Dante Gebel Video Codigo del Campeon # 2
September 08, 07 by Oliver
Continuacion de las otras tres partes faltantes de esta novela.
Esperar por la persona adecuada vale la pena. Esta es novela cristiana creada por Casa de Dios.
Y con este post terminamos de ver todas las plenarias del congreso Hechos 29 que organiza Casa de Dios aqui en Guatemala

La conquista de los demás
Gálatas 5:19-21
Y manifiestas son las obras de la carne, que son: adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia, idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías, envidias, homicidios, borracheras, orgías, y cosas semejantes a estas; acerca de las cuales os amonesto, como ya os lo he dicho antes, que los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios.
Pueden estar en el Reino, pero no lo van a heredar. La gente ha tomado esa palabra equivocadamente. Si eres una persona que practique tales cosas, podrás verlo, estar en él, pero no lo vas a heredar. No me digas que no puedes soportar a esa persona, sopórtalo porque tú ya eres cristiano.
En el reino de las tinieblas nadie los va a premiar bien. El diablo siempre cobra caro. Sin embargo, el Señor nos da de gracia.
Gálatas 5:22-23
Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley.

Claves para alcanzar tu pontencial
Efesios 3:14-16
Por esta causa doblo mis rodillas ante el Padre de nuestro Señor Jesucristo, de quien toma nombre toda familia en los cielos y en la tierra, para que os dé, conforme a las riquezas de su gloria, el ser fortalecidos con poder en el hombre interior por su Espíritu.
No hay nada mejor que llegar a encontrar la plenitud de Dios para nuestras vidas. Todo lo que él desea lo hace por amor, porque esa es su identidad. Si queremos capturar a Dios, se necesita un sacrificio. Hay tres claves para poder alcanzar las promesas que Dios tiene para tu vida.
Audacia: Necesitas ser valiente. El Reino de Dios lo arrebatan los violentos, no aquellos que son débiles; debes capturar lo que es tuyo, ser audaz para poder conseguir lo que Dios tiene para tu vida. Debes de pagar el precio para que puedas conquistar. La audacia no es sólo un sentimiento romántico, se trata de que te metas en problemas para poder alcanzar lo que Dios te llama a conquistar. Muchos de nosotros que hemos vivido en la iglesia, tenemos como un disco en la cabeza, que si haces la voluntad de Dios, todo te sale bien. Aun en las películas cristianas es así, pero eso es Disneylandia, no la Biblia. En las Escrituras habla que cuando te comprometes con Dios, te metes en problemas, porque si quieres tener éxito y quedar bien con todos, vas hacer lo que la gente quiere. No te animas a meterte en problemas, no quieres que los critiquen por temor.
Hoy es el día para que tu mente se estire, reciba la Palabra de Dios, sea transformada en el nombre de Cristo.
Hay muchas personas que se alejan de Dios, y es porque fracasan en sus relaciones. El 70 % de los trabajadores renuncian porque tienen problemas al relacionarse con otras personas. El 70% de tu vida te mantienes interactuando con la gente. El 85% del tiempo que inviertes en alguna carrera es producto directo de administrar tus relaciones con otros. Dios nos diseñó para relacionarnos.
Génesis 1:3-4, 10, 18, 25.
Y dijo Dios: Sea la luz; y fue la luz. Y vio Dios que la luz era buena; y separó Dios la luz de las tinieblas.
La Biblia dice que después de hacer la tierra, el cielo, los árboles, Dios dijo que era bueno.
Génesis 1:31
Vio Dios todo lo que había hecho, y he aquí que era bueno en gran manera. Y fue la tarde y la mañana el día sexto.
Génesis 2:18
Y dijo Jehová Dios: no es bueno que el hombre esté solo.
Fuimos hechos para las relaciones.
Proverbios 13:20
El que anda con sabios, sabio será; Mas el que se junta con necios será quebrantado.
Tus sueños nadie más los hace realidad; tú te tienes que esforzar para alcanzarlos.
Proverbios 16:32
Mejor es el que tarda en airarse que el fuerte; Y el que se enseñorea de su espíritu, que el que toma una ciudad.
Di: “Me conquistaré a mí mismo”. Siempre que vemos películas en las que héroes toman la ciudad, muchos de ellos no son reales, no existe el Hombre Araña ni Superman, pero tú sí existes. Cuando las vemos, nos identificamos con ellos, porque dentro de nosotros hay algo de héroe.
Pero es mejor el hombre que se conquista a sí mismo, que ganar una medalla. Los mejores deportistas del mundo saben que sólo dominando su temperamento logran una medalla. Dominarse a uno mismo es más importante que otra cosa. Di: “Yo seré después de Dios, mi propio dueño”.
Enseñorearse se dice en hebreo “machal”, que significa: dominar, tener el control. A muchos de nosotros nos cuesta dominar la boca, por lo que decimos y por lo que comemos; se pueden echar a perder muchas cosas por falta de dominio propio.
Hechos 24:24-25
Desesperado por Dios
Nací en el país décimo tercero más pobre de todo el mundo. Iban de casa en casa asesinando, robando y abusando. Recuerdo que mis padres me despertaban para salir a escondernos, porque se escuchaban a los soldados llegar. Salíamos a ocultarnos al monte, con un cielo espectacular lleno de estrellas; pero a la vez, lleno de gritos. Se oían las voces de mis amigos gritando: “no toques a mi mami, no la mates”. De zarza en zarza nos escondíamos, nos dormíamos en esos lugares. Los niños nos podíamos dormir, pero los adultos no dormían. Luego regresábamos a casa saltando sobre los cadáveres de amigos y familiares que habíamos perdido. Me cambiaban e iba al colegio. Un día, una bomba cayó sobre la clase donde estábamos, mi maestra murió y la sangre de algunos compañeros salpicaba por todos lados.
Salíamos corriendo unos tres kilómetros, luego nos parábamos y mirábamos si estábamos bien. Nos encontrábamos llenos de sangre y uno de mis amigos tenía un hoyo en el estómago, porque le había quedado clavado un hierro, pero se desangró y se murió. Esa fue mi niñez. Cuando miraba mi presente, pensaba que jamás sería alguien en la vida. Pero un día llegó un evangelista, predicó e hizo el llamado. Quinientos de nosotros pasamos al frente. En ese momento, sentí una gran paz en mi vida. Regresé a casa muy feliz, porque había nacido de nuevo. A regresar a la escuela con mis amigos, les conté que Jesús había entrado en mi vida, pero ellos me decían que mañana moriría, que no había esperanza.
Eclesiastés 11:9
Versión internacional
Alégrate, joven, en tu juventud, deja que tu corazón disfrute.
Dice: “alégrate”. Hay cosas que roban esa alegría que hay en ti. Quieres tener más amigos, que tu liderazgo crezca, pero hay una tristeza que te opaca.
La Palabra dice: Alégrate, joven. Hay cosas que pueden provocar alegría en ti como que tu hermano esté contigo, que tu familia pueda congregarse, que tu mejor amigo esté aquí o que puedas ser sano.
Cada deporte tiene sus reglas y sus bases. Hay términos específicos que identifican a cada persona, elemento o jugada. Una vez, tomé el palo de golf y no sabía cómo usarlo. El señor que me ayudaba me daba instrucciones, pero yo no sabía los términos que se usaban y no entendía lo que quería decirme. Si uno quiere practicar esos deportes, no va a poder hacerlo si no conoce bien los términos y las reglas.
Así es con el Señor. Si tú lo sigues, tienes que entender que Él también tiene reglas. Nosotros somos hijos de un Dios trino. La Biblia dice: Sigue los impulsos de tu corazón y responde al estímulo de tus ojos, pero toma en cuenta que por todo esto te juzgará Dios.