
Después de esta oración usted va a experimentar la libertad que el Hijo de Dios otorga. Abrale su corazón a Cristo, El va a renovar su mente, quitándole los celos y sospechas que le impiden gozar de la felicidad que tanto anhela. Ponga su vida en las manos de Cristo ahora mismo.
4. ¿Podemos conversar juntos largamente sin aburrirnos, o no encontramos nada en común para conversar?
Hay un adagio que dice: “El verdadero amor habla”. El verdadero amor desea comunicar, pero cuando una pareja joven no encuentra nada de qué hablar, ¿podrá entablar amistad para el resto de sus vidas?
El matrimonio no es solamente amor físico, sino que incluye también amor moral y espiritual. Implica una íntima comunicación entre el hombre y la mujer.
5. ¿Trato de ser un hombre que inspire su respeto, o pretendo imponerme ante cualquier circunstancia?
Esta es una pregunta sumamente importante. La Biblia dice en Efesios 5:
“Someteos los unos a los otros en el temor de Dios”.
El verdadero amor acude siempre a la mutua comprensión, al común acuerdo, a la sumisión de voluntades. Pero la sumisión es difícil. La Biblia dice que sin Cristo es imposible, porque están en juego dos voluntades egoístas. La única manera de lograr mutua sumisión es que ambas partes se sometan primero a Cristo.
6. ¿Somos mi novia y yo verdaderos creyentes en Jesucristo, o no?
La Biblia dice en 2 Corintios 6:
“No os juntéis en yugo desigual con los incrédulos; porque ¿qué compañerismo tiene la justicia con la injusticia? ¿y qué comunión la luz con las tinieblas?”
¿Tienen usted y su novia a Cristo en el corazón? Ambos deben poner sus vidas en las manos libertadoras de Cristo, de lo contrario nunca van a ser totalmente felices. Esta es la base sólida para tomar la decisión de casarse o no con su novia. *
Luis Palau
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Luis Palau – Confiando en Dios cuando sufrimos
Confiando en Dios cuando sufrimos
Luis Palau
Hace varios años un submarino se hundió con toda su tripulación a la altura de la cosa atlántica de América del Norte. Cuando por fin la nave fue encontrada, se enviaron buzos para evaluar los daños y la posibilidad de rescatar los restos del naufragio.
Cuando los buceadores se acercaron al casco de la nave, fueron sorprendidos por un golpeteo en código Morse. Era evidente que alguien estaba vivo en el interior del submarino. El mensaje era una pregunta desesperada contra las paredes de la tumba acuática: “¿Hay esperanza? ¿Hay esperanza?”
Usted y yo nos hacemos la misma pregunta cuando debemos enfrentar un problema particular o cuando una tragedia nos toca de cerca. Después de todo, ¿quién está totalmente libre del inmenso dolor de perder a un ser querido, de la frustración del desempleo, de la angustia de un hogar destrozado o de otros cientos de dificultades?
Nos sentimos atrapados y sumergidos por el peso de las circunstancias y preguntamos: “¿Hay esperanza? ¿Hay realmente esperanza para solucionar este problema?”
A menudo en tales ocasiones recordamos las palabras de Romanos 8:28, “Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados.” Debemos notar que Pablo no dijo:
“Comprendemos cómo todas las cosas ayudan a bien,” sino que dijo: “sabemos que ayudan a bien.” Esta promesa es un ancla segura cuando las tormentas de la vida golpean sin piedad contra nosotros.
El apóstol Pablo había reclamado esta promesa muchas veces, aun antes de haber escrito su famosa carta a los Romanos. Él sabía lo que era sufrir penurias, persecución, indiferencia, traición, soledad, enfermedades, pedradas, azotes, naufragios, desnudez, hambre y sed, falta de sueño, tremendas presiones.
¿Qué evitaba que Pablo se hundiera? Creo que su total confianza en el Dios que promete sostenernos pase lo que pasare. Al final de su vida pudo decir: “Sé en quién he creído, y estoy seguro de que puede guardar lo que le he encomendado hasta el día de su retorno” (2 Timoteo 1:12 BD). ¿Qué le había encomendado Pablo a Dios? Su propia vida.
En el Antiguo Testamento leemos: “Tú guardarás en completa paz a aquel cuyo pensamiento en ti persevera; porque en ti ha confiado” (Isaías 26:3). Esta promesa también está destinada a nosotros hoy, como repetidamente se revela en el Nuevo Testamento.
¿Está usted enfrentando una dificultad, amigo? Una vez más deje su vida en manos del Señor. Luego crea de corazón las palabras de Filipenses 4:6-7, “No se afanen por nada; mas bien oren por todo. Presenten ante Dios sus necesidades y después no dejen de darle gracias por sus respuestas. Haciendo esto sabrán ustedes lo que es la paz de Dios, la cual es tan extraordinariamente maravillosa que la mente humana no podrá jamás entender. Su paz mantendrá sus pensamientos y su corazón en la quietud y el reposo de la fe en Jesucristo” (BD).
Cuando las tormentas de la vida parecen abrumadoras, Dios desea que experimentemos su perfecta paz.
Oh, Padre, te alabamos porque comprendes todas nuestras penas y nuestras lágrimas. Reconocemos nuestra insuficiencia para solucionar por nosotros mismos los problemas de la vida. Que Tu gracia abunde para suplir nuestras más profundas necesidades. Consuélanos mientras esperamos en Ti. Llena nuestros corazones con Tu paz, que sobrepasa todo entendimiento. Gracias por Tu rica provisión para con nosotros en este día. Amén.”
Ore al Señor esta oración ya mismo, y empezará a experimentar en su vida la realidad de las promesas de Dios en los momentos de dificultad.
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Rick Warren – Usa lo que Dios te ha dado
Usa lo que Dios te ha dado
Rick Warren
Dios merece lo mejor de ti. Él nos formó con un propósito y espera que explotes al máximo lo que te ha dado. Él no quiere que envidies ni te preocupes de las habilidades que no posees, sino que te enfoques y uses los talentos que te ha dado.
Cuando intentas servir a Dios de maneras para las que no estás formado, es como meter un cubo a la fuerza dentro de un círculo, es frustrante y produce resultados limitados. También es una pérdida de tu tiempo, de tu talento y de tu energía.
La mejor manera de vivir tu vida es sirviendo a Dios de acuerdo a tu forma, para lo cual debes descubrir tus dones, aprender a aceptarlos y a disfrutarlos de modo que puedas desarrollarlos a su máxima expresión.
Descubre tu forma
La Biblia dice: “No actúes desconsideradamente, sino trata de encontrar y hacer lo que sea que el Señor quiere que hagas” (Efesios 5:17, BAD). No dejes que otro día se te vaya. Comienza a encontrar y clarificar lo que Dios quiere que seas… y hazlo.
Comienza evaluando tus dones y recursos. Tómate un tiempo, mira honestamente en lo que eres bueno y en lo que no lo eres. Haz una lista. Pregúntales a otras personas su opinión sincera. Diles que estás buscando la verdad y no cumplidos.
Los dones espirituales y las habilidades naturales son siempre confirmados por otros. Si piensas que has sido dotado para ser maestro o cantante, y otra persona no está de acuerdo contigo, ¿qué crees? Si quieres saber si tienes el don de liderazgo, ¡pues mira sobre tus hombros! Si nadie te sigue, no eres un líder.
Haz preguntas como estas: ¿Dónde he visto frutos en mi vida que otras personas puedan confirmarlos? ¿En qué he visto que soy exitoso?
La evaluación de tus dones espirituales y los inventarios de tus habilidades pueden tener valor, pero son limitados en su utilidad. En primer lugar, están estandarizadas de manera que no cuentan dentro de tu singularidad. Segundo, no hay definición de los dones espirituales enlistados en la Biblia; de manera que cualquier definición es arbitraria y representa casi siempre un prejuicio denominacional.
“Por cuanto nosotros mismos hemos sido moldeados en todas estas partes, excelentemente formadas (…) sigamos adelante y seamos aquello para lo que fuimos creados” (Romanos 12:5, PAR).
La mejor manera de descubrir tus dones y habilidades es experimentando en las diferentes áreas de servicio. Yo pude haber tomado cientos de exámenes para determinar mis dones y habilidades cuando era joven, y nunca haber descubierto que recibí el don de la enseñanza ¡porque nunca enseñé! Sucedió solo después de que comencé a aceptar oportunidades para hablar que vi más resultados, recibí confirmación de otros, y me di cuenta de que “¡Dios me había dotado para que hiciera eso!”
Muchos libros llegan a descubrir este proceso al revés. Enseñan: “Descubre tu don espiritual para que conozcas qué ministerio se supone que tienes”.
Realmente esto opera de manera opuesta. Comienza sirviendo, experimenta en diferentes ministerios y descubrirás tus dones. Hasta que realmente no te involucres en el servicio, no sabrás para qué eres bueno.
Tienes docenas de habilidades y dones escondidos que no sabes que los tienes, porque nunca los has puesto a prueba. Así que te exhorto a que hagas cosas que nunca antes has hecho. No importa cuán viejo seas, te insto a que no dejes de experimentar.
He conocido muchas personas que han descubierto talentos escondidos a sus setenta y ochenta años. Conocí a una corredora de noventa años que ganó una carrera de diez kilómetros, sin descubrir que disfrutaba correr ¡hasta que llegó a los setenta y ochos años de edad!
No trates de encontrar tus dones antes de enrolarte a servir en algo. Simplemente, empieza a servir ya. Descubre tus dones involucrándote en el ministerio.
Intenta enseñar, dirigir, organizar, tocar un instrumento o trabajar con los jóvenes. Hasta que realmente no te involucres en el servicio, no sabrás para qué eres bueno. Si no funciona, llámalo “experimento”, no fracaso.
Eventualmente descubrirás para qué eres bueno. Considera las oportunidades y la personalidad. Pablo aconsejó: “Haz una exploración cuidadosa de quién eres y el trabajo que estás haciendo para que entonces te sumerjas en él” (Gálatas 6:4b, PAR). Otra vez, esto ayuda a recibir retroalimentación de quienes mejor te conocen.
Pregúntate a ti mismo: ¿Qué es lo que realmente disfruto hacer? ¿Cuándo me siento vivo completamente? ¿qué es lo que hago cuando pierdo la noción del tiempo? ¿Me gusta la rutina o la variedad? ¿Prefiero servir en equipo o por mí mismo? ¿Soy introvertido o extrovertido? ¿Soy más pensador que perceptivo? ¿En qué disfruto más, compitiendo o cooperando?
Examina tus antecedentes y extrae las lecciones que aprendiste. Revisa tu vida y piensa en cómo ha sido formada. Moisés les dijo a los israelitas: “Recuerden hoy lo que han aprendido acerca del Señor a través de sus experiencias con él” (Deuteronomio 11:2, PAR).
Raras veces vemos el buen propósito de Dios en el dolor, el fracaso o la vergüenza mientras lo vivimos. Cuando Jesús le lavó los pies a Pedro, le dijo: “Tú no sabes ahora lo que estoy haciendo, pero después lo entenderás” (Juan 13:7). Solo en retrospectiva entendemos cómo Dios usa los problemas para bien. Extraer las lecciones de tus experiencias toma tiempo.
Te recomiendo que tomes un fin de semana completo para un retiro, y hagas una revisión de tu vida, en la que puedas hacer un alto para que veas cómo Dios ha trabajado en momentos decisivos en tu vida y consideres cómo quiere que uses esas lecciones para ayudar a otros.
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Lucas Leys – Lo que Dios cree de ti “Hechos 29 las 4 Conquistas”
Es indispensable que tengamos una idea clara de quién es nuestro Dios. Tú tienes que saber que Dios no es aburrido; Juan decía que Dios es amor, eso quiere decir que todo lo hace por amor, y si te dice que no hagas algo, es porque te ama. Pecar es algo tonto, porque si El no quiere que vayas por ese lado, es porque quiere lo mejor para ti.
Un niño llegó a su colegio y vio que había un rótulo donde decía que llegaría un circo. El niño llegó tan contento a su casa pidiéndoles a sus padres insistentemente que lo llevaran. Al llegar el día, se levantó muy temprano y fue a levantar a sus padres. Ellos le dieron una moneda y salió corriendo al lugar. En ese tiempo, el circo hacía primero una presentación, para luego llevarlos al show principal. El niño llega a primera fila y se emociona al ver todos los animales y malabaristas. Se emocionó tanto que se le olvidó que en ese momento sólo era un desfile y que todavía no era el show.
Al ver un payaso, le dio la moneda, y se regresó a su casa. Este niño pensó que ahí era el circo, se conformó con lo que había visto; se perdió el verdadero show. Así hay muchos cristianos que se pierden el verdadero show que Cristo tiene para sus vidas. Porque piensan que es sólo de ir a la iglesia y de portarse bien.
Dios quiere que lo disfrutes, pero para eso, tienes que saber que tienes un Dios amoroso. ¿Se parece tu Dios a Jesús? El dijo: “El que me conoce a mí conoce a mi Padre”.
Cuando Dios te observa, ¿qué piensa, qué siente al verte? Hoy quiero que sepas lo que Dios piensa de ti.
Primero: Eres alguien que Dios ama.
Juan 3:16
Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.
Este es el milagro más grande que se hizo en este mundo por ti. Porque de tal manera Dios te amó a ti, que dio a su hijo para que fueras salvo. Piensa que Dios te ama, eres alguien por quien Cristo murió en la cruz del calvario de manera especial. Decídete a vivir como alguien amado por el ser más maravilloso e importante del Universo.
Segundo: Tú fuiste comprado.
El pecado original es de nacimiento. En consecuencia, éramos pecadores desde que venimos al mundo; es por eso que Dios mandó a Jesucristo para salvarnos. Satanás decía que tú y yo éramos de su propiedad, pero Dios reclamó a sus hijos, y pagó con la sangre de Cristo. Dios cuida de ti, porque te compró a un precio muy alto. Eres propiedad de Dios, El nos compró, por eso debemos comportarnos como personas valiosas.
Tercero: Somos hijos de Dios.
Pablo hacía énfasis en el gran amor de Dios. Pero muchos cuando pensamos en la imagen de un padre, lo que viene a nosotros es la de nuestro padre terrenal, en cómo él ha sido, pero tu Padre del cielo no es como el de la tierra, porque el ser humano es pecador. Dios está más interesado en bendecirnos que nosotros mismos, porque tienes un padre bueno y amoroso. Tú tienes que decirle al diablo que se cuide, porque tienes un padre poderoso. Nosotros somos hijos del Dios viviente, vamos a vivir como hijos de Dios, a representarlo muy bien.
Cuarto: Dios te escogió.
El mira tus sueños, tus proyectos.
Efesios 1:4
Según nos escogió en él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de él.
El te quiere para alabanza de su gloria. Cuando te concibieron tus padres, tú fuiste el ganaste esa carrera, esa fecundación del óvulo. Entre muchos, tú fuiste el vencedor. Tal vez tus padres no te planearon, decían que eras un error, un descuido, una confusión, pero si tú estás aquí ahora, es porque Dios te planeó. Dios no comete errores, tú no fuiste un error, eres alguien que Dios ama, que ha sido comprado por un precio alto, fuiste escogido para una misión muy grande.
Yo soy siervo del Señor desde que tengo 16 años. El me escogió por misericordia, y como me escogió a mí, te ha escogido a ti, porque tú eres un representante de tu Padre Celestial. Mira tu mano, tiene huellas digitales, nadie tiene ni tendrá las mismas. Eso es maravilloso, porque eres único, especial, porque puedes dejar una marca que nadie más puede, representar a Dios como nadie más lo puede lograr.
Debes estar consciente que has sido escogido para la misión más espectacular de la tierra. Que has sido llamado para hacer una diferencia; estás aquí con un propósito, debes tener una visión sublime, vas a dejar una marca que nadie más pueda dejar. Dios te ama, y te ha comprado, eres su hijo y te ha escogido para dejar una marca.
¿Qué expectativas tienes de lo que Dios va hacer contigo? Porque tu fe condiciona la obra de Dios en tu vida.
Salmo 34: 8
Gustad, y ved que es bueno Jehová. Dichoso el hombre que confía en él.
¡Te invito a que gustes y veas TODO lo que Dios tiene para ti!
Visto | Hechos 29
Cahs Luna – Video Predica Sobre la Envidia Parte #1
Para complacer las sugerencias de Lennin Solorzano que nos la ha dejado en la pagina de sugerencias una predica del Pastor Cash Luna sobre la Envidia
Andy Stanley – Soñados por Dios
Los planes de Dios para el desarrollo de una visión para tu vida
TODOS terminaremos en algún lugar en la vida. Unos cuantos terminan intencionalmente en algún lugar. Son los que tienen visión.
Seguramente ya ha leído algo acerca de la fijación de metas. Si cree, puede triunfar. Ya sabe cuál es la rutina más común. Pero los hijos de Dios seguimos un camino distinto.
La persona promedio tiene derecho a soñar sus propios sueños, y a desarrollar su propia imagen de lo que su futuro podría ser. Pero en la cruz, aquellos que hemos jurado fidelidad al Salvador, perdimos ese derecho. Al fin y al cabo, no nos pertenecemos. Hemos sido comprados a un precio.
Honrar a Dios comprende descubrir su imagen o su visión de lo que nuestra vida podría y debería ser. Teniendo esto en cuenta, pensemos de nuevo en este versículo tan conocido:
Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas Efesios 2.10
¿Sabe lo que eso significa? Usted es el producto de la visión de Dios por medio de Cristo, Él ha producido y sigue produciendo en usted los cambios necesarios de acuerdo a la imagen que tiene de lo que usted podría ser.
Pero la visión del Señor para su vida no está completa. Usted tiene una parte: hacer las buenas obras que Él vio de antemano que haría. Dios tiene una visión para su vida. ¿Habrá algo que pueda hacerlo sentir más realizado que esto?
No podemos vivir sin visión
Al mismo tiempo, tampoco tenemos derecho a llevar una vida sin visión. Piense en esto: si Dios tiene una visión sobre lo que Usted debe hacer en los años que le ha concedido, sería trágico quedarse sin hacerlo. Usted fue hecho a la medida, formado con todo cuidado, detallado de manera minuciosa para una agenda escogida por el Señor. Las visiones de Dios para su vida son las cosas que le van a dar un impacto que irá más allá de esta existencia. Las visiones de Dios siempre tienen un elemento de eternidad.
Una visión única
Servimos a un Dios intensamente creativo. La visión de Dios para usted no incluye meterlo a la fuerza en el molde de otra persona. Las visiones que son hechura de hombre comienzan a verse iguales entre sí después de un tiempo. Dios no quiere adaptarlo a la imagen de otros cristianos. Usted alcanzará su punto más alto al buscar cumplir el plan de Dios. Por eso es imprescindible que descubra la multifacética visión de Dios para su vida, y participe en ella. Es aquello para lo cual fue hecho.
Tomado del libro: “Visioingeniería”
Andy Stanley – Editorial Unilit
Visto | Certeza Joven
Lucas Leys – Poque hay lideres crisitanos que caen?
Algunas de las historias más tristes que ha vivido la iglesia tiene que ver con líderes que caen en pecado y producen una gran vergüenza al pueblo de Dios. ¿Por que sucede esto? ¿Cómo es que llegan a eso?
Si has vivido de cerca el ver caer a un líder yo sé que duele. Recuerdo cuando un famoso predicador que era muy respetado cuando yo era niño cayó en adulterio y su caída fue usada por la televisión como burla para la iglesia. Al principio nadie podía creer que esto fuera verdad y hasta me acuerdo que mi mamá no podía creerlo aún después de que él mismo lo reconociera llorando por televisión. ¡Qué dolor! Pero era obvio que el problema no había comenzado el día que la noticia salió a la luz.
Nadie con su equipo mental funcionando se levanta un día y dice: hoy voy a hacer un desastre con mi vida, lastimar a mucha gente y hacer quedar mal a Cristo. Todo comienza poco a poco. Mucho antes que nadie se entere. Empieza con un flojo sí en un momento de soledad. Emerge de a poco adentro del corazón descuidado.
Dios me ha dado el curioso privilegio de trabajar en muchos sectores del cuerpo de Cristo. He pastoreado en distintos países, para diferentes denominaciones, trabajado para distintas organizaciones y hoy viajo por el mundo compartiendo con líderes de todo tipo. Al tener está posibilidad de ver al hombre en acción puedo notar los siguientes problemas como potenciales puertas a una caída estruendosa:
Líderes que se creen superados
Aún el más respetado ministro de la palabra tiene que reconocer que es un pecador. Somos pecadores y a menos que Jesús estuviera equivocado no hay bueno ni aún uno (Mateo 19:17) Sí. Ni siquiera ese de traje raro que siempre está conmovido y haciendo milagros en TV es justo por sus propios meritos. Todos tenemos una necesidad desesperada de Dios y no podemos confiarnos de nuestra propia justicia. “Así que, el que piensa estar firme, mire que no caiga.” (1 Corintios 10:12) El que cree estar exento de pecar ya abrió una puerta peligrosa. Además Mr. Satán tiene a los lideres de blanco preferido y la Biblia es clara en prevenirnos que el diablo está atento a nuestros pasos y por eso nosotros tenemos que estarlo aún más.
Líderes que están totalmente solos
Muchas veces el liderazgo genera soledad. Sea porque uno se va de misión a otro lugar o porque uno está en el tope de una congregación y generó una plataforma donde nadie te puede decir nada negativo, muchos se quedan solos en el liderazgo cristiano. Así muchos se han alejado de todo contacto con la civilización y viven en la burbuja de su ministerio unipersonal. El problema es que a la llegada de la tentación están solos también y no tienen de quién agarrase. Todo en ellos es tan misterioso, secreto y solitario que pronto solo cuentan con su propio criterio para discernir lo que está bien y mal y eso puede ser muy engañoso. No importa lo importante que sea un líder, todos necesitamos amigos que nos sostengan, puedan decirnos cuando consideran que estamos equivocados y nos llamen la atención si estamos en terreno peligroso.
Líderes que tienen demasiado miedo a reconocer sus debilidades y tentaciones
En muchos círculos cristianos existe el mito del súper líder. Esto fue creado por una generación que nunca hablaba de sus debilidades y pecados. Uno los escuchaba y jamás había nada negativo en sus vidas. Todo era ejemplar y no tenían ninguno de los problemas que tiene el resto de los humanos (todavía esto es cierto en algunos sectores y sobre todo en la televisión evangélica). Esto encima se vio agravado porque hemos sido el único ejercito que mata a sus heridos.¿Cómo? Muchos lideres han visto como otros han sido avergonzados por la iglesia en vez de ayudados y restaurados al estar en pecado. Entonces tienen miedo de confesar su debilidad. Recordemos que Jesús dijo que tire la primera piedra el que no tiene pecado. Un Jesús que estuvo atento a corregir pero siempre con amor.
El camino de salida a este problema es que se levante una generación de lideres con autenticidad y transparencia. Yo soy un pecador y todavía hay cosas de mi carácter que me cuesta controlar. He tomado decisiones en el ministerio que han estado equivocadas y muchas veces he actuado con motivaciones erradas. Al reconocer eso quedo menos expuesto a crear una barrera de hipocresía que impida que otros demanden cuentas de mi vida y ministerio.
Demasiada exposición sin lugar para el refresco
No es fácil ser responsable del crecimiento espiritual de otras personas. Algunos lideres pasan todo el tiempo dando sin separar un tiempo para recibir también. Esto los debilita y fastidia. Muchas de las historias de caídas de lideres dan cuenta que fueron en momentos de defensas bajas. Y si a la responsabilidad natural del liderazgo le agregamos fama, viajes y una agenda descomunal el refresco se necesita con más urgencia. Separar tiempo en familia, buenas vacaciones y también nutrirse del ministerio de otros previene un estado de debilitamiento.
Claro que hay mucho más por decir pero por ultimo me gustaría ayudarte a responder una pregunta que es muy importante
¿Qué puedo hacer si conozco a algún líder que está en pecado?
Ayudarle confrontando su pecado. Cuando le señalas su pecado a alguien con amor le haces un favor. Primero vístete de misericordia no sea cosa que la confrontación tenga que ver con tu motivación de hundir a esta persona, mostrar tu espiritualidad, cuidar tu reputación o cualquier otra razón que no sea la de ayudar a esta persona y edificar el cuerpo de Cristo. Haz exactamente lo que entiendas que Jesús hubiera hecho. Habla en privado y si no hay progreso habla con un testigo. Si te encuentras con que además del pecado hay hipocresía que pretende quedarse así, entonces si tienes que hablar con otros lideres y denunciar el pecado. ¿Y si yo he sido la persona herida por el pecado? Lo mismo pero además perdonar. No hay otra llave para liberar tu corazón y el de esta persona.
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Escrito por: Dr. Lucas Leys
Visto | CristoMorphosis




